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lunes, 18 de julio de 2016

JEAN PAUL SARTRE - LA INTIMIDAD DE JEAN-PAUL SARTRE - Por: BERNARD FOUGÊRES (10/03/2016) - NO ACEPTO LA ETIQUETA DE EXISTENCIALISTA - SE NECESITA UN PENSAMIENTO QUE SUPERE AL MARXISMO - DESPUÈS DE MI VISITA A MOSCÙ MENTÌ - CONFLICTO ARABE-ISRAELI - LA VIDA ME HA DADO LO QUE QUERIA - LA VEJEZ -




Bernard Fougéres



EN LA INTIMIDAD DE JEAN PAUL SARTRE

Fue con Albert Camus, un ídolo mío durante mi adolescencia, leí prácticamente todo lo que había publicado, tuve que presentar una monografía acerca de su obra Los caminos de la libertad, me expulsaron de un colegio religioso cuando encontraron en mi pupitre la entonces escandalosa novela La náusea, me expulsarían de otro establecimiento católico por tener en mi posesión la obra de André Gide El inmoralista. 

Ahora que tantos años han pasado, encontrándome en el otoño de mi vida, quise saber lo que se ocultaba detrás de los libros leídos y vueltos a leer. Pedí por internet La ceremonia de los adioses, cruento relato en el que Simone de Beauvoir describe el deterioro físico y mental de su pareja en el ocaso de su existencia. 


Entonces cobró vida el ser humano más allá de sus teorías, de sus pensamientos. Leí la entrevista que le hizo Michel Contat bajo el título ‘Sartre a los setenta años’ (murió a los 75), luego otra interviú que le hizo la misma Simone de Beauvoir. 


Me permito citar una que otra respuesta:
“No estoy bien, me duelen las piernas, no puedo caminar más de un kilómetro, tengo problemas de presión, hemorragias detrás de mi ojo izquierdo, perdí la vista en el ojo derecho cuando tenía 3 años. 
No puedo ni leer ni escribir. Me siento decayendo, un has been: fui, ya no soy. No quise decir toda la verdad, no había razón para hacerlo. Yo me creí inmortal hasta alrededor de los treinta años, ahora me sé muy mortal sin pensar jamás en la muerte”.
“No acepto la etiqueta de existencialista que me pusieron, la palabra es idiota. Solo me llaman así los que no saben de mí”.
“Pienso que falta un pensamiento que tome en cuenta el marxismo para superarlo, negarlo y retomarlo, envolverlo en sí mismo, es la condición para llegar a un verdadero socialismo”.
“Jamás deseé tener un hijo, jamás, no busco en mi relación con hombres o mujeres más jóvenes que yo un sustituto paternal”.
“Después de mi visita a Moscú mentí, dije cosas muy amables sobre la URSS quizás para agradecer la invitación, ya sabía mucho de los campos de concentración aunque pensaba que después de Stalin se habían acabado”.
“En cuanto al conflicto árabe-israelí tengo amigos en ambos bandos, reconozco los derechos de cada uno de los dos, digamos que mi posición es puramente moral”.
“En definitiva, la vida me ha dado lo que yo quería, al mismo tiempo me hizo reconocer que no era gran cosa, he visto gente, buena y mala, he escrito, he vivido, no hay nada que lamentar”.
“Nunca he dicho que la vejez era indiferencia, me quedan la política y la filosofía... también la música” (tocaba bastante bien el piano, hasta compuso una sonata al estilo de Debussy o Ravel). 

Sigue siendo grande aunque su secretario Jean Cau dijo: “Sartre no sabe que es Sartre”. 


Simone de Beauvoir termina su relato diciendo: “Su muerte nos separa, la muerte no nos reunirá. Así es. Ya es bastante que la vida nos haya permitido unirnos”. (O)