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sábado, 11 de marzo de 2017

PERIODISMO - SANTIAGO PINETTA - ***El drama de un periodista que reveló la corrupción y vive de limosna*** - LE GRABARON CON UNA NAVAJA EN EL PECHO LA SIGLA *IBM* - LA JUBILACIÓN NO EL ALCANZA PARA SUBSISTIR - LA DIGNIDAD ES INCOMODA PAR LOS DUEÑOS DEL PAIS - EL PRECIO DE LA INTEGRIDAD EN LA ARGENTINA DE HOY - EN UN PAIS SIN JUSTICIA ES PELIGROSO TENER RAZÓN (FRANCISCO DE QUEVEDO)



El periodista Santiago Pinetta destapó el escándalo de corrupción de IBM-Banco Nación en los 90. Fue uno de los descubrimientos más resonantes durante el menemismo. Ahora vive de limosna en el subte de Buenos Aires.
A punto de cumplir 84, no posee trabajo desde hace varios años y por la escalada inflacionaria que el Gobierno no detiene, no le alcanza vivir con la jubilación mínima. Por esto tiene que recurrir a la caridad en la estación Carlos Gardel de la Línea B, tal como mostró el portal TN.com.ar
"Tengo que hacer esto porque no tengo plata para comer y comprar los remedios", le dijo al portal. Pinetta tiene doble operación de bypass coronario, cataratas en la vista y artrosis en sus rodillas. Estos achaques en la salud contrastan con su lucidez mental, principal aptitud que le permite mostrar su cultura y formación.
Trabajó desde 1945 en los diarios La NaciónEl MundoClarín y las revistas Primera Plana y El Informador Público. También escribió el libro "La Nación robada".
Sufrió cuatro atentados mafiosos, entre ellos fracturas, rotura de dientes, heridas cortantes en el torax y el abdomen. Le tatuaron en el pecho la sigla IBM con una navaja. Todo esto igual no permitió frenar la causa judicial, que terminó esclareciéndose con arrepentidos que confesaron haber cobrado coimas por U$S 37 millones.
Un ejemplo clarísimo de Argentina. Un periodista honesto, con una trayectoria en medios históricos, memoria viva de los avatares del país, denunciante del sonado caso de corrupción llamado IBM-Banco Nación en el cual directivos del Banco (época menenista) se quedaban con el "vuelto" o sea la diferencia entre el costo real de la informatización que cobraba la empresa y lo que figuraba en los papeles como costo final. El periodista en cuestión se encuentra en situación de mendicidad debido a su escasísimo haber jubilatorio, su avanzada edad y sus problemas de salud. En el país en el cual triunfa la frivolidad, el quevachaché de Julio Cortázar, los sempiternos periodistas pagados por los medios hegemónicos, cómplices por su silencio ante los campos de concentración de la dictadura ¿será necesario dar nombres? prestos a seguir cualquier "operativo" de prensa que reditúe buen dinero, no importa sobre lo que sea, el alma una vez que se vendió da lo mismo volver a venderla. Son los periodistas de una "oficialidad" tan bien retruibuída como mercenaria. La nobleza en Argentina no tiene paga, la tienen esos rostros que año tras año, década tras década, arruga tras arruga persisten, como la comparsa de los "verdaderos" dueños del país que al contrario del coronel literario, siempre tienen quienes les escriban. En el país de los hipócritas, levantar la bandera de la verdad, significa la realidad de esta noticia, la soledad, la indiferencia, el desdén y el desprecio.