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sábado, 30 de septiembre de 2017

ZYGMUNT BAUMAN - “NOS HAN IMPUESTO QUE ERES MÁS FELIZ CUANTO MÁS CONSUMES Y MÁS COMPITES --- EL SEXO Y EL AMOR SON LAS HIPOTECAS DE LA SOCIEDAD OCCIDENTAL --- COMPROMISO A LARGO PLAZO --- CAUSAS DE LA CRISIS ACTUAL: COMPETIR Y CONSUMIR --- LA FELICIDAD NO ES CONSUMIR --- AMIGOS DE INTERNET --- CAMINO PARA SALIR DE LA CRISIS --- CRISIS BANCARIA

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ZYGMUNT BAUMAN: “NOS HAN IMPUESTO QUE ERES MÁS FELIZ CUANTO MÁS CONSUMES Y MÁS COMPITES”
OCTUBRE 29, 2012 BY SSOCIÓLOGOS

¿Están sexo y amor convirtiéndose en una hipoteca para la sociedad occidental?

Todos estamos hechos para amar y ser amados y no nos sentimos plenos salvo que tengamos esa persona para amar y ser amados, y también en el plano de las amistades, de las relaciones interpersonales.

Cuando hablo de este término hipoteca me refiero a que para poder amar se necesitan ciertas obligaciones, un compromiso a largo plazo que puede implicar sacrificio para cuidar a la otra persona y de algún modo hipotecar tu futuro, arriesgarse. Y lo que ocurre en esta sociedad es que sobre todo los jóvenes están siendo animados a evitar un compromiso a largo plazo. La gente se junta para ver si funciona, pero si lo haces así, el más mínimo desacuerdo se convierte en un gran problema. Y esto también se refleja en las amistades, relaciones interpersonales, vecinos… Es parte también de la crisis.

¿En qué medida?

Es tremendamente importante para el futuro de la humanidad. El problema real es reemplazar las lecciones de cómo vivir que nos han sido impuestas:

---primero, se nos ha enseñado que para ser más feliz hay que consumir más, tener el último iPad o el último modelo de teléfono o de camiseta.
---En segundo lugar nos han dicho que hay que ser mejor que el otro, que hay que competir constantemente. Y estos dos caminos son dos de las causas de la crisis actual.

¿Qué caminos serían más deseables?

Buscar un sentido conjunto y unos objetivos comunes de las personas, compartiendo y debatiendo, discrepando -lo cual también da mucha felicidad-, pero estamos demasiado ocupados intentando competir.

Vamos a encontrar vías todos juntos, y no sólo escuchando lo que una persona mayor como yo pueda decir. Pero sí puedo decir que una de las claves es entender que lo que da felicidad no es consumir, sino producir. Ese es el regalo.

¿En la actual sociedad de Internet seguimos siendo lo que escribimos?

Le diré que una persona adicta a Facebook puede hacer más de 200 amigos en un día. Yo en 87 años no pude hacer más de 500 amigos, y no me estoy refiriendo a ese tipo de amigos que pueden llenarte de felicidad. Los amigos de Internet no son más que amigos de red, y puedes perderlos también en un día y no estarán allí cuando los necesites. La amistad y el amor no son una cuestión de tecnología; necesitas una dedicación espiritual.

¿Está Europa hundida? ¿Va a ganar la economía la batalla frente a los valores y los derechos?

No soy un profeta, pero puedo mirar a mi alrededor y veo pocas señales de que estemos en el camino para salir de la crisis. Este colapso del crédito ha sido al final una redistribución de riqueza que ha dado más a unos pocos ricos y ha hecho más pobres a los pobres, especialmente a los jóvenes.

Un 52 % de los jóvenes está sin empleo en España y eso es muy grave, no pasaba algo así desde la Segunda Guerra Mundial. Y eso los frustra, porque les quita su dignidad haciéndoles sentir que nadie les quiere, que no sirven para nada.

Se está quitando riqueza a los más débiles y eso es muy peligroso; y los gobiernos sienten la presión de los bancos, de las instituciones. Y ante esto no hay caminos intermedios: o te rindes a lo que te piden los bancos y la economía, haciendo más fácil la vida a los bancos y penalizando a los débiles; o por el contrario defiendes los intereses de tu población.

¿Por qué ha venido al foro social de un festival reggae?

Creo que este tipo de puntos de encuentro con intereses comunes son muy importantes; compartiendo no sólo una música, sino también intercambiando y haciendo relaciones interpersonales. Yo he sacrificado para venir aquí, porque creo que es importante, ya que en Benicàssim hace mucho calor y soy una persona que lo pasa ciertamente mal con el calor, pero aquí estoy porque creo que es importante.

¿Qué mensaje va a trasladar a los jóvenes que van a escucharle en el foro social y que buscan respuestas, guías para salir de esta crisis, para cambiar las cosas?

Tú puedes hornear o amasar tu futuro. Es solamente tu elección, y no hay certeza, pero simplemente es una cuestión de compromiso con tu sociedad.

¿Usted conoce a un filósofo italiano que se llama Gramsci? Gramsci dijo que el único modo de predecir el futuro es organizarse y hacer que eso que quieres ocurra.
Entrevista publicada en[Enlace retirado] por Nacho Martín





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ECOLOGIA - ¿NO QUIERE PARAR DE CONSUMIR? TRANQUILO QUE YA LE OBLIGARÁ LA REALIDAD A ELLO” JOAQUÍN SEMPERE --- MITO DE SEGUIR CRECIENDO --- CRECIMIENTO POBLACIÓN MUNDIAL Y DE L HUELLA ECOLÓGICA --- IMPACTO DE LA HUMANIDAD SOBRE SUPERFICIE DE LA TIERRA --- SUPERVIVENCIA DE LA ESPECIE --- ECOLOGÍA ECONÓMICAMENTE SUSTENTABLE --- DECRECIMIENTO --- ESTADO ESTACIONARIO DE LA ECONOMÍA --- LA REALIDAD IMPONDRÁ EL RACIONAMIENTO --- MÁS GUERRAS ? --- FASE REGRESIVA DE DECADENCIA DE LA HUMANIDAD


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 “¿NO QUIERE PARAR DE CONSUMIR? TRANQUILO QUE YA LE OBLIGARÁ LA REALIDAD A ELLO” JOAQUÍN SEMPERE
OCTUBRE 26, 2012 BY SSOCIÓLOGOS LEAVE A COMMENT

El sociólogo Joaquín Sempere afirma que “hay que acabar con el mito de que podemos seguir creciendo”.

Joaquín Semprere es profesor de Sociología de la Universidad de Barcelona y autor de diversas obras sobre la explosión consumista, el final de los combustibles no renovables y la crisis ecológica. Sus campos de investigación preferentes se centran en las necesidades humanas y ambientales. Participó en la Semana Galega de Filosofía 2010 con una ponencia sobre el decrecimiento.

“Cuando los bancos o los financieros hablan de crecimiento”, explica el sociólogo Joaquín Sempere, “no tiene nada que ver con el progreso humano, con la necesidad real, sino con un único concepto: aumentar, aumentar, aumentar siempre el volumen de la economía”.

Incluso sin saber muy bien para qué se aumenta 

Exacto. Ahí está la gran pregunta: ¿Para qué? Es normal cuando uno esté en la pobreza incrementando y mejorando su alimentación, su espacio vital, sus comodidades, pero si se piensa que eso puede crecer indefinidamente ya cobra un nuevo sentido.

Teniendo un techo y comiendo tres veces al día ¿para qué crecer más?

Ésa es justamente la pregunta que no sólo indica lógica sino que hoy adquiere unas características nuevas porque resulta que la población mundial en sólo 200 años se ha multiplicado por siete, la huella ecológica se ha multiplicado por mucho más (hay quien dice que por cincuenta o sesenta) y el impacto humano sobre la superficie de la tierra, sobre la biosfera, es ya descomunal y estamos llegando al límite.

De hecho hay investigadores que advierten seriamente de que estamos llegando ya al límite y esa pregunta que plantea adquiere un valor cualitativamente distinto, un valor de supervivencia de la especie.

¿La solución es el decrecimiento o sólo es un concepto de moda?

Es que la palabra decrecimiento no me gusta mucho para describir lo que debería buscarse, me satisface más la expresión de una economía ecológicamente sostenible.

Cómo llegar a ella? 

Pues en algunos aspectos efectivamente habrá que decrecer, sobre todo en los países más ricos donde claramente nos hemos pasado y consumimos más de la cuenta innecesariamente y estamos socavando las bases naturales de la vida para las generaciones futuras e incluso para las generaciones presentes de los países más pobres. Y por tanto ahí sí que habrá que decrecer pero en otros no, en otros habrá que crecer como por ejemplo en energías renovables o en el Tercer Mundo e incluso aquí hay sectores pobres que necesitan aumentar su nivel de vida.

De modo que creo que si se habla tanto de decrecimiento es por un fenómeno de moda. Alguien (alguien importante) lanzó la idea hace muchos años, fue un economista que es uno de los padres de economía ecológica, y luego se ha retomado en estos últimos diez años, sobre todo en Francia e Italia y efectivamente decrecimiento es un término que ha hecho fortuna pero en el fondo creo que la mayoría estaría de acuerdo en que esa no es la idea central sino la economía sostenible.

¿Parar?

Parar, si, antes se habló también de crecimiento cero o de estado estacionario de la economía, que vendría ser eso. La gracia del concepto de decrecimiento es su impacto publicitario: ¿quereis crecimiento? Pues no sólo proponemos crecimiento cero sino decrecimiento.

¿Este tipo de medidas las veremos o no tenemos remedio? 

Aquí hay que verlo desde varios puntos de vista: uno es que algunos de los que hablan del decrecimiento lo ven como un programa de vida y de acción, lo cual a mi me parece bien, que haya un programa de acción.

Pero se puede ver desde otro punto de vista: la realidad misma nos va a imponer el racionamiento, nos va a provocar colapsos, un caso clarísimo es el del petróleo, que se va a acabar y todo el mundo lo sabe aunque nadie lo diga y de hecho hay quien sostiene que ya actualmente hemos entrado en la fase de declive y realmente puede ser que sea así.

Es el dicho: ¿no quieres dejar el consumo, parar de consumir? Tranquilo que la realidad te va a obligar a ello, te lo va a imponer. Y si no hay gente que ha hecho ese discurso de decrecimiento, crecimiento cero, de la frugalidad, si nadie ha pensado en eso ni lo ha divulgado, seguiremos con los mismos mitos de que es posible seguir creciendo y hay que acabar con ellos.

¿Y qué esperan que suceda entonces? ¿Más guerras para empezar? 

Si sucede eso podrían ocurrir consecuencias políticas muy desagradables o muy desastrosas: para empezar líderes populistas que prometan el oro y el moro, el mensaje de “no os preocupéis que esto yo lo arreglo”. ¿Y cómo lo va a arreglar?

Hay varias maneras porque el mundo es muy grande y está muy desigualmente repartido, y puede ser que una parte de la humanidad, la que tiene más dinero, tecnología y armas, se imponga a los demás, entonces podemos entrar en una era de desórdenes, de guerras y de aventuras imperialistas.

El caso de Iraq está ahí y nada garantiza que no haya más casos semejantes en el futuro. A lo que creo en general es que más que a una reducción del consumo voluntaria iremos a una frugalidad impuesta por la realidad misma y que si no hay programas de acción individual, colectiva y política también para administrar adecuadamente esta escasez de recursos que se nos viene encima, si no hay racionalidad en este punto y espíritu de solidaridad podemos entrar en una fase regresiva de decadencia de la civilización, de disgregación social y de conflictividad dentro y fuera de los países.
Fuente:[Enlace retirado]


Joaquin Semepere

viernes, 29 de septiembre de 2017

MOLIÉRE - DON JUAN O EL CONVIDADO DE PIEDRA - POR FLORENCIA CITTADINI --- PODER ABSOLUTO DE LA IGLESIA --- ARTE POPULAR --- SIMPLIFICACIÓN DE LAS IDEAS, LO EXTERNO --- RELIGIOSIDAD EXTERIOR --- ENNOBLECIMIENTO DE LA BURGUESÍA --- VIEJA ARISTOCRACIA EMPOBRECIDA --- DIFERENCIA DE CLASES --- CRÍTICA A LA APARIENCIA --- HIPOCRECÍA MORAL DE LOS FALSOS BEATOS --- PROTOTIPO DEL HIPÓCRITA --- GRAN DEVOCIÓN Y PRESUNTA HUMILDAD --- COMICIDAD SIGNIFICADA --- NOBLE DESPOJADO DE MÁSCARAS ---REALISMO PERMISIBLE --- VIDA DE LOS SEÑORES

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DON JUAN O EL CONVIDADO DE PIEDRA - POR FLORENCIA CITTADINI


"La hipocresía es el colmo de todas las maldades". 
Moliere

INFORME DE LECTURA Y ANÁLISIS

En el siguiente informe intentaremos dar cuenta de un tópico en la obra de Molière[1]como lo es la hipocresía, y de cómo se hace presente en Don Juan o el convidado de piedra. Para ello haremos un recorrido por sobre la época en la que se escribió, ya que lo consideramos fundamental y por la obra Tartufo perteneciente, también, a Moliere.

TIEMPOS DE HIPOCRESÍA

Durante el siglo XVII, tiempo del Barroco y época en la que escribe Moliere se suceden muchos acontecimientos que producen cambios en la sociedad francesa.

Por un lado la iglesia toma un poder absoluto, manifestándose a cada paso. A través del "arte popular" ingresa en la vida cotidiana. Este arte consiste en la simplificación de las ideas, haciendo hincapié en lo externo y no en lo profundo de la fe; es ahora un arte propagandístico.

De esta forma garantiza la adhesión de muchos fieles; dice Arnold Hauser:

"Dado el nuevo objetivo propagandístico, no siempre se pueden evitar una democratización y un aplebeyamiento del arte; los efectos son muchas veces tanto más gruesos cuanto más profundo y auténtico es el sentimiento religioso de que las obran brotan. Pero a la iglesia le interesa no tanto la profundización como la expansión de la fe (...) la piedad ocupa en la vida cotidiana más espacio que antes, pero se convierte en una rutina exterior y pierde su carácter estrictamente supramundano".

Otra mención importante que debemos hacer, acerca de la Curia es que ésta procura acomodarse lo mas posible a la realidad histórica y conceder ciertas libertades a los fieles, aunque los "herejes" son perseguidos implacablemente.

Como podemos notar es una religiosidad exterior que es juzgada desde las apariencias y no desde el sentimiento religioso. Será importante que el creyente cristiano vaya a misa, comulgue y se confiese, a pesar que puertas para adentro de sus hogares su cotidianeidad esté muy lejos de la vida religiosa.

En las clases sociales, comienza nuevamente el ennoblecimiento de los miembros de la burguesía a gran escala y mas indiscriminado que nunca. Estos nuevos nobles no son otra cosa que comerciante o soldados con mucho dinero, que con varios favores hacia la corana, compran el título nobiliario.

Los viejos aristócratas se encuentran empobrecidos y sienten la necesidad de hacer renacer la vieja idea de moral caballeresco-romántica, con el fin de generar diferencias entre la nueva casta que se alza; es por ello, que el verdadero noble es ahora el honnete homme, que pertenece a la nobleza de sangre y profesa los ideales de la caballería.

Heroísmo y fidelidad, mesura y contención, generosidad y cortesía son las virtudes que deben tener; corresponden a la presencia del mundo bello y armonioso en que el rey se presenta con su corte al público. Se obraba como si estos valores valieran realmente, y se desempeñan, muchas veces engañándose a sí mismo.

Todo este juego es totalmente hipócrita y solo sirve para la diferenciación de clases sociales, ya que todos se comportan de la misma forma. Dice Hauser:

"Fidelidad y heroísmo son los nombres que la propaganda poética da a la sumisión servil, si se trata de los intereses del Estado y de la voluntad del monarca. Cortesía significa la mayoría de las veces "poner a mal tiempo buena cara", y generosidad es la actitud que hace olvidar a los señores que se han convertido en mendigos () el hombre distinguido y fuerte de alma no demuestra sus sentimientos y pasiones () no abandonarse en presencia de otros"; esto demuestra una vez más, como hemos dicho antes, la necesidad de la aristocracia de demostrar que son superiores a pesar de estar aniquilada económicamente y no tener los favores reales a los que estaba acostumbrada. Todo es apariencia, todo es hipocresía.

Moliere escribe en estos tiempos y en muchas de sus obras es notable la critica que realiza a las apariencias, dice Hauser: "la posición social de Moliere y sus relaciones con las distintas clases sociales son muy significativas de la situación de la época. Por su origen, su carácter intelectual y los rasgos de su arte es completamente burgués".

Durante mucho tiempo Moliere arremete con su espíritu crítico y muchas veces irrespetuoso contra lo ridículo y grosero en la sociedad, pero no ataca a la institución de la monarquía, el prestigio de la iglesia, los privilegios de la nobleza y la idea de jerarquía social.

DON JUAN CONTRA LA HIPOCRESÍA

Fue estrenada el 15 de enero de 1665, y está compuesta de cinco actos.

Don Juan es un personaje extremo, pero no en virtudes, sino en vicios. Su vida transcurre en Sevilla, entre engaños, blasfemias y amoríos. Sus romances duran tan poco, que la única secuela que le dejan son las continuas huidas y las enemistades que le causan.

No cree en nada, más que en sus propias aventuras, lo que trae como consecuencia la crítica de la iglesia.

Don Juan es un joven amarrado a sus opiniones, inflexible que se cierne sobre el mundo para juzgarlo y lo encuentra totalmente hipócrita. Hombre pecador por sus embustes y sus blasfemas, pero que no es hipócrita.

En el acto quinto escena primera, Don Juan se encuentra con su padre y se muestra arrepentido por su conducta, simulando arrepentimiento logra burlarlo, pero luego se manifiesta frente a su criado diciendo:

“Don Juan. ¿Y por qué no? ¡Cuántos hay, como yo, que profesan esta misma doctrina y usan el mismo disfraz para engañar a la gente!”
()
“Don Juan. Nadie se avergüenza ya de comportarse así: la hipocresía es una moda. Y un vicio que está de moda viene a ser como una virtud. El mejor papel que se puede desempeñar en estos tiempos es el de hombre de bien. Y el profesar la hipocresía ofrece ventajas admirables. Es un arte cuya impostura se respeta siempre. Y, aunque se descubra, nadie se atreve a criticarla. Todos los otros vicios están expuestos a la censura, y cada cual es libre de atacarlos abiertamente. Pero la hipocresía es un vicio privilegiado que amordaza todas las bocas con su mano fuerte y goza en paz de una impunidad soberana. El hipócrita, a fuerza de mojigatería, llega a formar una unión estrecha con los hombres del partido devoto. Topar con uno es echárselos a todos encima. Hasta aquellos que obran de buena fe, según la opinión general; hasta aquellos, digo, de cuyos sentimientos religiosos nadie puede dudar se dejan engañar siempre por los otros, caen de lleno en los lazos que les tienden los santurrones y apoyan ciegamente, con sus actos, a aquellos falsarios. ¿A cuántos crees tú que conozco que, gracias a esta estratagema, lograron reparar hábilmente los desórdenes de su mocedad, se embozaron en la capa de la religión y, con un hábito tan respetado, han conservado el derecho a ser los hombres más perversos del mundo? Por más que se sepan sus intrigas y se les conozca a ellos como son, no dejan de disfrutar de la consideración general. Con humillar de vez en cuando la cabeza, lanzar algún que otro suspiro de mortificación o poner los ojos en blanco, tienen perdonados todos los desmanes que puedan cometer. Bajo techo tan favorable pretendo hallar mi salvación, poniendo mis negocios a buen recaudo. No abandonaré mis placenteras costumbres, pero tendré buen cuidado en ocultarme y me divertiré sin escándalo. Y por si acaso viniera a ser descubierto, verla cómo, sin dar yo un paso, se interesaban por mí todos los cofrades y salían a defenderme contra quien fuere. En resolución, éste es el verdadero modo de hacer impunemente lo que me apetezca. Me convertiré en censor de las acciones ajenas; a todos juzgaré mal y sólo tendré buena opinión de mí. Jamás perdonaré a quien me agravie una vez, aunque sea levemente; guardaré contra él un odio callado, pero irreconciliable. Seré el vengador de los intereses divinos y, con un pretexto tan cómodo, hostigaré a mis enemigos: les acusaré de impíos, sabré lanzar contra ellos a fanáticos indiscretos que, sin conocimiento de causa, gritarán públicamente, les cubrirán de improperios y les condenarán irremisiblemente con el peso de su autoridad privada. Así es como hay que aprovecharse de las flaquezas humanas; así es como un hombre juicioso se acomoda a los vicios de su época.”

Moliere en voz de este personaje realiza una fuerte crítica a los modos sociales de la época, como lo hizo más vigorosamente en Tartufo. Obra que fue durante cinco años fruto de constantes prohibiciones por parte del rey Luis XIV. Tartufo es un falso devoto o hipócrita, nada menos que la hipocresía moral de los falsos beatos, aquellos que utilizaban el nombre de Dios en su propio interés y que se permitían juzgar y condenar la actitud moral de los demás.

Tartufo, el personaje que da nombre a la obra, es el prototipo del hipócrita. Es un hombre sin oficio ni beneficio, pero se hace notar por su gran devoción y presunta humildad. Tanto, que mantiene embelesado a Orgón, un personaje de estupidez más que notoria, pues no es capaz de advertir la falsedad de la conducta de Tartufo, algo que el resto de los miembros de su familia sí que sospechan.

Orgón solo se refiere a Tartufo con una frase: "¡qué alma de Dios!" y le mantiene en su propia casa en régimen de pensión completa, planeando entregarle la mano de su propia hija. Tartufo mientras tanto no tiene recato alguno en tratar de seducir a la mujer de su benefactor.

Como podemos ver la hipocresía es un tópico en Molière, y con su crítica pretende dar cuenta de la situación social en la que vive.

Dice Auerbach: "Moliere se encuentra dentro de un siglo moral-tipista, pues si busca la realidad individual no es solo por su comicidad, y la comicidad significada.

“Moliere logra darle una forma grotesca al lado ridículo de todos, se trata de una exageración desenfadadamente polémica nacida de las circunstancias que revela la intención de Moliere".

La crítica realizada por Moliere es de algún modo también superficial, no intenta profundizar en críticas políticas o religiosas, pero no por ello es menos importante.

Don Juan o el convidado de piedra es el reflejo que hace de la sociedad de sus tiempos. Individualiza en Don Juan la imagen del noble despojado de las mascaras sociales. Aquel que no finge su condición y que hace frente aquellos que lo juzgan.

Molière no siempre pretende dar cuenta de una realidad general o plural solo se detiene en unos pocos personajes para individualizarlos y caracterizarlos de forma ridícula, llevándolos al límite de lo grotesco.

Dice Auerbach: "Se puede considerar el arte de Moliere como el punto mas alto al que pudo llegar el realismo permisible dentro de los gustos del clasicismo francés plenamente desarrollado del reinado de Luis XIV: marca los límites de lo entonces posible. No se ha ajustado por completo al gusto dominante del tipismo psicológico, pero también para él lo peculiar y característico es siempre ridículo y extravagante.

No ha esquivado lo bufo y grotesco, pero no tiene ni la menor idea de una representación real de la vida de las capas populares.

Todas sus camareras y sirvientes, aldeanos y aldeanas, e incluso sus comerciantes, notarios, médicos y boticarios no son mas que comparsas cómicas y solo dentro de la admisión casera de una familia de la gran burguesía o de la aristocracia, el personal de servicio y particularmente el femenino representa a veces la voz del sentido común pero su situación se refiere siempre a los problemas de sus señores y no a los de su vida personal".

Es Molière sin duda un gran vocero de su época y de los sucesos sociales que se estaban dando en su tiempo, y es un poeta que sin intención quizás se convierte en algún punto en un revolucionario de su tiempo.

Por último y para darle un cierre a este informe tomaremos las palabras escritas de Arnold Hauser:
"Habrá más bien que contarlo entre aquellos poetas que, con todo su conservadurismo subjetivo, desenmascarando la realidad social, o por lo menos una parte de esta realidad, se convirtieron en campeones del progreso".

Autor:
Florencia Cittadini Acosta
Informe de lectura: La hipocresía en Don Juan o el convidado de piedra
Literatura Extranjera I – Profesor Fulvio Franchi
[1] Su nombre: Jean-Baptiste Poquelin
Partes: 12



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