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sábado, 27 de julio de 2019

FAKE NEWS --- NADA MÁS DEMOCRÁTICO QUE LAS “FAKE NEWS” POR  FRANCISCO TOMÁS GONZÁLEZ CABAÑAS --- ---LO ÚNICO CIERTO E INELUCTABLE --- POSVERDAD --- PENSAMIENTO MÍTICO --- LA NO VERDAD --- ESTANDARIZACIÓN Y MILITARIZACIÓN DE LA VERDAD --- LA LEY Y EL ÓRDEN USADOS POR ... --- ARTÍFICES DE LA REVOLUCIÓN --- SISTEMA --- PODERES ILEGITIMOS QUE IMPERAN SOBRE LA COSA PÚBLICA --- LA VERDAD Y LOS POBRES --- LIMITACIÓN PERENNE, TERMINAL DEL SER HUMANO ---VERDAD, FELICIDAD E INTERESES ---VODEVIL DE NO VERDADES --- EL POSEEDOR DE LA VERDAD INCUESTIONABLE --- IMPOSIBILIDAD DE SER LIBRES

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NADA MÁS DEMOCRÁTICO QUE LAS “FAKE NEWS”
POR FRANCISCO TOMÁS GONZÁLEZ CABAÑAS - 
27 julio 2019 


Lo único cierto e ineluctable en nuestra condición de seres humanos es que vamos a morir. 

El aceptar terrible condicionamiento, ha sido función de la filosofía, que en una suerte de psicoanálisis de lo primigenio se encargó de esto mismo, es decir de pretender otras verdades, tras la única verdad. 

Los diversos planteos que emanaban de estas elucubraciones, permitieron al poder, o a quiénes se disputaban el mismo, no morir en la primera definición, o no matarse en la primera de cambio. 

La política nacía como una posverdad de la posverdad. 

La religión sin embargo se encargó de lo otro, de aquello que había dejado de lado el pensamiento mítico. Es decir se encargó, magistralmente de la no verdad (que no necesariamente es la mentira) de allí que creer en mundos que estén más allá de este, tal como lo establecen los monoteísmos, sea solamente una cuestión de fe, un dogma, al que la verdad o la no verdad no bastan o alcanzan.

En tal ordenamiento de la sociedad, es decir en el maridaje de la política con la religión, la disciplina emergía, militarizada, estandarizada, enarbolando esa verdad como regla, como norma, como ley, como sentencia. 

Nadie más debía encargarse de la verdad, que ya funcionaba como un fetiche. 

La política siguió en su afán de prometerla, de popularizarla, de extenderla, a sabiendas que  tal cosa jamás ocurriría, pues no estaba dentro de sus posibilidades. 

Tal como la religión, que dentro de sus cismas, escisiones o disputas intestinas de poder, jamás puso en juego, ni tampoco pondrá, su valor de verdad ultraterreno o su valor de no verdad en esta tierra, que es lo mismo.

La ley, el orden, fueron utilizados en distintas épocas de la historia, por diversas manos (las que se encargaban solamente de la política, de la religión, de la finanzas, de la industria, de los negocios, en simbiosis o en círculos de estos selectos grupos, que por otra parte, han sido los artífices de todas y cada una de las revoluciones que conocimos en el mundo, a los únicos efectos de pertenecer y alardeando la representación de otros que jamás integraron) con la única intención de imponerse, sin que el valor de verdad, se interpusiera en sus objetivos de continuar favoreciendo al status quo, por el actuaron, so pretexto de formalidad, para sostenerlo, una y otra vez.

En las grietas o hendijas que un engranaje tan cohesionado y preciso, como esto mismo que es llamado sistema, por quienes creen ser sus más conspicuos adversarios y no son más que sus estrellas más rutilantes, sus excepciones que confirman la regla, las aceptaciones democráticas a tales y supuestas amenazas declamativas, se filtran sin embargo, algunas resquebraduras que son al menos interesante observarlas.

Lo cierto, sigue siendo que moriremos, por más que las distintas manifestaciones de la psicología del pensamiento de la nueva era o las manifestaciones más de moda acerca de vivir de forma políticamente más correcta no lo sugieran.

El veganismo metafísico que nos indica que nuestros niveles de stress o de energías negativas aumentarán en caso de que pensemos en la muerte, pasa a ser un accionar despiadado de los que operan en la no verdad. 

Estos mismos, impulsados por el poder, cuando da cuenta de que se pueden pensar las resquebraduras o las hendijas, se dirigen entonces también contra la cultura profundamente entendida, y como siempre con la filosofía. 

Ser seres para la muerte o definir sí la vida tiene o no sentido vivirla, pasan a ser definiciones, de dos poetas, más que de dos filósofos, uno nazi y el otro pro colonialista en contra de sus propios orígenes, agregaran, furibundos, los agentes intelectuales a la caza del pensamiento, los cancerberos del orden, prestos a actuar, con sus manuales atiborrados de respuestas para preguntas que no necesitamos proferir. 

Tal como la mayoría de los habitantes de esos poderes ilegítimos que imperan sobre la cosa pública, y la amoldan a sus más facciosos y vanos intereses, en nombre claro de un valor de verdad que reina como algo que está fuera de toda discusión, dado que nunca se lo ha puesto en discusión. 

El valor de verdad está escondido, porque no existe plafón como para que podamos tratarlo con un logos en donde intervengamos con un mínimo de criterio humano.

Que un grupúsculo de privilegiados que tenemos la posibilidad de garabatear conceptos expresemos que nos puede interesar o nos debería interesar la verdad, mientras millones, en nombre de ese valor de verdad, que se trata de no mostrarse, para que no se la discuta, siquiera se la busque, universalizada en la miseria de sujetos que no comieron, no comen, ni comerán mañana, es el reflejo, la síntesis, de que nos sigue importando un cuerno tal verdad, dado que es casi imposible que la hablemos en las condiciones señaladas.

Limpiando lo metodológico, nos interesa tanto la verdad como nos ha interesado la filosofía por la filosofía misma, sin que sea óbice para justificar sistemas de poder o darle contenido a dogmas que proponen una teleología incomprobable. 

Nos interesa tan poco la verdad, dado que es reconocernos en nuestra limitación perenne, terminal, en nuestra condición de humanos la que caducará, inevitablemente.

El valor de verdad es inversamente proporcional a la posibilidad de ser felices. El problema es que para justificar nuestros anhelos, deseos y motivaciones, o tenemos que poner en juego nuestra propia vida (que es finita, que se acaba, que sólo sucede una vez) sin que nos interese la otra (esta es la explicación más lógica de porque la religión es tal) y de allí es que, nos impongamos mediante estas verdades, que son representaciones de nuestra voluntad y transformemos la vida en un vodevil de no verdades que las tratamos de hacer pasar como tales, para no morir en el intento de obtener lo que queremos y por temor a enfrentarnos a esa muerte.

Ninguna de las fuerzas que se  posicionen como absolutas, como poseedoras de verdades incuestionables, necesitarán esgrimir tales, o mucho menos, salir a perseguir a los que no cree en las mismas, o difunden, aquello que no es o que sea considerada falsa o mentirosa . 

Si tal cosa ocurre, es porque nos hemos privado, por miedo y terror, a tratar las verdades más ásperas que desafiaban nuestra condición humana. 

Acabaremos en la estampa de un sonido que no permitirá logos, que será lo mismo que la larga agonía de privársela a quiénes no pueden comer y a los que tienen miedo de usarla.

Una lástima, una pena, algunos pensábamos alguna vez que los humanos estábamos para otra cosa. Al parecer, nunca hemos salido del paraíso ficticio, en donde no tenemos la posibilidad de ser libres, dado que no nos permiten comer de un árbol y en el caso de que lo hagamos, ya nada será, como lo es, patrimonio de una verdad o de una mentira, sino que todo es lo mismo, y pese a esto, algunos pretenden, maliciosamente, tener para sí verdades y señalarles a esos otros que no quieren o no comparten, la mendacidad de la mentira.

Por Francisco Tomás González Cabañas.



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viernes, 26 de julio de 2019

GIORGIO AGAMBEN: EL PENSAMIENTO ES EL CORAJE DE LA DESESPERANZA.---PÉRDIDA DE LEGITIMIDAD DE LOS PODERES PÚBLICOS ---LEGISLACIÓN SOBRE SEGURIDAD ---LA CRISIS ES LA REVOLUCIÓN PERMANENTE DEL CAPITALISMO ---EL CAPITALISMO ES UNA RELIGIÓN Y SUS TEMPLOS LOS BANCOS ---EL PODER DE FINANCIACIÓN SUSTITUYE A LA RELIGIÓN ---ANTROPOGÉNESIS ---LA VERDAD TIENE SU MORADA EN LAS PALABRAS ---LITURGIA ---TAREA DE LA FILOSOFIA POR VENIR ---INSISTENCIA EN EL TRABAJO Y PRODUCCIÓN ES NEFASTA ---EL HOMBRE ES EL ANIMAL DES-OBRADO ---DERECHO Y PODER ---EL DERECHO ES LO NECESARIO, NO LO POSIBLE ---ESTADO DE EXCEPCIÓN Y DESPOLITIZACIÓN ---ESPACIOS VIDEO-VIGILADOS ---RELACIÓN ENTRE DERECHO Y VIDA

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ENTREVISTA A GIORGIO AGAMBEN: EL PENSAMIENTO ES EL CORAJE DE LA DESESPERANZA.


P---Berlusconi cayó, como otros dirigentes europeos. Considerando que has escrito sobre la soberanía, ¿qué te inspira esta situación inédita?

R---Los poderes públicos se encuentran en pérdida de legitimidad. Una sospecha recíproca se inmiscuyó entre el poder y el ciudadano. Esa desconfianza creciente ha derrumbado a algunos regímenes. 

Las democracias viven en la inquietud: ¿cómo explicar que dispongan de una legislación sobre la seguridad dos veces peor que la que tuvo el fascismo italiano?

A los ojos del poder, cada ciudadano es un terrorista en potencia. Jamás olvidamos que el aparato biométrico, que en breve será insertado en el documento de identidad de todos los ciudadanos, surgió en primer lugar para los criminales reincidentes.

P---¿La crisis está ligada al hecho de que lo económico ha tomado prioridad sobre lo político?

R---En el vocabulario de la medicina antigua, la crisis designa el instante decisivo de la enfermedad. Pero hoy, la crisis ya no es provisional: es la marcha misma del capitalismo, su motor interno. La crisis está siempre en curso, porque, semejante en esto a otros dispositivos de excepción, permite al poder la imposición de las medidas que jamás sería posible hacer aceptar en el tiempo normal. 

La crisis, incluso si esto puede hacer reir, corresponde perfectamente a lo que en otro tiempo se llamaba en la Unión Soviética la “revolución permanente”.

P---La teología resulta ahora muy importante en tu reflexión. ¿Por qué?

R---Las últimas investigaciones que he emprendido me mostraron que nuestras sociedades modernas, que se pretenden laicas, están por el contrario gobernadas por conceptos teológicos secularizados que actúan con tanta más potencia que no son conscientes de ello. 

Nunca vamos a comprender lo que pasa hoy si no entendemos que el capitalismo es en realidad una religión. Y, como decía Walter Benjamin, se trata de la más feroz de las religiones, pues no conoce ninguna expiación… 

Piensa en la palabra “fe”, generalmente reservada a la esfera religiosa. El término griego que le corresponde en los Evangelios espistis. 

Un historiador de las religiones que trataba de comprender el significado de esta palabra, daba un día un paseo en una calle de Atenas. De pronto vio escrito en un cartel: “Trapeza tes pisteos”. Se aproximó y se dio cuenta de que se trataba de un banco: trapeza tes pisteos quiere decir “banco de crédito”. Fue una iluminación.

P---¿Qué nos revela esa historia?

R---Pistis, la fe, es el crédito del que gozamos junto a Dios y del que la palabra de Dios goza junto a nosotros. 

Ahora bien, sin duda existe en nuestra sociedad una esfera que gira enteramente en torno al crédito. Dicha esfera es el dinero y el banco es su templo. 

Como sabes, el dinero es sólo un crédito: en el dolar y la libra (no en el euro, y esto habría de alterarnos…) todavía es posible leer que el Banco central pagará al portador el equivalente a ese crédito. 

La crisis fue desencadenada por medio de una serie de operaciones sobre créditos revendidos decenas de veces antes de que pudieran ser realizados. 

Gobernando el crédito, el Banco, que tomó el lugar de la Iglesia y los sacerdotes, manipula la fe y la confianza de los hombres. 

Si la política está hoy en retirada, es porque el poder financiero, sustituyendo a la religión, ha secuestrado toda la fe y todas las esperanzas. Es por esto que me encuentro haciendo investigaciones sobre la religión y el derecho: me parece que la arqueología es la mejor vía de acceso al presente. El hombre europeo no puede acceder a su presente sin medirse con su pasado.

P---¿En qué consiste ese método arqueológico?

R---Es una investigación acerca de la arché, que en griego quiere decir “comienzo” y “mandamiento”. 

En nuestra tradición, el comienzo es tanto lo que da nacimiento a algo como lo que comanda su historia. Pero ese origen no puede ser fechado o cronológicamente situado: es una fuerza que continúa actuando en el presente, como la infancia en el psicoanálisis, que determina la vida psíquica del adulto, o el big bang, que, de acuerdo con los astrofísicos, dio nacimiento al Universo pero continúa propagando su radiación fósil. 

El ejemplo que tipifica este método sería el devenir hombre del animal (la antropogénesis), es decir, un acontecimiento que supuestamente tuvo lugar necesariamente, pero que no ha terminado de una vez por todas: el hombre siempre está deviniendo humano, y con ello permaneciendo inhumano, animal. 

La filosofía no es una disciplina académica, es un modo de medirse con este acontecimiento que no cesa de producirse y que va a determinar la humanidad y la inhumanidad del hombre, cuestiones completamente importantes, me parece.

P---En tu obra, ¿esa visión del devenir humano no es pesimista?

R---Estoy muy contento de que me hagas esa pregunta, ya que en efecto me encuentro muchas veces clasificado como pesimista. 

En primer lugar, a título personal, no lo soy en absoluto. En segundo lugar, los conceptos de pesimismo y de optimismo no tienen nada que ver con el pensamiento. 

Debord citaba a menudo una carta de Marx: “Las condiciones desesperadas de la sociedad en la que vivo me llenan de esperanza”. 

Un pensamiento radical siempre se coloca en la posición extrema de la desesperación. 

Simone Weil lo decía también: “No me agrada la gente que entra en calor con esperanzas huecas”. El pensamiento, para mi, es esto: el coraje de la desesperanza. ¿No es eso el colmo del optimismo?

P---Ser contemporáneo, de acuerdo contigo, es percibir la oscuridad de su época y no su luz. ¿Cómo comprender esta idea?

R---Ser contemporáneo es responder a un llamamiento que la época nos lanza por medio de su oscuridad. 

En el Universo en expansión, el espacio que nos separa de las galaxias más lejanas se acrecienta a una velocidad tan grande que la luz de sus estrellas no puede alcanzarnos.

Percibir en la oscuridad del cielo esa luz que busca alcanzarnos y no lo puede, eso es ser contemporáneo. 

El presente es la cosa más difícil de vivir. Porque el origen, repito, no está confinado en el pasado: es un torbellino, de acuerdo con la muy bella imagen de Benjamin, es un abismo en el presente. Y estamos tomados en este abismo. Es por eso que el presente es por excelencia lo que permanece no vivido.

P---¿El contemporáneo supremo sería el poeta? ¿O el filósofo?

R---Tengo tendencia a no oponer poesía y filosofía, en el sentido en que estas dos experiencias tienen igualmente lugar en el lenguaje. 

La verdad tiene su morada en las palabras, y desconfiaría de cualquier filósofo que dejara a otros, a los filólogos o a los poetas, el cuidado de dicha morada. 

Hay que tomar cuidado del lenguaje, y creo que uno de los problemas esenciales de los medios de comunicación es que no se cuidan de ello. El periodista también es responsable con respecto a la lengua, y será juzgado por ella.

P---¿Cómo es que tu más reciente trabajo sobre la liturgia nos da acceso al presente?

R---Analizarla es colocar el dedo sobre un inmenso cambio en nuestra representación del ser de las cosas. 

En el mundo antiguo, el ser es ahí, es una presencia. 

Con la liturgia cristiana, el hombre es lo que él debe y debe lo que él es. 

Hoy en día, no tenemos otra representación de la realidad que esa operatividad, esa eficacia. Ya no concebimos un ser sin efecto. Sólo es real lo que es efectivo, y con ello eficaz y gobernable. 

La tarea de la filosofía por venir es la de pensar una política y una ética liberadas de los conceptos de deber y de eficacia.

P---¿Pensar la ociosidad o inoperatividad [désœuvrement], por ejemplo?

R---La insistencia en el trabajo y la producción es nefasta. La izquierda se equivocó cuando asumió esas categorías, que yacen en el centro del capitalismo. 

Pero hace falta precisar que la inoperatividad, tal como la concibo, no es ni atonía ni holgazanería. 

Hace falta des-obrar [dés-œuvrer] en el sentido activo del término (me parece muy bella la palabra francesa). 

Se trata de una actividad que consiste en volver inoperantes todas las obras sociales de la economía, del derecho y la religión para abrirlas a otros usos posibles. Pues esto es lo propio del hombre: escribir un poema superando la función comunicativa del lenguaje; hablar o dar un beso desviando la boca de su función, que sirve en primer lugar para comer. 

En la Ética nicomáquea, Aristóteles se pregunta si existe una obra propia del hombre. La obra del flautista es tocar la flauta, la obra del zapatero es hacer zapatos, pero ¿existe una obra del hombre en cuanto tal? 

Aristóteles formula entonces la hipótesis según la cual el hombre habría tal vez nacido sin obra, pero en seguida la abandona. 

Sin embargo, esta hipótesis nos conduce al corazón de lo humano. El hombre es el animal desobrado [désoeuvré]; no tiene ninguna tarea biológica asignada, ninguna función claramente prescrita. Es un ser de potencia que puede su propia impotencia. El hombre puede todo pero no debe nada.

P---Hiciste estudios de derecho, pero toda tu filosofía busca en cierto sentido liberarse del derecho.

R--- Al acabar el bachilletato tenía en el fondo sólo un deseo: escribir. Pero, ¿qué es lo que esto quiere decir? ¿Escribir qué? Creo que se trata de un deseo de hacerse posible la vida. Lo que uno quiere no es “escribir”, es “poder” escribir. 

Es un gesto filosófico inconsciente: uno trata de hacerse posible la vida, lo cual es una buena definición de la filosofía. 

Ahora bien, el derecho es aparentemente lo contrario: es lo necesario y no lo posible. 

Pero si estudié el derecho fue porque no podía, sin duda, acceder a lo posible sin hacer la prueba de lo necesario. En cualquier caso, mis estudios de derecho me fueron muy útiles cuando llegó su momento. 

El poder dejó caer los conceptos políticos en beneficio de los conceptos jurídicos. 

Lo jurídico no para de proliferar: se hacen leyes sobre todo, en dominios que en otras ocasiones habrían sido inconcebibles. 

Esta proliferación resulta peligrosa: en nuestras sociedades democráticas, ya no hay nada que no esté normado. 

En los juristas árabes he descubierto una cosa muy bella. Ellos representan al derecho con una especie de árbol, por un extremo está lo que está prohibido y, en el otro, lo que es obligatorio. 

Para ellos, la tarea del jurista se sitúa entre estos dos polos, es decir, concierne a todo lo que se puede hacer sin que esto sea jurídicamente sancionado. Esta zona de libertad nunca para de estrecharse, cuando tendría que alargarse.

P---En 1997, en el primer volumen de tu ciclo Homo sacer, afirmaste que el campo era la norma de nuestro espacio político. De Atenas a Auschwitz…

P--- Se me ha reprochado mucho esta idea, de que el campo haya reemplazado a la ciudad como nomos (norma, ley) de la modernidad. 

Ahora bien, no estaba mirando el campo como hecho histórico, sino como matriz secreta de nuestra sociedad. 

¿Qué es un campo? Es una porción del territorio sustraído al orden jurídico-político, una materialización del estado de excepción. 

Hoy en día, la excepción y la despolitización han penetrado en todas partes. 

¿El espacio video-vigilado de las ciudades contemporáneas es público o privado, interior o exterior? 

Nuevos espacios se despliegan: el modelo israelí en los territorios ocupados, compuesto por todas esas barreras que excluyen a los palestinos, fue llevado a Dubai para crear islotes turísticos absolutos, hipersegurizados….

P---¿Dónde va Homo sacer?

R---Cuando empecé este ciclo, lo que me interesaba era la relación entre el derecho y la vida. 

En nuestra cultura, la noción de vida nunca es definida, pero es incesantemente dividida: está la vida políticamente cualificada (bios), la vida natural común a todos los animales (zoé), la vida vegetativa, la vida de relación, etc. 

¿Es posible alcanzar una forma de vida que resista a la divisiones? 

Actualmente estoy escribiendo el último volumen de Homo sacer. Giacometti dijo una cosa que realmente me gusta: nunca terminas una pintura, la abandonas. Sus pinturas no están terminadas, su potencia nunca se agota. Me gustaría que lo mismo sucediera con Homo sacer, que sea abandonado pero no acabado… Además de esto, creo que la filosofía no debe consistir demasiado en un enunciado teórico. La teoría debe, a veces, mostrar su insuficiencia.

P---¿Es por esta razón que siempre has escrito, a lado de tus ensayos teóricos, textos más cortos, más poéticos?

R--- Si, completamente. Estos dos registros de escritura no se contradicen y, espero, incluso se entrecruzan a veces. 

Fue a partir de un gran libro, El Reino y la Gloria (2008), genealogía del gobierno y de la economía, que apareció con fuerza la noción de inoperatividad, la cual intenté desarrollar de forma más concreta en otros textos. Esos cruzamientos forman todo el placer de la escritura y el pensamiento.
Fuente: El Barrio Antiguo.


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APOROFOBIA - EL RECHAZO A LOS POBRES - LIBRO de ADELA CORTINA

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APOROFOBIA O XENOFOBIA ???

Es imposible no comparar la acogida entusiasta y hospitalaria con la que se recibe a los extranjeros que vienen como turistas con el rechazo inmisericorde a la oleada de extranjeros pobres. Se les cierran las puertas, se levantan alambradas y murallas, se impide el traspaso de las fronteras.

Angela Merkel pierde votos en su país, incluso entre los suyos, precisamente por haber intentado mostrar un rostro amable y por persistir en su actitud de elemental humanidad. 

Inglaterra se niega a recibir inmigrantes y apuesta por el brexit para cerrar sus filas. Sube prodigiosamente el número de votantes y afiliados de los partidos nacionalistas en Francia, Austria, Alemania, Hungría y Holanda. 

Donald Trump gana las elecciones, entre otras razones por su promesa de deportar inmigrantes mexicanos y de levantar una muralla en la frontera con México. Y, al parecer, parte de los votos provenía de antiguos inmigrantes, ya instalados en su nueva patria.

Realmente, no se puede llamar xenofilia al sentimiento que despiertan los refugiados políticos y los inmigrantes pobres en ninguno de los países. No es en modo alguno una actitud de amor y amistad hacia el extranjero. Pero tampoco es un sentimiento de xenofobia, porque lo que produce rechazo y aversión no es que vengan de fuera, que sean de otra raza o etnia. No molesta el extranjero por el hecho de serlo. Molesta, eso sí, que sean pobres, que vengan a complicar la vida a los que, mal que bien, nos vamos defendiendo, que no traigan al parecer recursos, sino problemas.

Y es que es el pobre el que molesta, el sin recursos, el desamparado, el que parece que no puede aportar nada positivo al PIB del país al que llega o en el que vive desde antiguo, el que, aparentemente al menos, no traerá más que complicaciones. 

De él, cuentan los desaprensivos que engrosará los costes de la sanidad pública, quitará trabajo a los autóctonos, que es un potencial terrorista, que traerá valores muy sospechosos y removerá, sin duda, el «estar bien» de nuestras sociedades, en las que indudablemente hay pobreza y desigualdad, pero incomparablemente menor que la que sufren quienes huyen de las guerras y la miseria.

Por eso, no puede decirse que estos sean casos de xenofobia. Son muestras palpables de aporofobia, de rechazo, aversión, temor y desprecio hacia el pobre, hacia el desamparado que, al menos en apariencia, no puede devolver nada bueno a cambio. 

Y, por eso, se le excluye de un mundo construido sobre el contrato político, económico o social, de ese mundo del dar y el recibir, en el que solo pueden entrar los que parecen tener algo interesante que devolver como retorno.

Adela Cortina, filósofa y catedrática de Ética, forma parte del Consejo Editorial de Ethic. En su último ensayo, ‘Aporofobia, el rechazo al pobre’ (Paidós), reflexiona sobre uno de los problemas sociales y políticos más acuciantes de nuestro tiempo.

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lunes, 22 de julio de 2019

JORGE ALEMAN - LIBRO "HORIZONTES NEO-LIBERALES EN LA SUBJETIVIDAD de JORGE ALEMÁN --- ---MUTACIÓN HISTÓRICA DEL CAPITALISMO --- CONSTRUCCIÓN DE SUBJETIVIDADES --- DISPOSITIVOS QUE NOS VUELVEN UNO --- LENGUAJE DE LA AUTOAYUDA --- INVITACIÓN PERMANENTE A ENDEUDARSE --- EMPRENDEDOR DE SI MISMO --- COLONIZACIÓN DEL SUPER-YO --- NUEVA FORMA DE VIVIR --- DES-INDUSTRIALIZACIÓN --- NUEVAS TECNOLOGÍAS --- FRAGMENTACIÓN DE LOS TRABAJADORES --- REVOLUCIÓN --- DESAFECCIÓN DE LA POLÍTICA --- INCOMPATIBILIDAD DEL NEO-LIBERALISMO CON LA DEMOCRACIA --- ESTADO DE EXCEPCIÓN --- DISCURSO CAPITALISTA --- DISCURSO DEL AMO, DEL MIEDO, DE LA GESTIÓN DEL MIEDO --- VIGENCIA DE LO REAL --- EMANCIPACIÓN

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JORGE ALEMÁN: “EL NEOLIBERALISMO TRANSFORMA A LOS TRABAJADORES EN EMPRENDEDORES DE SÍ MISMOS Y ES UNA FÁBRICA DE DEUDORES”
LIBRO ‘HORIZONTES NEOLIBERALES EN LA SUBJETIVIDAD’.



El psicoanalista estudió al pensador francés Jacques Lacan y trató mucho al teórico post-marxista Ernesto Laclau y la viuda de este, la politóloga y filósofa belga Chantal Mouffe. 

También argentino, Laclau fue el artífice de todo un desarrollo teórico sobre el concepto de populismo que alcanzó mucha repercusión en lo que va del siglo XXI.


Alemán  analiza de qué modo impacta el neoliberalismo, en tanto “mutación histórica del capitalismo”, en la construcción de las subjetividades. 

“El neoliberalismo no tiene exterior y no existe en el interior de su estructura ninguna ley que permita construir su salida. El neoliberalismo no es una etapa más de la historia. Y no tiene exterior porque cuenta con dispositivos que nos vuelven neoliberales a todos en nuestra forma de pensar”.-

Al hablar de ‘dispositivos’ se refIere, por ejemplo, al lenguaje de la autoayuda, propio de la psicología cognitiva o conductista, o a la invitación permanente a endeudarse vía créditos bancarios y tarjetas de crédito.

Según Alemán, el neoliberalismo se encarga de convertir a cada trabajador en un emprendedor de sí mismo, que se explota y auto-controla. 

Lo hace a partir de la colonización del super-yo, una de las tres caras del aparato psíquico para Freud. El super-yo expresa la instancia moral que permanentemente enjuicia al propio sujeto.


“El neoliberalismo, en su intento de lograr una nueva forma de vivir, transforma a los trabajadores en emprendedores de sí mismos. Y, al mismo tiempo, es una fábrica de deudores”, señaló. 

Esta situación es la que explica por qué los votantes pueden llegar a sufragar en contra de sus propios intereses materiales.

Alemán también desmenuza las características de la etapa neoliberal del capitalismo, signada por la des-industrialización y la incorporación de nuevas tecnologías. 

Todo esto refuerza, en su lectura, la fragmentación de los trabajadores. 

“Ya no hay una clase social pre-fabricada para la revolución. El proceso revolucionario ya no es determinado e irreversible. En la historia no hay una teleología, un sentido orientador que construya un objetivo para ir hacia él”, advierte.


“El neoliberalismo lleva a la desafección de la política. Y ese escenario de malestar lo capitaliza la ultraderecha. 

Hoy  circula ese discurso del retorno a lógicas identitarias, con los particularismos, el rechazo al Otro y de la lógica secesionista”.-


El neoliberalismo profundiza cada vez más sus rasgos autoritarios y represivos, acciones que lo alejan del ejercicio pleno de la democracia. 

“Yo vengo diciendo que avanzamos hacia un Estado de Excepción, como advierte (el filósofo italiano) Giorgio Agamben. El neoliberalismo no es compatible con la democracia”.- 

Al neoliberalismo le molesta la aparición de fenómenos políticos que se escapan o sustraen de sus lógicas y normas. “Al populismo se lo ve como un exceso espúreo, como algo loco, como ‘lo otro’, un exceso que está guiado por pasiones plebeyas y momentos que están fuera de las normas”.-

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DERIVAS DEL DISCURSO CAPITALISTA

¿Puede nuestra cultura prescindir de la referencia al psicoanálisis? ¿Pueden hacerlo el cine y la literatura, las artes figurativas, la filosofía y las ciencias humanas y sociales? No. 

Desde 1900, fecha de publicación de La interpretación de los sueños, el psicoanálisis ha penetrado todos los ámbitos de la cultura pública. 

Jorge Alemán, psicoanalista y gran conocedor de vastos territorios de la cultura y de la política, somete al psicoanálisis a diálogo y crítica. Al texto son invitados Freud y Lacan, pero también Sartre, Heidegger y Foucault; al texto son convocados el 11-S y la crisis argentina. Y toda nuestra modernidad en crisis. 

Pequeños e incisivos capítulos, agudas conversaciones que exploran, desde la lógica del psicoanálisis, los nudos de nuestra experiencia y los trazos de nuestra esperanza: el lenguaje, el sexo y la muerte, lo imposible y la suicida negación de la imposibilidad, las relaciones entre lo real y la historia. 

En el centro de ese discurso inquisitivo y brillante se halla “el discurso capitalista”: la expresión es de Lacan; su exposición y sus diversificaciones, son la tarea de Alemán. 

El discurso capitalista no es tanto el discurso de la acumulación: es el de la negación de la imposibilidad; es, por ello, el Discurso del Amo, que pretende colonizar, sin freno ni límite, todo lo real; es, también, el discurso del miedo, y de la gestión del miedo. Es el discurso de la política y de lo político. Es discurso del Uno-Todo, discurso totalitario, nihilizante y aniquilador.

Frente a ese discurso de la uniformidad, frente a las apropiaciones indebidas establece Alemán la ineludible vigencia de lo real: aquello que no es apropiable ni expropiable, que se resiste a toda usurpación (representación, codificación, historización): un resto al que no se puede dotar de significado y sentido, que no se pueden consumir o gozar, que no se pueden anular en una presunta plenitud (de ciencia, experiencia o conciencia). 

“La lengua, el sexo, la muerte nombran el mismo exilio, la misma imposibilidad; jamás podrá ser conquistada una identidad plena ni por la reflexión de la conciencia, ni por el dominio del yo, ni por el ‘autocontrol’, ni por el proceso de emancipación. La existencia siempre construye su casa o refugio desde el temblor de las huellas de lo imposible”. 



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