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sábado, 9 de mayo de 2026

GIANNI VATTIMO - ANÁLISIS DE SU PENSAMIENTO

 

 

ANALIZAN EL PENSAMIENTO DÉBIL DE GIANNI VATTIMO

 

Edgar Alvarado González presentó su charla sobre el filósofo Gianni Vattimo, en el que advirtió que

el pensamiento débil es de los excluidos de las clases dominantes que mantienen el orden del mundo.

 

¿En qué sentido podemos encontrar los puntos débiles de los discursos? Se cuestionó el auditorio que asistió el 17 de junio a Casa Universitaria del Libro a la conferencia “La secularización como esencia del cristianismo. Una aproximación al pensamiento débil de Gianni Vattimo”, impartida por el Pbro. Edgar Eduardo Alvarado González.

Alvarado González, miembro activo de la Comunidad Filosófica Monterrey (COFIM), considera que

la lectura que da Vattimo a los discursos permite analizar la complejidad de un mundo posmoderno.

Advierte que hay un retorno hacia la religiosidad por parte de un sector de la sociedad.

 

“La peculiaridad de este autor es precisamente abordar elementos religiosos para hacer su posicionamiento filosófico. Quiero partir de un concepto que se ha abordado en los últimos tiempos que es

un retorno a lo religioso, que desde los ochenta muchas personas están volviendo a la religión no desde un ámbito oficial o institucional, pero sí desde diferentes manifestaciones donde se vuelve a hablar de dios, de fe y religión”, apuntó Alvarado González al inicio de la charla. 

 

Este fenómeno de retorno a la religión ha sido abordado por la filosofía de Vattimo, creador del “pensamiento débil”, desde un ángulo que parecería paradójico, explicó Alvarado González, quien además es asesor y colaborador del Centro de Equidad de Género e Inclusión de la Universidad de Monterrey.

 

“Lo que aquí presentamos no es la figura oficial del catolicismo o cristianismo. Gianni Vattimo no es un católico ortodoxo ni un cristiano que promulgue esta fe. En Vattimo, mucho de su pensamiento se conforma de la vivencia. 

“Es un autor que afirma retornar a la religión, concretamente al cristianismo, que no lo hace desde una manera convencional, sino que retorna a la religión de su infancia y le da un giro que lo hace comprenderla de otra manera”, detalló Alvarado González. 

 

LA COMPLEJIDAD DE LA POSMODERNIDAD

 

Para Vattimo, el ser es evento,

apertura de horizontes históricos.

El pensamiento débil le pertenece a los excluidos de las clases dominantes;

éstas últimas preocupadas por mantener el orden establecido del mundo. 

 

Existe la posibilidad de que este pensamiento débil dentro de la democracia establezca un límite

entre lo que se puede pensar y no, indicó Alvarado González,

aceptando que el pensamiento débil genera discursos de ultra derecha o ultra izquierda, cosa que el mismo pensamiento de Vattimo critica.

 

Hablando de Nietzsche, pero aplicándoselo a Vattimo, no hay verdades, todo son interpretaciones y esta es una verdad. Al final este tipo de tendencias y pensamientos se convierten en lo que critican, aunque él [Vattimo] dice que no porque va el pensamiento abierto y la pluralidad por delante.

Edgar Eduardo Alvarado González

Presbítero, filósofo, miembro activo de la Comunidad Filosófica Monterrey (COFIM)

 

“Si al final sobre este pensamiento muchos no están de acuerdo habrá cierta resistencia. Pienso que él sí lo encarna y este tipo de pensamiento es complicado y más aplicado en la política en donde hay tantas cosas y situaciones en juego”, explicó Alvarado González como reflexión final a la charla.

 

GIANNI VATTIMO (1936-2023), EL FILÓSOFO DEL PENSAMIENTO DÉBIL

 

GIANNI VATTIMO (1936-2023), EL FILÓSOFO DEL PENSAMIENTO DÉBIL

 Por: Adrián López Hernaiz -  9 noviembre, 2023

 

Gianni VattimoGianni Vattimo

 

Hay intelectuales que dominan la escena pública siendo íconos de su propia época.

No sólo trascienden por sus ideas sino también por su activismo.

En una era con ausencia de referentes, al menos como en otros tiempos, hacer historia no es algo menor.

 

Gianni Vattimo falleció el último 19 de septiembre 2023 en Turín, la ciudad que lo había visto nacer en 1936. Con 87 años de edad, ya no caminaba, se trasladaba con silla de ruedas y solía quedarse dormido. Ese contraste que se produce entre la vitalidad de un libre pensador lúcido y sensible a las causas sociales, con el retrato de sus últimos días, no deja de resultar paradójico.

 

Habiendo estudiado en Alemania, se familiarizó con las obras de filósofos como Friedrich Nietzsche (1844-1900) y Martin Heidegger (1889-1976), además de haber sido discípulo de Hans-Georg Gadamer (1900-2002).

 

Siguiendo a ellos construyó su propia versión de la hermenéutica, una corriente de ideas que se emparenta con la interpretación.

 

Para Vattimo, el mundo contemporáneo asiste

al fin de la historia.

Caracteriza a la época como posmodernidad,

un tiempo en que trascurren determinadas fragmentaciones que,

no obstante, lejos están de causarle pesimismo.

 

Esa tendencia al ocaso guarda analogías con la muerte de Dios postulada por Nietzsche, lo cual

no está vinculado a un ateísmo,

sino que implica hablar de la pérdida de aquellos fundamentos

que han sido pilares de la cultura occidental,

como por ejemplo la caída de ídolos como la verdad, concebida en términos únicos y absolutos.

 

Ante esta nueva realidad,

cada sujeto concibe sus verdades, sin un ente que rija sobre ellas.

 

A diferencia de exponente de la Escuela de Frankfurt como Theodor Adorno o el mencionado Heidegger, Vattimo

ve en la fragmentación de la posmodernidad posibles oportunidades.

 

No cuestiona a la técnica que aquéllos habían limitado a un motor que cosifica, sino que por el contrario asume

la chance de enriquecer los discursos a través de los medios masivos de comunicación,

que ponen en el debate asuntos que al menos hasta finales del siglo XX caían bajo la hegemonía de los sectores de poder.

 

En ese sentido, la fragmentación de la realidad habilita nuevos canales de participación.

 

En sus planteos a favor de la hermenéutica, Vattimo sostiene que

se asista a un período en el cual ya no es necesario comprobar la realidad de las cosas,

sino que basta con cotejarlas mediante la radio, la televisión, los periódicos o los testimonios.

 

Este destacado autor italiano nunca vaticina el fin de la filosofía, sino que

le exige que se involucre con perspectiva hermenéutica,

esto es, visibilizando los conflictos de interpretaciones.

 

De allí que postule su teoría del pensamiento débil, esto es, emparentado con el nihilismo, entendido como

la caída de los valores supremos y el ocaso del ser.

Por lo tanto, ya no es posible pensar en evolución o progreso,

todo queda circunscripto a distintas pujas entre interpretaciones.

 

De todos modos, la teoría de la hermenéutica que propone Vattimo no busca que

la filosofía quede alojada en la abstracción o la metafísica,

sino que pretende para ella una praxis con efectos reales,

que intervenga en las discusiones de la sociedad y busque instancias de transformación superadores, en un contexto de política democrática con efectos emancipadores.

 

Ante la caída de la Verdad como razón superior, el filósofo se encarga

de oponer la emergencia de verdades.

Así surge simbólicamente lo que hubo de llamar pensamiento débil,

aspecto en el que convergen los conflictos interpretativos.

 

Entre sus textos más influyentes se encuentran 

---El pensamiento débil (1983), 

---El fin de la modernidad (1985), 

---La sociedad transparente (1989), 

---Más allá de la interpretación (1995) y 

---Creer que se cree (1996).

 

Con Vattimo se va un filósofo que le aportó a la disciplina la importancia de salir de su nicho para tener presencia en los debates más polémicos y actuales.

, dedicó sus estudios a comprender un mundo tan complejo y en permanente cambio. Su labor, desde ya, no ha pasado desapercibida.

 

 

 

 

GIANNI VATIMO - EL PENSAMIENTO DÉBIL

 

 







EL PENSAMIENTO DÉBIL JUAN PABLO TRUJILLO - septiembre 25, 2023

 

Bauman señala que la modernidad comienza

con la conciencia de que el orden no es natural ni divino.

La muerte de Dios de Nietzsche es la muerte — o más bien el desvanecimiento — de la metafísica como principal explicación del orden en la tierra.

 

La pérdida de fundamento que define el paso de las sociedades tradicionales a las modernas, y que muchos atribuyen a Descartes, supone también

una renuncia a argumentos esencialistas que apelan a una naturaleza de las cosas, o a un origen único de los fenómenos sociales.

 

La filosofía y el pensamiento en general se transformó

al abandonar la búsqueda de la verdad, del tipo de explicaciones fundamentalistas y esencialistas.   

 

La política del amigo y el enemigo, las ideologías y las certezas absolutas nos recuerdan aquellos tiempos

en donde la metafísica era la principal explicación del orden universal.

 

Tener pleno convencimiento de que

un conjunto de ideas es “la verdad” parece propio de esa época.

 

Gianni Vattimo propone una idea que cuestiona la rigidez del fundamento.

 

Vattimo — que es uno de los filósofos de la posmodernidad, concepto por el que recibió varias respuestas especialmente de Antonny Giddens — asegura que,

ante la imposibilidad de un saber totalizante y verdadero,

la filosofía debe aspirar a un “pensamiento débil”,

que asuma su incapacidad de ser omniabarcante

y abrace su condición de conocimiento situado y temporal.

 

Toda idea, en ese sentido,

es siempre en función del contexto y la época en la que ocurra.

 

El pensamiento débil es una idea poderosa en tiempos de retorno al fundamentalismo.

 

En la época reciente hemos visto un reestreno de liderazgos políticos cargados de argumentos esencialistas, que dicen cosas como

representar la voz del pueblo, o

tener la receta del funcionamiento de la economía apelando a premisas del siglo XVIII.

 

El caudillismo, tan propio de Latinoamérica se construye

con el libreto de la verdad absoluta, el fundamento y la esencia.

 

El pensamiento débil cuestiona los sistemas de saber, como las ideologías, cuyo punto de partida es

la búsqueda de la verdad;

asume que ante la muerte de Dios y el desvanecimiento de la metafísica

no tiene mucho sentido el pensamiento que pretende esencialismos.

 

Vattimo y compañía sobreestimaron la muerte del fundamento y esto condujo

a que muchos se atrevieran a declarar la extinción de las ideologías. Pero eso es conversación de otra columna.            

 

La idea del filósofo italiano no es una invitación ni al relativismo ni a la renuncia de las ideologías.

 

Si asumimos como cierto que nuestro comportamiento está basado en modelos mentales esto parece una tarea inútil e ingenua. Pero sí cuestiona

la dureza de ciertos sistemas de pensamiento

y sobre todo desnuda la imposibilidad del fundamentalismo como explicación del mundo contemporáneo.

 

Conviene revisar la idea del pensamiento débil a la luz de la reedición de la política esencialista y de lo que algunos denominan el “auge de los populismos”.

  

 

GIANNI VATTIMO: EL VALIENTE CREADOR DEL PENSAMIENTO DÉBIL

 

GIANNI VATTIMO: EL VALIENTE CREADOR DEL PENSAMIENTO DÉBIL

 

Se le recordará como un filósofo revolucionario sin el que es imposible entender la historia del pensamiento del último medio siglo

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Gianni Vattimo, durante una visita a El Escorial en 2002

Gianni Vattimo, durante una visita a El Escorial en 2002. (Ángel de Antonio)

 

Valerio Rocco - 20/09/2023 

 

Ha muerto en Turín Gianni Vattimo, el autor principal de la corriente postmoderna definida a través de la expresión «pensamiento débil».

 

Desde edad temprana, su actividad filosófica se orientó hacia una crítica profunda de la modernidad, gracias a la influencia que ejercieron sobre su pensamiento figuras como Nietzsche y Heidegger.

 

Gianni Vattimo nació en 1936 en Turín, en cuya universidad estudió Filosofía, para seguir formándose, posteriormente, en la de Heidelberg. Fue discípulo de Luigi Pareyson, y también de figuras de la talla de Hans-Georg Gadamer y Karl Löwith. En 1964 comenzó la docencia de estética en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Turín, de la que fue decano. Fue profesor visitante de las Universidades norteamericanas de Yale, Los Ángeles, New York University, State University of New York y Johns Hopkins University, entre otras. Fue Doctor Honoris Causa por varias universidades, como la UNED, la Universidad de Palermo, la Universidad de La Plata en Argentina, la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Perú, así como vicepresidente de la Academia de la Latinidade.

 

La faceta política de Vattimo empezó como miembro del Partido Radicale y, posteriormente, en la Alleanza per Torino dentro de la campaña electoral del 'Ulivo', con los Demócratas de Izquierda en el Parlamento Europeo y, por último, en el partido Italia dei Valori.

 

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Muere Gianni Vattimo, el padre del pensamiento débil

 

Ángel Gómez Fuentes

Su producción filosófica fue extensísima. Escribió ensayos tan relevantes como 'El sujeto y la máscara', 'El pensamiento débil', 'El fin de la modernidad', 'Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna', 'Después de la cristiandad. Por un cristianismo no religioso', 'Adiós a la verdad', 'Comunismo hermenéutico', 'De Heidegger a Marx' o 'De la realidad. Fines de la filosofía'.

 

La editorial italiana Meltemi de Milán comenzó hace años el ambicioso proyecto de publicación de sus obras completas, que está previsto que lleguen a los 70 volúmenes.

 

En España, la publicación de 'El fin de la modernidad' a finales de la década de los años 80 fue decisiva para su influencia en los círculos académicos, lo que provocó la edición en castellano de sus obras más significativas.

 

Vattimo visitó nuestro país en muchas ocasiones, invitado por universidades y espacios de discusión filosófica, artística, política. Hasta su fallecimiento fue presidente de la Cátedra 'Hercritia'», una plataforma dedicada al estudio de la hermenéutica crítica, impulsada por su discípula y amiga Teresa Oñate.

 

Especialmente en los últimos años, llevó su crítica radical más allá del mundo académico, con una constante presencia en los medios de comunicación de todo el mundo, contribuyendo así al desarrollo de un dialogo público de calidad y fomentando la participación de los intelectuales en los debates acerca de la actualidad.

 

TRES PERIODOS

 

Aunque no sería apropiado encerrar su pensamiento en marcos cronológicos, vista la transversalidad y la continuidad de sus posiciones, es posible dividir la historia de su reflexión en -al menos- tres períodos.

 

El primero de ellos, que abarca los años sesenta y setenta, comienza por la ampliación de su formación con sus maestros: Luigi Pareyson del que posteriormente fue asistente en la Universidad de Turín, y Hans Georg Gadamer del que fue discípulo y también asistente gracias a la beca Humboldt que le permitió instalarse en Heidelberg.

 

También es esta una época de estudio y transmisión de los conocimientos sobre Nietzsche y Heidegger, cuyo itinerario filosófico continuó Vattimo durante toda su vida. Más allá de ellos, sin embargo, es preciso subrayar el aspecto, a menudo olvidado, de su formación clásica, recibida en la escuela de Pareyson, como testimonian sus trabajos sobre Aristóteles y poco más tarde sobre Schleiermacher.

 

En este periodo Vattimo se interesó especialmente por la estética.  En 1967 apareció su obra quizás más significativa en este ámbito, 'Poesia e Ontologia', que destaca el carácter veritativo y ontológico del arte, especialmente a través de la consideración de las vanguardias, verdadero antídoto frente a todos aquellos que intentan reducir el fenómeno artístico a estructuras originarias.

 

Sus enemigos declarados, en este punto, fueron el neo-kantismo y la fenomenología. Aquí ya están presentes los elementos más propios de su pensamiento maduro:

la ruptura con la continuidad de la tradición,

y especialmente con cualquier significado de la formación (Bildung),

entendida bien como formación del objeto artístico, bien como del sujeto creador.

 

En esta obra se formó además una de sus convicciones más radicales y duraderas: el hecho que

«el arte es el lugar privilegiado de la negación de la identidad y, precisamente por eso,

el lugar del acontecer de la verdad».

 

Los siguientes veinte años están marcados por la tesis que situó Vattimo en el panorama filosófico internacional como uno de los pensadores contemporáneos más relevantes: 

el pensamiento débil, definido por primera vez en 1988,

en el célebre volumen editado en colaboración con Rovatti.

Esta tesis nos invita a pensar

el fin de la modernidad como fin del Sujeto fuerte, del Ser-Fundamento y así, en última instancia,

el fin de toda teoría totalitaria.

 

Y es aquí donde la hermenéutica adquiere, gracias a la obra de Vattimo, un nuevo horizonte de desarrollo, pues

sólo una actitud interpretativa

nos podría acercar a la plurivocidad del Ser y

a sus más variadas declinaciones.

 

Precisamente de este punto nace

el respeto profundo, programático -se podría decir- hacia las minorías, sean estas étnicas, religiosas, culturales o de género.

 

En los últimos veinte años Vattimo se vuelve hacia una religiosidad hermenéutica que,

«sin normas, sin sumisión y sin superstición», él mismo califica de comunismo hermenéutico.

 

Tampoco aquí se pueden perder de vista los efectos profundos de su pensamiento en la realidad política (así como en la religiosa).

 

Su resistencia a toda dogmática violenta sea de origen político o religioso,

ha sido una gran inspiración para todos los que reconocían las contradicciones que emergen de la secularización.

 

Su hermenéutica ha ofrecido un modelo incluso en ámbito teológico,

poniendo la alteridad y la transcendencia del Otro como puntos inamovibles de una verdad que no se reduce a su recorrido histórico.

 

En 2019 Vattimo recibió la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes por

--- haberse atrevido a hablar de emancipación y -al mismo tiempo- de amor y caridad.

--- Por haber sabido hacerse cargo de los débiles

--- y – algo todavía más difícil para cualquier filósofo – por haber sabido hacerse cargo de la debilidad del pensamiento mismo.

--- Por haber inspirado y empujado a la acción a intelectuales de todo el mundo.

--- Por haber pensado siempre en nuestra patria común, Europa, como una solución realista frente a los grandes retos políticos y económicos mundiales, y nunca como un problema.

--- Por su valentía al declararse escéptico frente a los ídolos de la vieja metafísica y a la vez creyente en aquel Dios de los débiles y de las minorías,

---mostrándose, así como un pensador contracorriente y –en el mejor sentido de la palabra- incómodo.

 

Y, quizás por encima de todo lo anterior, por haber puesto el arte en el corazón del acontecer de la verdad, como modelo dialógico y de unidad en la pluralidad de sus expresiones y, por ende, por haber enseñado a miles de lectores que lo Bello es una herramienta poderosa contra toda opresión.

 

En la ceremonia de entrega de la medalla del Círculo, Vattimo confesó su amor por la lengua española, por ser el «idioma de la revolución». En España -y en el resto del mundo- se le recordará como un filósofo revolucionario, sin el que es imposible entender la historia del pensamiento del último medio siglo.