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miércoles, 9 de noviembre de 2016

NOAM CHOMSKY - ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS - EXITO DONALD TRUMP - IMPOPULARIDAD CANDIDATOS - POLITICA NEO-LIBERAL - POLARIZACIÒN - VOTAN EL QUE MENOS DETESTAN - HARTAZGO CON EL SISTEMA DESILUCIÒN Y DESCRÈDITO DE LAS INSTITUCIONES - CANDIDATOS ANTI-GLOBALIZACIÒN - GLOBALIZACIÒN NEOLIBERAL - TRATADOS DE LIBRE COMERCIO - ACUERDO SOBRE DERECHOS DE LOS INVERSORES - COMPETENCIA A NIVEL GLOBAL DE LA CLASE TRABAJADORA - BAJA DE SALARIOS - PROTECCIÒN DE LAS ELITES - MEDIDAS DE AUSTERIDAD - IDEAS PREOCUPANTES - VUELTA AL PASADO -


ELECCIONES EN EE.UU.

Noam Chomsky: “La extrema impopularidad de Clinton y Trump es un reflejo del descrédito de las instituciones”

  • El pensador y lingüista alerta del peligro que tienen unas políticas neoliberales que dejan a la clase trabajadora sin derechos y con una frustración que alimenta el discurso del odio
  • Sigue las elecciones de EE.UU. en directo


Noam Chomsky: “La extrema impopularidad de Clinton y Trump es un reflejo del descrédito de las instituciones”
Noam Chomsky durante una conferencia en Londres


Estamos a pocas horas de conocer cuál de los dos candidatos presidenciales más impopulares de la historia gana las elecciones de los Estados Unidos. Más que una campaña electoral ha parecido una pelea de barro, que ha reflejado la polarización de una sociedad que hoy no votará al candidato que le entusiasma, si no al que menos detesta.

El pensador y lingüista Noam Chomsky observa estos comicios como reflejo de un fenómeno mucho más amplio: el hartazgo con el sistema. 

El intelectual estadounidense cree que la impopularidad de Hillary Clinton yDonald Trump es síntoma del descrédito de las instituciones; desde la política, a la banca, a las grandes empresas y los medios de comunicación. 


Y alerta del peligro que tienen unas políticas neoliberales que dejan a la clase trabajadora sin derechos y con una frustración que alimenta el discurso del odio. 


“Hay mucho por lo que estar preocupado”, reconoce.
Chomsky visitó Barcelona a pocos días de los comicios para hablar sobre la crisis de la inmigración en un acto organizado por el Instituto de Investigación de la Universidad de las Naciones Unidas sobre la Globalización, la Cultura y la Movilidad (UNU-GCM).
Esta campaña electoral nos ha deparado la paradoja de que dos candidatos a las primarias se han definido como ‘antiglobalización’. Uno es Bernie Sanders, y el otro Donald Trump, que podría ser el nuevo inquilino de la Casa Blanca. ¿Cómo lo interpreta?
Globalización es una palabra extraña. Nadie se opone a ella en sí. Hoy estoy aquí hablando contigo, y eso es globalización. 

A lo que sí que hay oposición es a la globalización neoliberal, que es algo muy diferente. 


Lo que se denominan tratados de libre comercio, que son el núcleo de la llamada ‘globalización’, de hecho se oponen radicalmente al libre comercio. Son acuerdos altamente protectores para ciertas industrias y corporaciones o medios de comunicación. De hecho, gran parte de esos acuerdos tienen poco que ver con el comercio en un sentido serio. 


Se trata básicamente de acuerdos sobre los derechos de los inversores. En su mayoría, otorgan mecanismos que permiten a las corporaciones hacer cosas que la gente común no puede hacer y limitan la posibilidad de los gobiernos a implantar políticas que puedan tener un impacto en los beneficios futuros de esas corporaciones.
¿Cómo afecta eso a la gente?
Esto no son cosas abstractas, esto pasa todo el tiempo. Los efectos de las llamadas ‘medidas globalizadoras’ están diseñados intencionalmente para poner a la clase trabajadora en competencia a nivel global, lo que acaba bajando los salarios. 

La globalización neoliberal está diseñada para asegurar que las élites están protegidas, pero no la clase trabajadora. Por supuesto, el capital puede moverse con libertad, pero no la gente. Lo que es bastante contrario a los principios del libre comercio que defendía Adam Smith.
¿Cómo ha acabado la mayor potencia mundial viéndose en la tesitura de tener que elegir entre dos candidatos de perfil tan dudoso como Hillary Clinton y Donald Trump?
Son unas elecciones inusuales. Es la primera vez en la historia de los Estados Unidos en que ambos candidatos son extremadamente impopulares. Es un reflejo de la extrema impopularidad de todas las instituciones. 

Si miras al Congreso, por ejemplo, tienen un apoyo de tal vez el 10%, lo mismo casi con todas las instituciones incluyendo los bancos, las corporaciones… Hay un enfado generalizado por la forma en que la sociedad se mueve. 


Hay razones específicas para explicar porqué cada candidato es tan impopular, pero es también, en parte, un reflejo del declive general de las principales instituciones centristas a juicio del público en general, algo que está ocurriendo también en Europa.
¿Dónde empezó el declive?
Podemos encontrar los orígenes en las políticas neoliberales de las pasadas generaciones. Más recientemente, en Europa cogió la forma extrema de las medidas de austeridad que han sido muy perjudiciales económicamente y también para la población. 

Están tendiendo el efecto de minar los mayores logros de Europa desde la Segunda Guerra Mundial, que son la libre circulación de personas y el Estado del Bienestar socialdemócrata. 


Y hay razones para creer que esto es intencionado. Hay un esfuerzo consciente para ir en esa dirección. También en los Estados Unidos, y el modo en que mucha gente muestra su enfado está adoptando formas a veces bastante peligrosas. 


Para alguien de mi edad, que es capaz de recordar ciertos discursos que escuchaba en la radio cuando era niño, los resultados electorales en Austria o en Alemania evocan recuerdos muy desagradables. Hay mucho por lo que estar preocupado.