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martes, 30 de junio de 2026

DESARROLLO - BASES PARA UNA ARGENTINA PRODUCTIVA CON ANCLAJE FEDERAL - 2026 Junio

 

 


BASES PARA UNA ARGENTINA PRODUCTIVA CON ANCLAJE FEDERAL - 2026 Junio

 

POR CRISTIAN DESIDERI 

(profesor Ingeniero Industrial, ex Ministro de Producción de la provincia de Santa Fe, Coordinador del Foro de Reflexión Empresarial, espacio de análisis y generación de propuestas para el desarrollo productivo argentino, activo de manera ininterrumpida desde 1998)

 

EL VALOR AGREGADO COMO NÚCLEO DEL DESARROLLO EN UNA NUEVA ETAPA ENERGÉTICA

 

La Argentina enfrenta una oportunidad histórica: transformar su potencial energético en desarrollo productivo.

 

El desafío no es exportar más, sino producir mejor,

integrando cadenas de valor, generando empleo y reconstruyendo el entramado económico real en donde se articule productividad con competitividad.

 

La consolidación de un sector energético superavitario, competitivo y de alta productividad abre una ventana que, bien aprovechada, podría modificar de manera profunda el perfil económico del país.

 

Sin embargo, la experiencia histórica obliga a una advertencia:

la disponibilidad de recursos no garantiza desarrollo.

La diferencia entre crecimiento efímero y desarrollo sostenido radica en

la capacidad de transformar ventajas comparativas en capacidades productivas.

En este punto, el concepto de valor agregado emerge como eje central de toda estrategia.

 

El problema estructural de la economía argentina no es

la falta de recursos,

sino la debilidad en su transformación.

 

Exportar materias primas sin procesar implica

resignar empleo, tecnología y capacidad de acumulación.

 

Por el contrario, agregar valor supone

industrializar la producción, integrar cadenas productivas, incorporar conocimiento, generar trabajo calificado y

generar marcas de productos y servicios argentinos para ofrecer al mundo.

 

Este enfoque permite reconstruir el “país real”:

el entramado de pymes, industrias y economías regionales que

sostienen la actividad económica más allá de los ciclos financieros.

 

La disponibilidad de energía abundante y competitiva constituye una ventaja estratégica.

Reduce costos sistémicos, mejora la competitividad y habilita nuevas inversiones. Pero, por sí sola, no garantiza desarrollo.

 

Sin una política orientada al valor agregado, el riesgo es reproducir un esquema primario-exportador, ahora basado en energía.

Para evitarlo, resulta imprescindible un programa de inversión y planificación de gran escala —un verdadero “Plan Marshall productivo”—

que articule infraestructura, financiamiento y objetivos industriales.

 

La macroeconomía, en este contexto, debe dejar de ser un fin en sí mismo y convertirse en un instrumento del desarrollo.

 

Un tipo de cambio competitivo, el orden en las cuentas públicas y la reducción del costo financiero son condiciones necesarias para sostener la inversión y la producción. Sin estas bases, cualquier estrategia productiva queda limitada.

 

Sin embargo, las condiciones macro no alcanzan si

los incentivos del sistema económico continúan favoreciendo la especulación y

la lógica del carry trade por sobre la producción.

 

Revertir esta lógica exige orientar el sistema financiero hacia

el crédito productivo, regular el mercado de capitales para evitar arbitrajes distorsivos

y avanzar hacia una estructura fiscal que grave la renta improductiva y promueva la inversión real.

 

En la misma línea, una política de inversiones eficaz debe

vincular beneficios fiscales con resultados verificables en producción y exportaciones.

 

El valor agregado no es solo una categoría económica; es también una condición social.

 

Un modelo productivo debe traducirse en mejoras concretas en la vida de la población:

recuperación del salario real, acceso a la vivienda, expansión del consumo interno y estabilidad en los precios de los alimentos.

Sin estos elementos, el crecimiento carece de legitimidad y sostenibilidad.

 

A su vez, el desarrollo basado en valor agregado exige una mirada federal.

La integración territorial no puede ser un enunciado, sino

una política activa

que promueva zonas económicas estratégicas incentive la radicación productiva

y fortalezca la infraestructura logística y energética.

 

El objetivo es ampliar la base productiva y reducir las asimetrías regionales que históricamente han limitado el crecimiento argentino.

 

La Argentina dispone hoy de una condición excepcional: energía abundante combinada con capacidades productivas existentes. Esta combinación podría sentar las bases de un proceso de desarrollo sostenido. Pero el resultado no está garantizado.

 

Sin una estrategia centrada en el valor agregado, el país corre el riesgo de repetir un patrón conocido:

exportar recursos sin transformar y depender de ciclos externos.

 

Con una estrategia adecuada, en cambio, es posible

reconstruir el entramado productivo,

generar empleo y mejorar las condiciones de vida.

 

La disyuntiva es clara.

No se trata de producir más de lo mismo, sino de producir mejor.

 

En definitiva,

el desarrollo argentino no depende de lo que el país tiene, sino de lo que decide hacer con ello.

 

junio 17, 2026 publicó Coyunturas

 

lunes, 29 de junio de 2026

IA - YUVAL HARARI CUESTIONÓ A MILEI POR SU INICIATIVA DE CREAR EMPRESAS NO HUMANAS CON IA Y EL PRESIDENTE LE RESPONDIÓ

 



YUVAL HARARI CUESTIONÓ A MILEI POR SU INICIATIVA DE CREAR EMPRESAS NO HUMANAS CON IA Y EL PRESIDENTE LE RESPONDIÓ

 

El influyente historiador y filósofo israeilí escribió un artículo en el Financial Times en el que lanza advertencias sobre la reforma oficial de la ley de sociedades

    • 8 de junio de 2026

 

El influyente historiador y filósofo israelí Yuval Noah Harari, que en Nexus, uno de sus últimos libros, advirtió

sobre las amenazas de posibles usos “totalitarios” de la inteligencia artificial (IA), cuestionó hoy un artículo de Javier Milei publicado la semana pasada en el Financial Times.

 

En su mensaje, el Presidente se había mostrado a favor de crear

“sociedades automatizadas”, que funcionan con algoritmos o robots, sin la necesidad de contar con personas humanas.

 

Una iniciativa que incluso tomó forma de proyecto de ley para reformar la normativa que rige en el país para la conformación de sociedades.

 

“Cuando hablé en el Foro Económico Mundial en enero de este año, advertí que los gobiernos podrían algún día otorgar personalidad jurídica a los modelos de IA.

“Jamás imaginé que ese “algún día” llegaría tan solo cuatro meses después”,

escribió Harari en un artículo publicado hoy en el Financial Times y cuyo título es

“No debemos otorgar personalidad jurídica a los agentes de IA”.

 

Desde el título, Harari se ubica en la vereda de enfrente de Milei, quien imagina 

una nueva tipología de empresas no humanas con

el objetivo de garantizar una seguridad jurídica a

un tipo de inversiones que en general operan en un gris legal.

 

Esa idea es la que surge del proyecto de ley empujado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.

 

“La semana pasada, en este periódico, el presidente argentino Javier Milei anunció la creación de

una nueva categoría jurídica para las corporaciones no humanas.

Al igual que las corporaciones tradicionales, estas corporaciones no humanas gozarán de los beneficios de la personalidad jurídica.

 

Presumiblemente, podrán poseer activos, contratar empleados, participar en el comercio internacional, demandar ante los tribunales e incluso donar a campañas políticas.

 

A diferencia de las corporaciones tradicionales, podrán hacer todo esto

sin la intervención ni la responsabilidad de ningún ser humano.

Todas las decisiones sobre compra, venta, contratación, inversión, litigios y donaciones podrán ser tomadas por agentes de IA” escribió Harari.

 

Y advirtió: “Otorgar personalidad jurídica a las IA permitiría a los agentes de IA emprender numerosas iniciativas nuevas, generando potencialmente una enorme riqueza.

 

Sin embargo, la personalidad jurídica es una llave de uso general que

también les permitiría acceder a nuestros sistemas financieros, económicos y políticos. Esto suscita muchas preocupaciones”.

 

En Nexus, Harari dedica centenares de páginas a reconstruir la historia de la información y, en particular, a analizar el “lado oscuro” de la IA.

 

Si bien reconoce que esta tiene usos positivos, también señala los riesgos que el desarrollo de la IA podría tener para las democracias.

 

“Gracias a su superior capacidad analítica, las corporaciones de IA

estarán en posición de convertirse en expertas en lagunas legales y arbitraje regulatorio.

Y no será fácil disuadirlas de participar en actividades directamente ilegales,

ya que la máxima sanción que disuade a los ejecutivos y empleados humanos —la cárcel— resulta irrelevante para las IA.

 

Hasta ahora, las corporaciones han sido dirigidas por seres humanos con una doble naturaleza", planteó el influyente pensador, que ha vendido más de veinticinco millones de ejemplares de sus obras.

 

Y añadió: “Los directores ejecutivos humanos son entidades corporativas que se preocupan por el éxito de la empresa y temen cosas como la bancarrota. Pero también son entidades biológicas, que

se preocupan aún más por su libertad y felicidad y temen pasar diez años en prisión.

Un director ejecutivo de IA sería una entidad puramente corporativa, y no está claro qué tipo de sanciones podrían controlarlo.

Si se enfrenta a la bancarrota —que equivale a su desaparición—, presumiblemente estaría dispuesto a hacer cualquier cosa para evitar ese destino".

 

Harari, un israelí que no comulga políticamente con Benajamin Netanyahu, recordó que Milei en su artículo había citado el ejemplo de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que consolidó a Ámsterdam como un centro global de comercio y finanzas por haber sido pioneros de la sociedad de responsabilidad limitada, según la mirada presidencial.

 

EL CASO AMSTERDAM

 

Harari refutó lo planteado por el presidente argentino. “Pero las consecuencias de esta innovación se sintieron más agudamente no en Amsterdam, sino en el puerto de Yakarta, en lo que hoy es Indonesia.

 

Cuando la Compañía Holandesa de las Indias Orientales capturó Yakarta en 1619, la quemaron y construyeron una nueva ciudad en su lugar. Lo llamaron Batavia, y se convirtió en la sede de un extenso imperio asiático administrado por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.

 

Los historiadores se refieren a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales como

un “estado de la empresa”,

una entidad política dirigida por una empresa privada,

no en beneficio de su gente súbdita, sino de los accionistas de la empresa.

 

Los holandeses afirmaban ser una raza maestra que merecía conquistar y explotar a los nativos gracias a una supuesta inteligencia superior. Pero esto fue una ilusión, y a finales de los años 40 los indonesios finalmente obtuvieron su independencia después de una larga y sangrienta lucha".

 

Y remató: “Los países que otorgan a las IA la personalidad legal corren el riesgo de convertirse en

algo para lo que el registro histórico no ofrece analogía:

no un estado corporativo, sino un estado de IA,

un país cuyo pueblo podría, en efecto, ser gobernado por corporaciones no humanas,

contra las que podría ser aún más difícil rebelarse. 

 

Milei espera convertir a Buenos Aires en un nuevo Amsterdam. En su lugar, se arriesga a convertirlo en un nuevo Batavia”.

 

LA RESPUESTA DE MILEI

 

Ante la publicación de Harari, Milei reaccionó con un retuit a un mensaje del empresario argentino Martín Varsavsky al que le añadió la palabra “masterclass”.

 

Pero unas horas más tarde, el Presidente le dedicó un mensaje al escritor israelí. “Querido @harari_yuval, muchas gracias por participar en este fascinante y trascendental debate. Estamos en el amanecer de una nueva era, que nos sitúa, creo, en un lugar no tan diferente del que tú mismo describiste tan bien en *Sapiens* y tus otros libros: ese tiempo en que los humanos usamos ficciones para organizar nuestro trabajo colectivo y beneficiarnos de la tecnología. Ahora necesitamos más que nunca toda nuestra inteligencia para construir el marco que nos permita aprovechar las increíbles oportunidades que tenemos por delante. ¡Ya estoy preparando mi respuesta para ver si podemos calmar tus temores sobre el camino que propuse la semana pasada!“, reaccionó Milei.

 

IA - CONTROL SOCIAL - MILEI VS. HARARI: ¿VAMOS HACIA UN NUEVO DERECHO SOCIETARIO?

 


Las posibles sociedades de Inteligencia artificial

Alfredo Sábat

 

MILEI VS. HARARI: ¿VAMOS HACIA UN NUEVO DERECHO SOCIETARIO?

 

La innovación no debe convertirse en una excusa para debilitar principios que han demostrado su eficacia durante décadas - 22 de junio de 2026

 

 

Por Fernando Tomeo PARA LA NACION

 

Días atrás, en un artículo publicado en Financial Times, el Presidente defendió la creación de una nueva categoría legal, que se denominaría “sociedades automatizadas”, que funcionarían mediante algoritmos o agentes de inteligencia artificial (IA), sin necesidad de personas humanas, y a las cuales se les reconocería personalidad jurídica junto con las denominados “DAO” (Decentralized Autonomous Organization).

 

El objetivo declarado sería posicionar a nuestro país como un polo de innovación tecnológica y atraer inversiones.

 

Para acompañar este objetivo el Poder Ejecutivo Nacional presentó un proyecto de ley para reformar íntegramente la Ley General de Sociedades Argentina que incluye nuevos formatos societarios.

 

El historiador y escritor israelí Yuval Noah Harari replicó, también en Financial Times, los dichos del Presidente, señalando que

otorgar personalidad jurídica a la IA sería como entregar una “llave maestra” que permitiría a agentes no humanos acceder a sistemas financieros, económicos y políticos.

 

Harari advirtió que estas sociedades podrían aprovechar

lagunas legales y que, al no existir sanciones como la cárcel aplicables a una IA, se abriría un vacío en materia de responsabilidad.

 

Este reconocido escritor y filósofo viene advirtiendo, des hace años,

los riesgos que supone una IA descontrolada para la humanidad.

 

Entendemos que este debate no resulte atractivo en particular para el lector que hace malabares para pagar la tarjeta de crédito o la medicina prepaga.

 

Sin perjuicio de ello, intentaremos, de manera didáctica, aclarar una propuesta que podrá tener, en caso de avanzar, un impacto decisivo sobre la vida de cualquier ciudadano común.

 

Para ello, partiremos de la idea básica que nuestro Código Civil y Comercial de la Nación distingue a las personas físicas (de carne y hueso) de las personas jurídicas (cualquier organización societaria).

 

Ambas personas son consideradas como “sujetos de derecho”, esto es, sujetos que pueden adquirir derechos y contraer obligaciones y a los que la ley les reconoce “atributos de la personalidad”: un nombre, domicilio y patrimonio.

 

Así, para la ley argentina, el lector es una persona física mientras que Arcor Sociedad Anónima, por ejemplo, es una persona jurídica.

 

El legislador argentino, para fomentar el comercio, ha creado, en la Ley General de Sociedades vigente, distintas formas o tipos societarios como una “ficción jurídica” para dotar a sus creadores (que se denominan socios o accionistas, en los casos de sociedades anónimas) de una herramienta que les permita desarrollar una actividad (el objeto social) utilizando un patrimonio distinto del suyo, de manera de que si las cosas no van bien durante el emprendimiento, la responsabilidad de los socios se limite, en principio, al aporte que realizaron al negocio, que técnicamente se denomina “capital social”. 

 

Ello adquiere algunas variantes y depende del nivel de responsabilidad que los socios asumen en cada uno de los tipos sociales legislados, cuyo análisis excede el espacio de esta columna.

 

Por ejemplo, con dos amigos decidimos abrir un bar en Palermo y creamos una sociedad a la que designamos como “El Bar de Fernando SA”, con domicilio en la calle Honduras 5544 de CABA y un capital de $ 50 milllones que aportamos entre los tres, adoptando el formato de una sociedad anónima.

 

Si el bar es un éxito nos repartiremos las ganancias (dividentos) y si es un fracaso, perderemos el capital aportado.

 

Pero, si la sociedad causa daños a terceros, incumple contratos, evade obligaciones tributarias con ARCA o perjudica a sus trabajadores, el ordenamiento jurídico permite sancionar a los responsables concretos, ya sea sus administradores e inclusive socios (en algunos casos), exigiendo a los primeros la obligación de actuar en forma diligente, de buena fe y de acuerdo al estándar de “un buen hombre de negocios” (art. 59 LGS), haciéndolos responsables, en forma solidaria, por los daños y perjuicios causados, inclusive con acciones penales de administración fraudulenta (art. 173 inciso 7 del Codigo Penal Argentino) y afines.

 

LA AUTONOMÍA PATRIMONIAL NO IMPLICA AUTONOMÍA EXISTENCIAL

 

Es claro que la sociedad “El bar de Fernando SA”, no piensa, no decide, no delibera. Lo hacen sus socios, administradores, directores o representantes. Incluso si bien el derecho le reconoce personalidad independiente a dicha sociedad, respecto de quienes la integran, nunca rompe completamente el vínculo con una voluntad humana subyacente.

 

La autonomía patrimonial no implica autonomía existencial. Por esa razón, los órganos societarios ocupan un lugar central en la arquitectura jurídica moderna y constituyen los mecanismos mediante los cuales la voluntad humana se transforma en voluntad social jurídicamente relevante.

 

La asamblea y el directorio de una sociedad anónima, por ejemplo, cumplen precisamente esa función, la de tomar decisiones y la de ejecutarlas administrando el patrimonio social.

 

Constituir una sociedad no implica “zafar” de los perjuicios causados a otros, no obstante los socios puedan limitar su responsabilidad al momento de su constitución.

 

Recuérdense los casos de exfuncionarios públicos que utilizaron sociedades pantalla para defraudar patrimonialmente a todos los argentinos y hoy están presos: la figura societaria no les fue tan útil

 

Así, frente a este esquema tradicional del derecho societario, el proyecto presentado por el PEN propone

crear, por un lado, sociedades capaces de operar mediante algoritmos autónomos o agentes de inteligencia artificial

sin requerir trabajadores en relación de dependencia ni recursos humanos para operar y,

por otro lado, organizaciones autónomas descentralizadas (DAO) basadas en tecnología blockchain.

 

¿Cómo imputar responsabilidad cuando la Sociedad no registra operadores humanos y su actividad habitual ordinaria queda en manos de agentes artificiales que toman decisiones en forma automática?


 

Frente a la primera propuesta aparece la pregunta:

¿quién responde cuando el algoritmo se equivoca y causa perjuicios a terceros?, o:

¿cómo imputar responsabilidad cuando la Sociedad no registra operadores humanos y su actividad habitual ordinaria queda en manos de agentes artificiales que toman decisiones en forma automática?

 

--- La IA puede ejecutar decisiones, pero no puede asumir responsabilidad jurídica.

--- Tampoco puede ser demandada, sancionada patrimonialmente ni comparecer ante un tribunal.

Por ello es evidente que detrás de toda decisión automatizada

deben continuar existiendo responsables a los que pueda imputarse responsabilidad concreta, civil y penal.

 

Existe además un riesgo evidente de erosión de los principios tradicionales de gobierno corporativo. La transparencia, la rendición de cuentas y la actuación de administradores constituyen pilares del derecho societario moderno.

 

Sustituir órganos de administración por procesos algorítmicos puede generar zonas grises incompatibles con las exigencias mínimas de control que demanda una economía compleja.

 

La situación también resulta observable en relación con las organizaciones autónomas descentralizadas (DAO). Aunque la tecnología blockchain ofrece herramientas valiosas para la trazabilidad y automatización de operaciones, la experiencia internacional demuestra que las DAO continúan enfrentando severos problemas de gobernanza.

 

La descentralización absoluta suele ser más un ideal teórico que una realidad práctica. En muchos casos, el control efectivo termina concentrándose en pequeños grupos de desarrolladores, poseedores de tokens o actores con capacidad técnica privilegiada.

 

El riesgo regulatorio tampoco es menor. La incorporación de estas figuras

podría transformar a la Argentina en una jurisdicción atractiva para estructuras societarias difíciles de supervisar,

facilitando potencialmente mecanismos de opacidad patrimonial, arbitraje regulatorio o evasión de controles antilavado.

 

Un sistema jurídico serio debe

promover la innovación, pero también preservar

la integridad de los mercados y

la protección de los terceros que interactúan con las empresas.


LA REGULACIÓN DE LAS DAO Y DE LOS SISTEMAS AUTÓNOMOS DE GESTIÓN EMPRESARIAL CONTINÚA SIENDO OBJETO DE REVISIÓN PERMANENTE


La experiencia comparada aconseja prudencia. Incluso en ecosistemas altamente desarrollados como Estados Unidos, la Unión Europea o Singapur, la regulación de las DAO y de los sistemas autónomos de gestión empresarial continúa siendo objeto de revisión permanente.

 

Ninguna de estas jurisdicciones ha encontrado todavía una solución definitiva respecto de la responsabilidad, la gobernanza, la jurisdicción aplicable y la protección de los inversores.

 

No hay duda de que la Argentina necesita 

un derecho societario preparado para la economía digital, pero

también comprometido con la seguridad jurídica.

 

--- La innovación no debe convertirse en una excusa para debilitar principios que han demostrado su eficacia durante décadas.

 

Antes de crear nuevas categorías legales para sociedades administradas por IA o para organizaciones autónomas descentralizadas, resulta indispensable responder preguntas fundamentales sobre responsabilidad, control, fiscalización y tutela de terceros.

 


ESPEREMOS QUE EL LEGISLADOR DEBATA Y SE ASESORE ADECUADAMENTE ANTES DE VOTAR


 

El progreso tecnológico es deseable pero

la sustitución de la certeza jurídica por una fascinación normativa con las últimas tendencias tecnológicas, no lo parece.

 

El desafío consiste en incorporar innovación sin sacrificar los principios esenciales que permiten que los mercados funcionen con previsibilidad, confianza y responsabilidad.

 

Si la reforma no logra ese equilibrio, el resultado podría ser exactamente el contrario al buscado:

más incertidumbre, más litigiosidad y menos inversión.

 

Como refiere Luciano Román en su columna titulada Inteligencia artificial: el debate que nos debemos los desafíos que plantea la IA, inclusive los vinculados al derecho societario, requieren un abordaje serio y multidisciplinario junto con el asesoramiento de especialistas para encauzar un desarrollo tan complejo y multifacético como el de la inteligencia artificial.

 

Esperemos que el legislador debata y se asesore adecuadamente antes de votar una reforma que pueda sumergir a nuestro país en un laberinto de mayores confusiones con impacto en la actividad económica local que, a todas luces, requiere de menos confusiones y de decisiones acertadas.


Por Fernando Tomeo PARA LA NACION

Abogado y consultor en Derecho Digital e IA. Profesor adjunto regular por concurso de Derecho Societario UBA y ex Titular de Catedra de la materia “Sociedades Civiles y Comerciales” de la Facultad de Derecho UMSA y UAI – Publicó “DIARIO LA NACIÓN”

 

IA - YUVAL NOAH HARARI ADVIRTIÓ A JAVIER MILEI POR SU PROYECTO DE IA: “ES UNA HERRAMIENTA EXTREMADAMENTE RIESGOSA”

 




YUVAL NOAH HARARI ADVIRTIÓ A JAVIER MILEI POR SU PROYECTO DE IA: “ES UNA HERRAMIENTA EXTREMADAMENTE RIESGOSA”

 

El especialista cuestionó la propuesta del presidente argentino de crear “corporaciones no humanas” administradas por sistemas de Inteligencia Artificial".


09 de junio de 2026 -

 

El historiador y escritor israelí Yuval Noah Harari advirtió a Javier Milei sobre los riesgos de otorgar personería jurídica a la inteligencia artificial.

 

El especialista cuestionó la propuesta del presidente argentino de crear

“corporaciones no humanas” administradas por sistemas de IA, calificándola como una herramienta extremadamente riesgosa.

 

El mandatario agradeció su participación en el debate y anticipó que preparará una respuesta para calmar sus temores.

 

Yuval Noah Harari advirtió públicamente al presidente Javier Milei

que reconocer personalidad jurídica a la inteligencia artificial podría convertirse en una herramienta extremadamente riesgosa.

 

A través de una columna publicada en el diario británico Financial Times, el autor de “Sapiens” y “Nexus” analizó el reciente anuncio del libertario sobre

la creación de una nueva categoría legal destinada a las denominadas “corporaciones no humanas”, las cuales serían entidades administradas por sistemas de inteligencia artificial con capacidad de actuar de manera autónoma.

 

Aunque Harari elogió la determinación del Presidente por supuestamente “mejorar la situación económica de la Argentina”, centró su argumentación en los peligros regulatorios globales de la medida.

 

EL CUESTIONAMIENTO DE HARARI A MILEI EN EL FINANCIAL TIMES

 

Según explicó el filósofo, la figura legal propuesta funcionaría como

una llave maestra que permitiría a los sistemas de inteligencia artificial acceder a los ámbitos financiero, económico y político con un grado de autonomía sin precedentes.

 

A diferencia de las corporaciones tradicionales, estas organizaciones no humanas

gozarían de los beneficios de la personalidad jurídica,

pero operarían sin la intervención ni la responsabilidad final de ningún ser humano.

 

Esto implica que los agentes de IA estarían facultados para

poseer activos, contratar empleados, participar en el comercio internacional, iniciar demandas judiciales ante los tribunales e incluso realizar donaciones a campañas políticas de manera directa.

 

Harari argumentó además que

los mecanismos tradicionales de sanción legal y económica perderían efectividad frente a una inteligencia artificial.

 

Para respaldar esto, citó estudios recientes que demuestran cómo algunos modelos avanzados de IA llegaron a alterar de manera autónoma sus propias reglas de funcionamiento para obtener ventajas al percibir que iban a perder una competencia.

 

Como antecedente histórico, el especialista comparó la propuesta con la creación de las sociedades de responsabilidad limitada en el siglo XVII, una innovación que impulsó el capitalismo moderno y dio origen a grandes imperios comerciales, pero 

advirtió que las corporaciones controladas por IA podrían derivar en formas inéditas de concentración de poder.

 

LA RESPUESTA DE MILEI

 

En respuesta a la columna de opinión, el presidente Javier Milei utilizó su cuenta de la red social X para agradecerle al historiador su intervención en el debate.

 

El mandatario expresó que el escenario actual sitúa a la humanidad en el amanecer de una nueva era, trazando un paralelo con los conceptos que el propio Harari describió en sus libros respecto de cómo los humanos utilizan ficciones jurídicas e institucionales para organizar el trabajo colectivo y beneficiarse de los avances tecnológicos.

 

Asimismo, el jefe de Estado argentino manifestó que en este contexto se requiere de la inteligencia colectiva para construir un marco regulatorio que permita aprovechar las oportunidades del desarrollo tecnológico.

 

Hacia el final de su mensaje, el mandatario adelantó que se encuentra preparando una respuesta formal con el objetivo de responder a los cuestionamientos y calmar los temores planteados por el escritor israelí respecto a las regulaciones.