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miércoles, 17 de junio de 2026

COLONIALISMO DIGITAL - ES MOMENTO DE SUBORDINAR LA TECNOLOGÍA A LA DIGNIDAD HUMANA - HUMANITAS MAGNIFICA

 




El Vaticano encendió el debate sobre inteligencia artificial con la encíclica “Humanitas Magnífica”, publicada el 25 de mayo de 2026 por el Papa León XIV, que advierte sobre un “nuevo colonialismo digital”.

 

El tema fue analizado en Prospectiva 94.5 de Radio UAA con los catedráticos Bernardo Quintanar Guerrero (Hoy Filosofía) y la Dra. Claudia Nayeli Sánchez Gómez (ciencias de datos).

 

El documento señala que

un puñado de corporaciones transnacionales concentra hoy más poder e información que muchos Estados, extrayendo datos de millones de usuarios sin transparencia ni retribución social.

 

LA ENCÍCLICA PLANTEA TRES ADVERTENCIAS:

 

1.  La concentración del poder en plataformas privadas que definen visibilidad y oportunidades económicas.

2.  La defensa del trabajo:

“la búsqueda de mayores ganancias no justifica el desempleo masivo”,

que llevaría a una “regresión antropológica”.

3.  El riesgo geopolítico: pide reformas a la ONU y afirma que

“ningún algoritmo hace aceptable la guerra”, llamando a frenar la carrera armamentista biológica y tecnológica.

 

El Vaticano propone

--- subordinar el desarrollo tecnológico a la dignidad humana, 

--- prohibir que sistemas automatizados decidan sobre vida o muerte, y

--- crear marcos regulatorios globales para proteger derechos laborales, privacidad y libre albedrío.

 

En cabina, Nayeli Sánchez recordó que la IA ya nos rodea —de Netflix a Google Maps— y planteó

“no solo preocuparnos, sino ocuparnos”: desarrollar a la par habilidades cognitivas, ética y relaciones humanas.

 

“La tecnología nos ha dado tiempo —antes cazábamos diario, hoy el refrigerador nos libera horas—;

la IA puede ayudarnos a trabajar 5 horas en vez de 10 si la usamos para repartir el trabajo,

no para esclavizarnos a la pantalla”.

 

Quintanar subrayó que

la tecnología no es neutral: importa quién la controla y con qué valores.

 

Ambos citaron la encíclica:

“la calidad de una civilización se mide no por el poder de sus miedos, sino

por el cuidado que sabe ofrecer,

por reconocer un rostro en el otro y no una función”.

 

martes, 16 de junio de 2026

COLONIALISMO DIGITAL - CÓMO EL COLONIALISMO DIGITAL SE CONVIERTE EN UNA AMENAZA PARA LA DEMOCRACIA

 

 

 

 

CÓMO EL COLONIALISMO DIGITAL SE CONVIERTE EN UNA AMENAZA PARA LA DEMOCRACIA

Por: Carlos Bonadona Vargas - junio 8, 2026

Hay decisiones políticas estructurales que no se publican en los titulares de los diarios, sino que se encubren en notas al pie de contratos que ningún parlamentario vota y ningún ciudadano conoce.

 

En esos convenios se está redactando una nueva geografía que favorece a los círculos más altos del poder global.

 

NO ES METÁFORA: ES LO QUE OCURRE CUANDO PALANTIR TECHNOLOGIES

gestiona el programa de misiles nucleares del Reino Unido,

procesa los datos clínicos de cuarenta millones de pacientes del NHS (National Health Service) de ese país, y

abre sus primeras oficinas latinoamericanas en Quito con contratos que el público ecuatoriano jamás podrá auditar.

 

Para entender qué significa esto —y por qué Bolivia debería mirarlo con atención— hay que empezar no por los negocios, sino por las ideas.

 

LA FILOSOFÍA DE LOS NUEVOS AMOS

 

Detrás de las hojas de cálculo de Silicon Valley existe una cosmología. Se la conoce como la Ilustración Oscura (Dark Enlightenment), término acuñado por el filósofo Nick Land que articula el pensamiento de Curtis Yarvin, Steve Bannon y, gravitatoriamente Peter Thiel, cofundador de PayPal y arquitecto intelectual de Palantir.

 

Para estas personas la democracia representativa es un fracaso estructural irreversible.

La solución no es mejorar las instituciones, sino sustituirlas.

El Estado-nación debería funcionar como una corporación privada, con un CEO en lugar de un presidente y accionistas en lugar de ciudadanos.

 

THIEL LO ESCRIBIÓ SIN EUFEMISMOS:

ya no cree que la libertad y la democracia sean compatibles.

 

En abril de 2026, Palantir publicó un manifiesto de 22 puntos derivado del libro de su CEO Alex Karp, La república tecnológica, que hizo explícitas las consecuencias prácticas:

--- el software como herramienta de guerra,

--- la IA al servicio de la supremacía occidental,

--- la soberanía de los Estados periféricos como obstáculo a remover.

 

Karp lo resumió sin rodeos:

«Nuestra tecnología está aquí para asustar a nuestros enemigos y, en ocasiones, matarlos.»

 

ESTA NO ES UNA RETÓRICA DE CAMPAÑA.

 

Es la base ideológica sobre la que

se construyen contratos con gobiernos y

se diseñan sistemas de vigilancia que ninguna ley local puede auditar con eficacia.

 

LO QUE OCURRIÓ EN EL REINO UNIDO: EL AVISO QUE NADIE QUISO ESCUCHAR

 

La periodista de investigación Carole Cadwalladr —quien reveló el escándalo Cambridge Analytica y sus vínculos con el Brexit— documentó cómo Palantir penetró las instituciones del Estado británico.

Su análisis es un manual de lo que puede ocurrir en cualquier democracia sin anticuerpos institucionales.

 

Durante la pandemia de 2020, Palantir ofreció sus servicios al NHS por una libra esterlina. El asesor Dominic Cummings facilitó la entrada ignorando los procesos normales de licitación.

Una vez que la infraestructura pública se adaptó a la arquitectura de Palantir,

el costo de salida se volvió prohibitivo.

 

La base de datos del NHS —un registro ininterrumpido de la salud de toda una población— pasó a ser procesada por una empresa con vínculos con la CIA, el GCHQ (Government Communications Headquarters) —Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno, es el servicio de inteligencia de señales y ciberseguridad del Reino Unido—  y el ejército israelí, cuyos contratos son secretos y cuyos algoritmos son cajas negras.

 

LA CAPTURA FUE TAMBIÉN HUMANA:

 

Palantir reclutó a los jefes de IA del Ministerio de Defensa y del NHS, y contrató al ex jefe de comunicaciones del primer ministro Sunak para dirigir su narrativa pública.

 

El Ejército Suizo, tras un análisis exhaustivo,

calificó el software como «sobrevalorado y que ni siquiera es tan bueno».

El éxito de Palantir no descansa en su excelencia técnica sino en su maquinaria de influencia política.

La analogía de Cadwalladr es precisa: el primer “jale” siempre es gratis.

 

HONDURAS: EL LABORATORIO DEL NUEVO ORDEN CONTINENTAL

 

El Honduras-gate es la radiografía más nítida de cómo opera este sistema en América Latina. En abril de 2026, una filtración de 37 audios —captados en WhatsApp, Signal y Telegram, validados con sellos SHA-256 y publicados en honduras-gate.ch por Diario Red América Latina— reveló

una arquitectura de injerencia continental que analistas ya califican como la operación de desestabilización más ambiciosa desde el Plan Cóndor.

 

El operador central es Juan Orlando Hernández (JOH), ex presidente de Honduras condenado

a 45 años de prisión por narcotráfico.

Trump lo indultó en diciembre de 2025, semanas antes de las elecciones hondureñas que terminaron con la victoria del Partido Nacional.

 

Los audios revelan que ese indulto fue una transacción: JOH asume el rol de coordinador continental de la agenda MAGA, con la misión de «atacar y extirpar el cáncer de la izquierda» del continente. Menciona que Netanyahu tuvo «todo que ver» en su liberación y que Roger Stone fue el operador logístico.

 

En las grabaciones, JOH solicita 150 mil dólares para financiar una «unidad de periodismo digital» orientada a desestabilizar a Sheinbaum en México y Petro en Colombia.

El portal honduras-gate.ch registró 39 mil 618 intentos de intrusión cibernética en un solo día, geolocalizados principalmente en Estados Unidos e Israel.

 

David Adler, economista político y coordinador general de la Internacional Progresista —la red fundada con la participación de Bernie Sanders y Yanis Varoufakis para articular respuestas progresistas a escala global—, lo sintetiza:

estamos ante una red transnacional que combina capital de Silicon Valley, aparatos de inteligencia y operadores políticos de ultraderecha,

con una coordinación que supera la capacidad de respuesta de los ministerios de justicia locales.

No es el viejo imperialismo de las cañoneras. Es el colonialismo del algoritmo y el audio filtrado.

 

LA CONEXIÓN CON THIEL NO ES PERIFÉRICA.

 

En Honduras, Thiel impulsó las ZEDE —Zonas de Empleo y Desarrollo Económico—, enclaves gobernados por juntas privadas fuera del alcance estatal: la implementación territorial de la utopía neo-reaccionaria. Cuando Xiomara Castro las derogó en 2022, eso fue el detonante del plan de venganza que hoy se ejecuta a escala continental.

 

BOLIVIA: EL CINTURÓN QUE SE CIERRA

 

Bolivia tiene la tentación de verse como un observador lejano. No lo es. El analista Andrés Escobar lo documenta en El País Bolivia (3 de junio de 2026): entre abril y mayo de 2026,

Thiel recorrió seis países en cinco semanas,

reunió a los presidentes de Argentina, Chile y Paraguay, y

compró 22 millones de dólares en bienes raíces en Buenos Aires y Uruguay.

 

Bolivia no aparece en ese itinerario, pero lo que le interesa a Thiel ya está siendo negociado por otros. El 28 de abril, Caleb Orr —subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales (EEB) de Estados Unidos— y el ministro boliviano de Minería

firmaron en La Paz un memorando sobre minerales críticos, incluyendo el litio.

El Salar de Uyuni concentra las mayores reservas del planeta de ese mineral,

insumo indispensable para la IA industrial.

 

Los acuíferos del altiplano proveen el agua que los centros de datos consumen a razón de millones de litros diarios para enfriar servidores.

 

Lo que desde la colonia fue la plata de Potosí, y en el siglo XX el gas natural,

es en el XXI la suma de datos, litio, agua y energía.

La diferencia es que los datos no se agotan: se acumulan, se procesan, se venden.

Y la soberanía que se cede en cada decreto no se recupera con ninguna nacionalización.

 

La infraestructura que cualquier plataforma tipo Palantir necesitaría ya se está construyendo sin que la ciudadanía la perciba. Sin considerar que se trata de decisiones que

deben socializarse y consultarse,

puesto que sus consecuencias afectarán a toda la población, al ser

el Internet un servicio público y

los datos y privacidad de la ciudadanía un recurso que debe ser protegido.

 

La Ciudadanía Digital —proyectada a dos millones de usuarios para diciembre de 2026, presentada

como «Google, pero para el Estado»— centraliza la interacción ciudadana en una sola plataforma.

 

El Cengob  (Centro de Gobierno) es una nueva herramienta digital y de gestión que el gobierno de Bolivia lanzó en enero de 2026 (mediante DS 5500) para modernizar la administración pública.

 

Su objetivo principal es

eliminar la burocracia (definida por el presidente Rodrigo Paz como el «Estado tranca»).

 

Tiene la finalidad de permitir monitorear cada instancia gubernamental en tiempo real.

Starlink opera desde febrero en alianza con Entel. Argentina tardó dos años entre instalar ese andamiaje y lanzar su

«Gemelo Digital Social», un sistema de cruce masivo de datos

cuya empresa ejecutora el gobierno de Milei no reveló.

Bolivia está en ese plazo.

 

Mientras tanto, cuatro proyectos de ley de regulación de inteligencia artificial duermen archivados en la Asamblea (PL-288, PL-310, PL-558 y PL-CS-178), detallados con precisión por Andrés Escobar en su columna

«El manifiesto avanza: el continente

como laboratorio«.

Contienen la visión técnica más precisa que ningún país sudamericano haya producido sobre los riesgos de la vigilancia algorítmica.

Que duerman en comisión es una elección política que todavía puede revertirse.

 

LO QUE PUEDE LA CIUDADANÍA

 

Bolivia aún tiene lo que Argentina en 2024 o Ecuador en 2025 ya no tenían:

tiempo y legislación pendiente.

 

La ciudadanía puede exigir que la Asamblea debata los proyectos de IA con urgencia proporcional al proceso que pretende regular. Que los contratos con empresas tecnológicas transnacionales sean entendidos como de dominio público, al ser así, deben hacerse públicos y auditables antes de firmarse; que el memorando sobre litio con Washington pase por la Asamblea, como corresponde a cualquier acuerdo que comprometa recursos estratégicos del Estado.

 

Hay que recordar que fue la movilización social la que frenó el contrato de Paz Zamora con Lithco; fueron las guerras del agua y el gas las que reescribieron la política boliviana a principios del siglo XXI.

 

Ese conocimiento colectivo del territorio necesita complementarse hoy con el conocimiento de la capa invisible:

datos, contratos, servidores y algoritmos

que procesan la vida de los ciudadanos antes de que los ciudadanos los conozcan.

 

Thiel puede no venir a Bolivia. Pero

cuando llegue por el litio, el agua y la energía que le interesan,

será bueno recibirlo con un código aprobado que pueda oponerle condiciones soberanas.

 

El Honduras-gate no es un escándalo hondureño. Es la primera radiografía pública de un sistema que ya funciona a escala continental. Ignorarlo porque ocurre lejos es el lujo que Bolivia no puede permitirse.

Carlos Bonadona Vargas - Boliviano, Magister en Energías renovables y medio ambiente

 

COLONIALISMO DIGITAL QUÉ ES ? Y POR QUÉ LAS IA HEREDAN LOS PREJUICIOS DE SUS CREADORES

 

 

 

 

Se sigue alimentando a la inteligencia artificial con datos de entrenamiento racistas y sexistas que después se distribuyen por todo el mundo; las ‘Big Tech’ son parte del problema.

 

“El poder de las gigantes tecnológicas es comparable al de los antiguos imperios coloniales”,

declara Abeba Birhane, doctora en ciencias cognitivas que investiga los prejuicios dentro de modelos de IA.fatido/Getty Images

 

Se ha dicho que los algoritmos son ‘opiniones incrustadas en código’.

Pocas personas entienden mejor las implicaciones de esto que Abeba Birhane, quien nació y creció en Bahir Dar, Etiopía, y luego se trasladó a Irlanda para estudiar: primero psicología, después filosofía y más tarde un doctorado en ciencias cognitivas en el University College de Dublín, en Irlanda.

 

Durante su doctorado, se vio rodeada de desarrolladores de software y estudiantes de ciencia de datos, inmersos en los modelos que construían y en los conjuntos de datos que utilizaban para entrenarlos. Pero empezó a darse cuenta de que nadie se preguntaba qué era realmente lo que con

 

ALGORITMOS RACISTAS POR DEFECTO: LA DISCRIMINACIÓN EN LA ERA DE INTERNET

 

Algoritmos racistas y clasistas.

 

En la campaña ‘Revoluciona el Algoritmo’, una iniciativa de la UNESCO y Racismo MX, personalidades como Tenoch Huerta, Maya Zapata o Jordan Giger

denuncian cómo la tecnología también obstaculiza la erradicación de prejuicios y desigualdades

 

El ‘colonialismo digital’ invade a las minorías con la inteligencia artificial

La inteligencia artificial se ha infiltrado en casi todos los aspectos de nuestras vidas: puede

 determinar si te contratan o cuánto debes ganar

diagnosticarte un cáncer, identificar ataques cardíacos, o 

tomar decisiones sobre la libertad condicional de los presos.

 

Los sistemas de IA suelen entrenarse con conjuntos de datos gigantescos, normalmente tomados de internet por rentabilidad y facilidad.

 

Pero esto significa que la IA puede heredar

todos los prejuicios de los humanos que la diseñan, así como los presentes en los datos que la alimentan.

El resultado final es un reflejo de la sociedad, con toda su fealdad incluida.

 

¿CÓMO LOS GOBIERNOS ESPÍAN A LOS MANIFESTANTES? Y CÓMO EVITARLO: | INCOGNITO MODE

 

Si no reconocemos esto, corremos el riesgo de causar daños en el mundo real.

 

Ya se ha acusado a la inteligencia artificial de subestimar las necesidades médicas de los pacientes negros y de reducir las probabilidades de que se apruebe una hipoteca a personas de ese grupo étnico.

 

Birhane reorientó su investigación hacia los conjuntos de datos que configuran cada vez más nuestro mundo. Quiere revelar los prejuicios y pedir cuentas a las grandes compañías que los diseñan y se benefician de ellos. Su trabajo ha obtenido reconocimiento mundial. En octubre de 2022, incluso tuvo la oportunidad de hablar de los efectos negativos de la gran tecnología en una reunión con el Dalai Lama.

 

A veces, Birhane solo tiene que rascar la superficie para que salten los problemas. En 2020, ella y su colega Vinay Prabhu auditaron dos populares conjuntos de datos.

 

El primero es 80 Million Tiny Images, un conjunto del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) citado en cientos de artículos académicos y utilizado durante más de una década para enseñar a los sistemas de aprendizaje automático a reconocer personas y objetos. Estaba lleno de etiquetas ofensivas, incluidos insultos racistas para las imágenes de personas negras.

 

En el otro conjunto de datos, ImageNet, encontraron contenido pornográfico, como archivos de mujeres a quienes se les había tomado fotografías sin autorización por debajo de la falda y que aparentemente no requerían el consentimiento explícito de las víctimas porque se habían extraído de internet.

 

Dos días después de que ambos publicaran su estudio, el equipo del MIT se disculpó y retiró el conjunto de datos Tiny Images.

 

Estos problemas vienen desde el nivel más alto. La investigación sobre aprendizaje automático pertenece predominante y abrumadoramente a hombres y blancos, un mundo demográfico alejado de las diversas comunidades a las que pretende ayudar.

 

Y las grandes empresas tecnológicas

no solo ofrecen entretenimiento online,

también tienen un enorme poder para influir en los acontecimientos del mundo real.

 

Birhane y otros han denominado a esto ‘colonialismo digital’, argumentando

que el poder de las gigantes tecnológicas es comparable con el de los antiguos imperios coloniales.

 

Sus daños no nos afectarán a todos por igual, argumenta:

a medida que la tecnología se exporta al sur global, arrastra consigo normas y filosofías occidentales arraigadas.

Se vende como una forma de ayudar a los habitantes de los países en vías de desarrollo,

pero con frecuencia se les impone sin consultarles, marginándoles aún más.

 

"Nadie en Silicon Valley se queda despierto preocupándose por las mujeres negras no bancarizadas de una zona rural de Tombuctú", manifiesta Birhane.

 

Considera que el cambio de actitud de la población será

el motor más eficaz para impulsar la transformación: las grandes empresas tecnológicas responden más a la indignación que a los ajustes burocráticos.

 

Pero Birhane no desea vivir en una nube permanente de bilis: como mujer negra que hace un trabajo crucial, se ha enfrentado a la oposición desde el primer día.

 

"No sé si podré vivir luchando", comenta Birhane, quien ahora compagina la docencia con una beca de investigación en la Fundación Mozilla, prefiere dejar que su investigación haga la labor. “Soy una gran defensora de ‘mostrar los datos’”, asegura.

 

ALGORITMOS Y DISCRIMINACIÓN: EL PROBLEMA SE EXTIENDE A LA TECNOLOGÍA DEL GOBIERNO

 

Analizamos un algoritmo que evalúa a las personas

que solicitan prestaciones de seguridad social y descubrimos niveles de discriminación impactantes.

 

Pero Birhane no cree que eso sea suficiente: no es optimista en cuanto a la autocorrección de las grandes tecnológicas.

Por cada conjunto de datos problemático que se revela y corrige, otro espera.

A veces ni siquiera varía nada: en 2021, Birhane y sus colegas publicaron un artículo sobre un conjunto de datos de más de 400 millones de imágenes, llamado LAION-400M, que mostraba pornografía explícita cuando se le daban instrucciones con palabras relacionadas con el género femenino, como ‘mamá’ o ‘tía’.

El documento provocó indignación, pero el conjunto de datos sigue existiendo y ha aumentado a más de cinco mil millones de imágenes; incluso ganó un premio recientemente.

 

Hay una razón por la que nada ha cambiado.

--- Aunque la creación de conjuntos de datos para la inteligencia artificial es relativamente sencilla, pues basta con navegar por internet, su auditoría lleva mucho tiempo y es costosa.

--- "Hacer el trabajo sucio es mucho más difícil", apunta Birhane. No hay ningún incentivo para crear un conjunto de datos limpiosolo uno rentable.

 

Pero esto significa que todo este esfuerzo recae sobre los hombros de investigadores como Birhane, para quien escudriñar estos conjuntos de datos pasa factura, al tener que pasar horas mirando imágenes racistas o escenas de violación.

 

"Es deprimente", afirma. “Ver estas cosas puede ser verdaderamente traumatizante”.

 

En un mundo ideal, la transformación vendría impulsada por los enormes recursos de las compañías tecnológicas, no por investigadores independientes.

 

Pero es poco probable que las empresas modifiquen sus métodos sin una presión considerable.

"Me gustaría contar con un sistema civilizado en el que las corporaciones rindieran cuentas, se responsabilizaran y se aseguraran de que los sistemas que ofrecen son precisos, justos y equitativos para todos", destaca Birhane. "Pero me parece que pido demasiado".

 

Artículo originalmente publicado en WIRED UK. Adaptado por Andrei Osornio.