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jueves, 30 de abril de 2026

SOCIEDAD DE CONTROL - ENTREGA DE LA SOBERANAI NACIONAL - EL DESEMBARCO TECNOLÓGICO: PALANTIR, THIEL Y LA ARGENTINA COMO LABORATORIO

 


El desembarco tecnológico: Palantir, Thiel y la Argentina como laboratorio

 

EL DESEMBARCO TECNOLÓGICO: PALANTIR, THIEL Y LA ARGENTINA COMO LABORATORIO

 

La tercera visita de Peter Thiel a la Casa Rosada reactiva el debate sobre un modelo de inversión que va más allá del litio y el gas: la infraestructura de datos mo nueva forma de dependencia geopolítica. 28/04/2026

 

Por: María Fernanda de la Quintana *

 

La semana pasada, Peter Thiel volvió a pisar la Casa Rosada. No era la primera vez ni la segunda: ya lo había hecho en mayo de 2024, y antes de eso se cruzó con Javier Milei en el Milken Institute de Los Ángeles,

donde el presidente ofreció públicamente desde el atril los recursos naturales argentinos —litio, plata, oro y cobre— a potenciales inversores.

 

Thiel, que lo escuchaba desde la tribuna, tenía motivos propios para prestar atención.

 

Lo que distingue a este inversor de la camada tradicional de Wall Street no es solo la escala de su patrimonio —superior a los 20.000 millones de dólares, con participaciones en SpaceX, Stripe y Airbnb— sino la naturaleza del interés que manifiesta en Argentina.

 

Thiel es cofundador de Palantir Technologies, la empresa de

análisis masivo de datos cuyos sistemas utiliza el Pentágono para operaciones militares: procesamiento de imágenes satelitales, drones, radares.

 

La pregunta que los especialistas en privacidad y derechos digitales se hacen con urgencia es:

¿por qué la Casa Rosada necesitaría ese tipo de servicios?

LA INFRAESTRUCTURA DE DATOS COMO RECURSO ESTRATÉGICO

 

El interés real no es solo el litio ni el gas, aunque ambos sean piezas del rompecabezas. Lo que está en juego es la infraestructura de datos: 

la implementación de sistemas de inteligencia aplicada en la gestión estatal —seguridad, inteligencia, control poblacional—

genera una forma de dependencia tecnológica a largo plazo que excede cualquier contrato puntual.

 

A esto se lo puede llamar “desembarco blando”: 

sin tropas, sin condiciones explícitas del FMI, pero con consecuencias estructurales igualmente profundas.

 

La reunión con Milei fue precedida, significativamente, por un encuentro de Thiel con Santiago Caputo, el asesor presidencial que coordina desde las sombras la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). No trascendió el contenido de ninguna de las dos conversaciones. El gobierno solo publicó una fotografía.

Y, en un hecho sin precedentes recientes, vedó el acceso de los periodistas a la Casa Rosada el día de la visita.

EL VENTURE CAPITAL COMO GEOPOLÍTICA

 

La lógica financiera detrás de estos movimientos no es la de los organismos internacionales ni la de la banca tradicional. Es la lógica del capital de riesgo:

apuestas de alto riesgo en busca de retornos extraordinarios.

Y cuando el país no tiene dólares, la garantía no es monetaria —es patrimonial. 

El RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) fue diseñado precisamente en esa dirección:

permite la disponibilidad de divisas y recursos naturales con mínima injerencia estatal. 

Es la arquitectura legal que convierte la urgencia fiscal en concesión estratégica.

 

Los recursos naturales y energéticos argentinos —litio, cobre, tierras raras— resultan además estratégicos para

las necesidades operativas de empresas como Palantir, que requieren enormes cantidades de energía para sostener sus centros de datos.

 

La Patagonia, donde Thiel evalúa la compra de campos, es infraestructura potencial.

LA CONEXIÓN LOCAL: EL CÍRCULO ROJO TECH

 

Thiel no llegó solo. Durante su estadía —que se extendería por varias semanas, e incluiría la compra de una mansión de 1.600 m² en Barrio Parque por alrededor de 12 millones de dólares— mantuvo reuniones con representantes del ecosistema empresarial argentino. Entre ellos, según trascendió, con Marcos Galperin, el hombre más rico del país y fundador de Mercado Libre, además de Eduardo Elsztain (IRSA) y Nicolás Szekasy (Kaszek).

 

La alineación no es solo de oportunidad: es ideológica.

La idea que une a estas figuras —tanto globales como locales— es que el Estado debe reducirse a su mínima expresión para que sean las plataformas tecnológicas las que gestionen la vida social y económica.

 

Galperin ha expresado en repetidas ocasiones su apoyo a la gestión de Milei. Alec Oxenford, quien acompañó a Thiel en su primera visita a la Casa Rosada, fue luego designado embajador argentino en Estados Unidos.

LA DOCTRINA DEL SHOCK TECNOLÓGICO

 

Argentina como “hoja en blanco” es una frase que circula sin pudor en estos círculos. La idea de fondo es que en los países desarrollados

estos modelos están prohibidos o regulados: no se puede contratar a Palantir para gestionar seguridad civil sin supervisión parlamentaria, sin leyes de datos personales robustas, sin controles independientes.

 

En Argentina, en cambio, el decreto 941/25 

deja una frontera difusa entre sistemas estatales y empresas privadas, en ausencia de una ley de datos personales actualizada.

 

Si el gobierno actual entrara en una crisis de gobernabilidad por el impacto social del ajuste, estos capitales buscarían una figura que blinde las concesiones mineras y energéticas, evitando que el país “vuelva atrás” ideológicamente.

La pregunta que le hizo Thiel a Milei en esa reunión reservada fue, según el propio presidente, precisamente esa: “¿Cómo se sostiene esto en el tiempo?”

 

La respuesta de Milei fue la “batalla cultural”. La de Thiel, probablemente, es más material: contratos, datos, territorio y tiempo.

* Periodista. Licenciada en Ciencias y Humanidades. Máster en Bioética. Especializada en “Bioética y Derechos Humanos en América Latina”, Universidad de Buenos Aires.

 

domingo, 26 de abril de 2026

SOCIEDADES DE CONTROL - TECNOFACISMO - SOBERANIA NACIONAL Y DEMOCRACIA EN PELIGRO Por: ERIC CALCAGNO

 



TECNOFASCISMO – DEMOCRACIA Y SOBERANIA NACIONAL EN PELIGRO

KARP, EL SECUAZ DE THIEL

 

La dupla Thiel/Karp se asemejan más al tándem Videla/Martínez de Hoz, que bien conocemos en la Argentina.

25/04/2026 – Publicó TIEMPO ARGENTINO

  

Karp, el secuaz de Thiel

Por: Eric Calcagno

 

“Es el relato de un supervillano”, afirmó la diputada inglesa Victoria Collins, del partido liberal demócrata.

 

Claro, se refería a ese punteo publicado en las redes sociales por Palentir, la empresa global de control y muerte creada por Peter Thiel. Pero todo supervillano que se precie debe tener un segundo como secuaz o fiel esbirro. El Joker de Batman tiene a Harley Quinn; Pierre Nodoyuna soporta a Patán; el Senador Palpatine hizo a Darth Vader. En Argentina, imposible no evocar a Pucho, el segundo del Profesor Nerus. En este caso, Peter Thiel lo tiene a Alex Karp.

 

Si bien en la juventud nada debería unir a Thiel el conservador con Karp el progresista, parece que ambos tienen una fascinación por la perfección de la técnica, la infinita acumulación de dinero y la verdad verdadera.

 

Esas cosas unen. Alex Karp es el director de Palantir Technologies. Sí, es esa empresa que fue creada en base a fondos de Estados Unidos a través de la CIA en 2004, lo que convierte a Palentir al menos en una empresa pública mixta.

Maravillas del capitalismo de libre mercado.

Tanto es así que la mitad de los ingresos de Palentir vienen del sector público.

 

Es que el manejo empresarial de Palentir comienza con un contrato, en general con una institución pública. Como mejorar los sistemas de salud en el Reino Unido durante la pandemia, por ejemplo.

Una vez dentro de la organización, reconfigura las necesidades del organismo en función de los productos que vende la empresa.

Igual, todos necesitan información. Así que por favor entreguen los datos, que una vez conquistados serán inaccesibles para todos, menos para la empresa.

De contratista a proveedor, de único proveedor a propietario real,

pues ya nada puede hacer el Estado si debe recurrir siempre a Palentir para esbozar alguna acción, por ejemplo, en salud pública.

 

Los palentirianos lo llaman land and expand.

Palantir quiere reemplazar las instituciones públicas. Las coloniza. Consigue contratos. Las convierte en lo que le sirve.

 

Para el periodista francés Olivir Tusquet “se despliega una estrategia que puede resumirse en una fórmula:

transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, vaciando así la soberanía de su dimensión democrática”.

 

Diríamos que la táctica de Palantir es

agarrar lo que sea y transformarlo en lo que vende, privatizar el Estado a través del algoritmo.

Es una manera de tomar el poder.

 

Es cierto que Karp ha despertado cierto interés debido a la publicación de un punteo que pone de manifiesto las intenciones de la corporación. Aunque ya mencionados en numerosos lugares, recordemos que esos conceptos emanan de “La República Tecnológica”.

 

Quizás por eso Oliver Tesquet lo califica como “una teoría del Estado”. Palantir no sólo vende datos, vende sentido.

--- Cayó la Unión Soviética y sobrevino el fin de la historia. Es el momento de la victoria del neoliberalismo. Duró lo que pudo.

--- Ahora Karp nos dice que ha llegado el final de la era atómica, y ahora es la era de la “República Tecnológica”.

--- Siempre tiene que caer algo para que empiece otra cosa. Como en toda religión, hay un pecado original y un deber trascendente que cumplir. En un caso el error fue la justicia social, que habría de ser desmantelada para que reine el mercado.

--- En el segundo caso la falla primigenia es que Silicon Valley ha olvidado los valores de occidente y ya es tiempo de recuperarlos y defenderlos. Para que reine la verdad algorítmica. ¿Contra quién? Bueno, contra todos los que se opongan. Y contra las culturas inferiores, al decir de Karp.

 

--- Racismo. Caído el “destino manifiesto” del siglo XIX, terminado “el fin de la historia”, Palantir ofrece un destino, una visión, una razón de ser. Milenarismo.

 

Tesquet dice “Palentir es una empresa “metapolitica”, no sólo equipa al Estado, sino que forma el imaginario.”

Delicias de la guerra cognitiva. La primacía del instrumento sobre el objetivo es la marca de la posmodernidad. Ahora es una determinada tecnología –y no la democracia- la que decide objetivos-ligados-a-algoritmos.

 

--- Racismo, milenarismo, verdad, en cualquier momento Karp reclama los Sudetes.

 

Al principio evocamos a los inevitables malvados de segunda línea que siguen al supervillano. Pero estos no son criminales de comic o de película pochoclera. Son reales. Los toman en serio. Les dan contratos públicos en nombre del “monopolio creativo”.

Siembran inseguridad para vender control;

apelan a amenazas existenciales para vender represión;

nos embarcan en una guerra de occidente que no es nuestra para cobrar muerte.

 

En ese sentido la dupla Thiel/Karp se asemejan más al tándem Videla/Martínez de Hoz, que bien conocemos en la Argentina, tanto por los objetivos que buscan, los métodos que emplean, como por los resultados que consiguen.