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domingo, 10 de mayo de 2026

SOCIEDAD DE CONTROL - PALANTIR, LA EMPRESA DE PETER THIEL, - POR QUÉ LEVANTA SOSPECHAS

 

 

                               Agustín Avenali

 

Palantir, en el centro de la polémica por sus prácticas de espionaje.


PALANTIR, LA EMPRESA DE PETER THIEL, EL MAGNATE TECH QUE SE REÚNE CON MILEI: A QUÉ SE DEDICA Y POR QUÉ LEVANTA SOSPECHAS

 

La compañía que se dedica a brindar soluciones con inteligencia artificial está en ojo de la tormenta por sus prácticas que

coquetean con el espionaje y la falta de transparencia en el uso de información de los ciudadanos.

Su cofundador y cara visible visita la Argentina por tercera vez y se reúne con el Presidente.



 


El presidente Javier Milei se reúne este jueves con Peter Thiel, un empresario multimillonario envuelto en polémica por sus negocios, que consisten principalmente en ofrecer a los gobiernos análisis de datos para uso militar y de seguridad a través de su empresa Palantir, con prácticas que

coquetean con el espionaje y la falta de transparencia en el uso de información de los ciudadanos.

 

Su compañía es criticada y tildada de "tecnofascista" por su

opacidad al manipular información sensible de individuos, lo que le permite crear perfiles de cualquier persona rápidamente con la ayuda de inteligencia artificial (IA), con aplicaciones en defensa y seguridad nacional pero que amenazan a la privacidad y los derechos civiles.

 

Qué es Palantir, la empresa en el centro de la polémica

Palantir, fundada en 2003 por Thiel, Alex Karp y otros desarrolladores, tiene un valor de mercado de u$s350.000 millones y su nombre tiene origen en la saga de fantasía El señor de los Anillos.

 

En esos libros, los Palantir son piedras mágicas que permiten ver a través del tiempo y el espacio, pero también corrompen a quienes las usan, ofreciendo información incompleta y tentadora.

 

La firma tiene contratos con el gobierno de Estados Unidos, el Ejército y también con actores del sector privado a nivel global.

 

Sus herramientas permiten cruzar datos de diversas fuentes (cámaras, redes sociales, registros financieros, GPS) para perfilar individuos, lo que despierta serias preocupaciones sobre la privacidad y un Estado vigilante.

 

La empresa ha mantenido un perfil bajo, trabajando bajo contratos blindados y agenda cerrada, como su negativa durante años a abrirse a la Bolsa ya que hacerse pública haría "llevar una compañía como la nuestra algo muy difícil" según expresó en 2013 Karp. Este secretismo genera desconfianza sobre el verdadero alcance de su poder.

 

En 2025, la empresa obtuvo un contrato de u$s10.000 millones con el Ejército de EEUU para centralizar el manejo de software y datos al menos hasta 2035. En paralelo, también recibió cientos de millones de dólares en contratos públicos y desarrolló herramientas específicas para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), orientadas al análisis de grandes volúmenes de información para operativos migratorios.

Palantir, empresa de Peter Thiel con un valor de mercado de u$s350.000.

 

Su producto estrella es Gotham, anteriormente conocido como Palantir Government, un poderoso software que integra datos estructurados y desestructurados, proporciona capacidades de búsqueda y descubrimiento, administración de conocimiento y colaboración segura. 

 

Está diseñado para

misiones antiterroristas, defensa militar y seguridad nacional, con la utilización de inteligencia artificial para predecir comportamientos o amenazas potenciales, lo que ayuda a planificar misiones y acciones de seguridad.

 

Gotham fue apuntada por su notable similitud con Samaritan, un distópico software presentado en la serie Person of Interest(2011-2016), que consiste en

un dispositivo de inteligencia artificial sin limitaciones éticas,

que ve a la humanidad como una especie autodestructiva que necesita ser guiada y controlada por una mente superior y

no duda en manipular eventos y eliminar a individuos para alcanzar el orden.

 

EL POLÉMICO MANIFIESTO DE PALANTIR

 

El 18 de abril de 2026, Palantir publicó en su cuenta de X lo que fue considerado su manifiesto, titulado "La República Tecnológica en resumen". "Porque nos preguntan un montón", comienza el mensaje, y pasa a desarrollar 22 puntos extraídos del bestseller La República Tecnológica: poder duro, creencia blanda y el futuro de Occidente, escrito por Alexander C. Karp (CEO de la empresa) y Nicholas W. Zamiska.

 

En estos ítems, el libro proyecta su futuro ideal:

gobiernos subordinados a los avances tecnológicos,

un servicio militar universal y

el paso a una nueva "era de disuasión construida sobre la Inteligencia Artificial".

 

El texto fue publicado semanas después de que el Departamento de Guerra de Estados Unidos comunicara su intención de reemplazar el uso de los productos de Anthropic, creadora de Claude, en sus sistemas, y señalara a la compañía como un riesgo para la cadena de suministro luego de que se negara a darle a la Casa Blanca el control total de ciertas aplicaciones militares. Palantir se mostró dispuesto a ocupar ese lugar.

 

Alexander Karp, filósofo, es CEO de Palantir. En 2025, la revista Time lo nombró en la lista de las personas más influyentes del mundo.

Alexander Karp, filósofo, es CEO de Palantir. En 2025, la revista Time lo nombró en la lista de las personas más influyentes del mundo.

 

David Biedert

LA REPÚBLICA TECNOLÓGICA, EN RESUMEN:

1.  Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge. La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación.

2.  Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. ¿Es el iPhone nuestro mayor logro creativo, si no el más importante, como civilización? Este objeto ha cambiado nuestras vidas, pero también puede estar limitando y restringiendo nuestra percepción de lo posible.

3.  El correo electrónico gratuito no es suficiente. La decadencia de una cultura o civilización, y de hecho de su clase dominante, solo se perdonará si esa cultura es capaz de generar crecimiento económico y seguridad para la población.

4.  Se han puesto de manifiesto los límites del poder blando, de la mera retórica grandilocuente. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software.

5.  La cuestión no es si se construirán armas de IA; la cuestión es quién las construirá y con qué propósito. Nuestros adversarios no se detendrán a entablar debates teatrales sobre las ventajas de desarrollar tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad militar y nacional. Seguirán adelante.

6.  El servicio militar obligatorio debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos considerar seriamente abandonar las fuerzas armadas exclusivamente voluntarias y solo librar la próxima guerra si todos compartimos el riesgo y el costo.

7.  Si un infante de marina estadounidense pide un mejor rifle, deberíamos fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Como país, deberíamos ser capaces de continuar el debate sobre la pertinencia de la acción militar en el extranjero, sin vacilar en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que arriesguen su vida.

8.  Los funcionarios públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que remunerara a sus empleados como lo hace el gobierno federal con los funcionarios públicos tendría dificultades para sobrevivir.

9.  Deberíamos mostrar mucha más compasión hacia quienes se han dedicado a la vida pública. La eliminación de cualquier espacio para el perdón —el abandono de toda tolerancia hacia las complejidades y contradicciones de la psique humana— podría dejarnos con un grupo de personas al mando de las que nos arrepentiremos.

10.             La psicologización de la política moderna nos está desviando del camino correcto. Quienes buscan en la arena política nutrir su alma y su sentido de identidad, quienes confían demasiado en que su vida interior se exprese en personas que quizás nunca conozcan, se sentirán decepcionados.

11.             Nuestra sociedad se ha vuelto demasiado impaciente por apresurar, e incluso se regocija con, la desaparición de sus enemigos. La derrota de un adversario es un momento para reflexionar, no para celebrar.

12.             La era atómica está llegando a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, está terminando, y una nueva era de disuasión basada en la IA está a punto de comenzar.

13.             Ningún otro país en la historia del mundo ha promovido los valores progresistas más que este. Estados Unidos dista mucho de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades existen en este país para quienes no pertenecen a las élites hereditarias que en cualquier otra nación del planeta.

14.             El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente larga. Muchos han olvidado, o quizás dan por sentado, que casi un siglo de alguna forma de paz ha prevalecido en el mundo sin un conflicto militar entre grandes potencias. Al menos tres generaciones —miles de millones de personas, sus hijos y ahora nietos— nunca han conocido una guerra mundial.

15.             La neutralización de Alemania y Japón tras la guerra debe revertirse. La desarme de Alemania fue una corrección excesiva por la que Europa ahora paga un alto precio. Un compromiso similar, y sumamente teatral, con el pacifismo japonés, de mantenerse, también amenazaría con alterar el equilibrio de poder en Asia.

16.             Debemos aplaudir a quienes intentan construir donde el mercado no ha actuado. La cultura casi se burla del interés de Musk por las grandes narrativas, como si los multimillonarios debieran limitarse a enriquecerse... Cualquier curiosidad o interés genuino en el valor de lo que ha creado es esencialmente ignorado, o quizás se esconde tras un desdén apenas disimulado.

17.             Silicon Valley debe desempeñar un papel fundamental en la lucha contra la delincuencia violenta. Muchos políticos en Estados Unidos se han mostrado indiferentes ante este problema, abandonando cualquier esfuerzo serio por abordarlo o arriesgarse con sus electores o donantes al proponer soluciones y experimentos que deberían ser un intento desesperado por salvar vidas.

18.             La exposición implacable de la vida privada de las figuras públicas aleja a demasiados talentos del servicio público. El ámbito público —y los ataques superficiales y mezquinos contra quienes se atreven a hacer algo más que enriquecerse— se ha vuelto tan implacable que la república se encuentra con una considerable lista de personas ineficaces y vacías, cuya ambición se perdonaría si existiera en ellas algún tipo de convicción genuina.

19.             La cautela que, sin darnos cuenta, fomentamos en la vida pública es corrosiva. Quienes no dicen nada malo, a menudo no dicen nada importante

20.             Hay que resistir la intolerancia generalizada hacia las creencias religiosas en ciertos círculos. La intolerancia de la élite hacia las creencias religiosas es quizás una de las señales más reveladoras de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos de sus miembros afirman.

21.             Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas son ahora iguales. Se prohíben las críticas y los juicios de valor. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, e incluso subculturas, han producido maravillas. Otras han demostrado ser mediocres, y peor aún, regresivas y perjudiciales.

22.             Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sustancia. En Estados Unidos, y más ampliamente en Occidente, nos hemos resistido durante el último medio siglo a definir culturas nacionales en nombre de la inclusión. ¿Pero inclusión en qué?

 

QUIÉN ES PETER THIEL, EL POLÉMICO EMPRESARIO QUE SE REÚNE CON JAVIER MILEI

 

Peter Thiel es un multimillonario de Silicon Valley que centra sus negocios en ofrecer a los gobiernos análisis de datos para uso militar y de seguridad. Se trata de su tercera visita a la Argentina.

 

El empresario tiene 58 años, fue uno de los primeros inversores de Facebook con u$s500.000 y fundó Palantir, su compañía centrada en análisis de datos, en 2003 y con apoyo de la CIA, y PayPal, junto a Elon Musk, en 1998. 

 

Su fortuna alcanza los u$s81.100 millones. No esconde su postura libertaria y por eso se convirtió en una figura polémica entre sus colegas.

 

En febrero y mayo de 2024 visitó Argentina y estuvo en la Casa Rosada de la mano de Alec Oxenford, cuando aún no era embajador en Estados Unidos. “Visité a Javier Milei en la Casa Rosada con Peter Thiel, quien me dijo que cree que las ideas de Milei son tan relevantes a nivel global como lo son para Argentina. Estoy totalmente de acuerdo”, había posteado Oxenford en X.

Peter Thiel, fundador de Palantir.

Peter Thiel, fundador de Palantir.

 

"Sentimos que Argentina podría ser el futuro de Europa y de Estados Unidos", había afirmado Thiel meses después de la visita. La relación con Milei comenzó en un foro en el Milken Institute en Los Ángeles, en el marco de la cuarta visita del mandatario a Estados Unidos. Este fin de semana, el empresario vio el Superclásico en el Monumental, según Infobae.

 

Thiel no cree en la democracia, es decir, el respeto por la voluntad de las mayorías y busca reemplazarla.

 

En 2009 escribió, en un ensayo titulado The Education of a Libertarian, que 

ya no creía que la libertad y la democracia fueran conceptos "compatibles".

 

En el texto, había concluido:

"El destino de nuestro mundo podría depender del esfuerzo de una sola persona que construya o difunda la maquinaria de la libertad que hace del mundo un lugar seguro para el capitalismo".

 

CONTROL SOCIAL Y POLÍTICO - VULNERABILIDAD DIGITAL - ¿QUÉ ESTÁ DETRÁS DEL INTERÉS DE PALANTIR POR EL ESTADO ARGENTINO?

 

Javier Milei, recibió en Casa Rosada al empresario estadounidense vinculado al ámbito de la tecnología y la innovación, Peter Thiel

 

 

VULNERABILIDAD DIGITAL - ¿QUÉ ESTÁ DETRÁS DEL INTERÉS DE PALANTIR POR EL ESTADO ARGENTINO?

 

En Estados Unidos, el software de Palantir permitió al ICE (Immigration and Customs Enforcement) realizar deportaciones masivas mediante la correlación instantánea de registros de servicios públicos, redes sociales y movimientos bancarios.

En la Argentina, la aplicación de este modelo busca crear una “Agencia de Seguridad Migratoria” que no es más que una pantalla para la recolección masiva de datos.

Por Pablo Tigani - 10 de mayo de 2026 -


 

El presidente Milei junto al canciller Quirno recibieron a Peter Thiel en la Casa Rosada. (presidencia)

 

El presente artículo analiza la inminente integración de la plataforma de gestión de macrodatos Palantir en la arquitectura institucional del Estado argentino.

 

Esto no representa una modernización administrativa, sino

la consolidación de un “Estado-Trader” que mercadea con la privacidad de sus ciudadanos.

 

La Argentina contemporánea asiste a una farsa trágica; la pretensión de

refundar la nación sobre las cenizas de una soberanía que se entrega, paradójicamente, a quienes mejor saben codificarla.

 

Mientras el discurso oficial se llena de odas a la “libertad”,

la praxis gubernamental se desliza hacia la construcción de un panóptico digital diseñado en Palo Alto.

 

Como bien señala la literatura crítica sobre el Authoritarian Stack, la tecnología de Peter Thiel y Alex Karp opera bajo la premisa de que

“la libertad y la democracia ya no son compatibles”.

 

Este artículo se propone demostrar que la introducción de Palantir en Argentina, facilitada por figuras cuya moralidad política es tan volátil como los bonos de deuda que supieron gestionar, constituye

el cierre de una “cerradura” (un lock) entre el sector de defensa privado estadounidense y el aparato represivo local.

 

CAPITALISMO DE VIGILANCIA

 

Mientras que Michel Callon nos enseñó cómo los mercados son “performativos” -es decir, que crean la realidad que pretenden describir-, Palantir lleva esta premisa al paroxismo. 

La plataforma no solo analiza datos;

los performa para crear sujetos sospechosos, inmigrantes deportables y opositores judicializables.

 

No estamos ante una simple compra de software, sino ante

una “cesión de dominio” cognitiva.

 

Citando tangencialmente a Arjun Appadurai, estamos

ante una nueva forma de “hacer negocios con palabras”,

donde el algoritmo es la palabra final

y el ciudadano es el activo subyacente.

 

LA INTERNA DEL ESPIONAJE

 

La narrativa de la eficiencia choca de frente con la realidad de la “caja”. La fallida Agencia de Seguridad Migratoria no fue un debate sobre seguridad, sino una disputa por el control de un negocio escalable.

 

Según fuentes informativas, la participación de familiares del poder y el diseño de contratos “extra-large” revelan que Palantir es el nuevo “oro negro” de la inteligencia argentina. 

 

El veto de la secretaria de presidencia al intendente de 3 de Febrero no fue una defensa de la ética, sino una renegociación del canon de entrada al sistema de vigilancia.

 

EL MODELO ICE EN LA PAMPA

 

Palantir permite lo que en Estados Unidos se denomina “la desaparición de la fricción”.

Al extraer datos de teléfonos celulares y redes sociales en tiempo real,

el Estado argentino adquiere una capacidad de persecución que transgrede los límites elementales de la Constitución.

 

El fundamento de “perseguir el terrorismo”

es el caballo de Troya para una sistematización total de la disidencia.

 

Para comprender el “negocio escalable”, es necesario aplicar la lógica de las finanzas corporativas globales a la seguridad interior.

 

Palantir no vende licencias de software en el sentido tradicional;

vende una infraestructura de “interoperabilidad forzosa”.

 

En el contexto argentino, es necesario tener en cuenta el Artículo 15 del decreto de enero de 2025, que define la interoperabilidad forzosa de 14 organismos estatales (desde ARCA hasta CONAE) en el decreto de la CIN (Comunidad Informativa Nacional).

 

Al igual que en las finanzas de derivados analizadas por Appadurai, donde el valor se desprende del activo subyacente para vivir en la especulación del riesgo, el Estado argentino

está convirtiendo la vida privada de sus ciudadanos en un activo transaccionable con los centros de poder del norte global.

 

La “curiosidad” que despertó el contrato no es una preocupación por la seguridad nacional, sino

por el control de la renta tecnológica que genera el acceso a la base de datos más grande de la región.

 

LA “FRICCIÓN” EN LA PERIFERIA

 

El software de Palantir (Gotham y Foundry) se jacta de eliminar la “fricción” en la toma de decisiones.

 

En Estados Unidos, esto permitió al ICE (Immigration and Customs Enforcement) realizar deportaciones masivas mediante la correlación instantánea de registros de servicios públicos, redes sociales y movimientos bancarios.

 

En la Argentina, la aplicación de este modelo busca crear una “Agencia de Seguridad Migratoria” que

no es más que una pantalla para la recolección masiva de datos.

 

La “retaguardia de poder y caja” mencionada en las internas palaciegas revela que la soberanía se ha convertido en un commodity. Si la información es el nuevo petróleo, 

la administración actual ha decidido entregar la refinería a Peter Thiel a cambio de validación geopolítica.

 

¿Qué significa, en términos de Ciencia Política, que un gobierno delegue la sistematización de su ciudadanía a una empresa que se jacta de ser el “brazo armado digital” de la CIA y el Mossad?

Significa la transición de una democracia representativa a una “Gobernanza de Enjambre”.

 

A diferencia de los ministros que “dejan que otros piensen por ellos”, este análisis revela que Palantir opera como un “Anticristo” institucional (término que el propio Thiel ha explorado en sus conferencias en Europa). Destruye la mediación política para reemplazarla por una correlación algorítmica.

 

Si Palantir ingresa, la forma de gobernarnos cambia; ya no se gobierna por consenso, sino por detección de anomalías.

El neoliberalismo vernáculo, en su estrepitoso fracaso económico,

necesita de este “cerrojo” tecnológico para garantizar su supervivencia a través de la vigilancia bio-política.

 

SOBERANÍA DE LA INFORMACIÓN

 

La parte más crítica de esta investigación radica en la interpretación de lo que Gil Duran denomina el Authoritarian Stack aplicado al ecosistema institucional argentino.

 

No estamos ante un proceso de modernización, sino ante una recolonización algorítmica.

 

Mientras que Alexander Karp, en su retórica sobre la “República Tecnológica”,

defiende la necesidad de que la tecnología avanzada apoye la defensa nacional,

la pregunta que el neoliberalismo vernáculo omite deliberadamente es: ¿La defensa de qué nación?

 

En la tradición de la ciencia política clásica, el monopolio de la violencia y la información reside en el soberano. Sin embargo, la entrada de Palantir propone un modelo donde

el “bloqueo” (the lock) entre el gobierno y la industria borra la distinción entre el decisor político y el proveedor tecnológico.

 

Como se observa en la “Comunidad Informativa Nacional” (CIN),

la delegación de la inteligencia a una plataforma privada fondeada por la CIA convierte al Estado en un apéndice de un sistema de vigilancia global.

 

Aquí, la ironía; aquellos que pregonan la “libertad” son los mismos que 

entregan la llave de la privacidad ciudadana a un “Kingmaker” de Silicon Valley como Peter Thiel, quien ha declarado explícitamente que “la libertad y la democracia ya no son compatibles”.

 

Esta es la contradicción última del anarcocapitalismo de exportación;

utiliza el aparato estatal más invasivo para garantizar una libertad que solo existe en términos de mercado financiero.

 

NEGOCIOS CON LA IDENTIDAD

 

Utilizando el marco de Arjun Appadurai sobre la performatividad del lenguaje financiero, podemos interpretar los contratos “extra-large” de Palantir como derivados financieros de la identidad humana.

El Estado argentino no compra un servicio; está titulizando los datos de sus ciudadanos para transaccionar con centros de poder extranjeros (CIA, Mossad, ICE).

 

La moralidad potencial de los funcionarios no es un detalle anecdótico;

es la variable que garantiza que el sistema no tendrá frenos éticos.

 

Si en Alemania la Corte Constitucional frenó a Palantir por considerar que

el data mining ilimitado vulnera la autodeterminación informativa,

en Argentina el decreto del 2 de enero busca exactamente lo contrario;

la eliminación de cualquier “fricción” legal para el flujo de datos.

 

GOBERNANZA POST-DEMOCRÁTICA

 

Ya no se trata de convencer al ciudadano, sino de

predecir su comportamiento y neutralizar la disidencia antes de que ocurra,

basándose en “delitos de opinión” o comentarios en redes sociales,

tal como ya ha sucedido bajo el software de Palantir en el Reino Unido.

 

El “neoliberalismo de importación” ignora que la tecnología no es neutral. Al importar Palantir, se importa también su teleología;

una visión donde el orden se mantiene mediante el procesamiento de macrodatos y la eliminación de la contingencia política.

El resultado es un Estado que “hace negocios con palabras” mientras silencia las voces que no encajan en el algoritmo.

 

Un punto de inflexión en este análisis es la adhesión argentina al “Escudo de las Américas” promovido por la administración Trump-Vance.

Esta alianza no es meramente diplomática;

es una integración de hardware y software de vigilancia.

La discusión debe ser punzante en este aspecto;

el ingreso de Palantir es la contraprestación técnica de este alineamiento.

 

Como señala Gil Duran en The Authoritarian Stack, estamos ante

el borramiento de la línea entre el contratista y el comandante.

 

En Estados Unidos, ejecutivos de empresas tecnológicas están siendo comisionados con rangos militares (tenientes coroneles) sin formación previa, fusionando la industria con el mando.

 

En Argentina, este fenómeno se traduce en la subordinación de la SIDE a los protocolos de procesamiento de Palantir.

 

El “Escudo” no protege a la ciudadanía argentina; protege

el flujo de información hacia el norte, permitiendo que la CIA y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) tengan una ventana directa a la biometría y los movimientos financieros del cono sur.

 

Desde una perspectiva de antropología financiera y política, la implementación de estas tecnologías representa el paso de una vigilancia “pesada” (panóptica tradicional) a una vigilancia de “enjambre”.

 

Alexander Karp defiende en su obra la necesidad de un “poder duro” para salvar a Occidente de su supuesta decadencia. Sin embargo, este poder duro

se ejerce mediante la eliminación de la “fricción” democrática.

 

La democracia es, por definición,

fricción; debate, disenso, tiempos legislativos, garantías judiciales.

 

Palantir es la antítesis de la fricción. Su diseño busca la ejecución instantánea. 

Cuando un senador libertario admite con preocupación que

“si viene Palantir, todo lo demás no importa porque cambia la forma de gobernarnos”, está reconociendo la capitulación del Poder Legislativo ante el Poder Algorítmico

 

Esta mini investigación concluye que Argentina ha sido seleccionada como el laboratorio ideal para el Authoritarian Stack debido a la combinación de tres factores:

1.  Desmantelamiento Institucional:  Una crisis económica utilizada como “doctrina del shock” para justificar decretos de necesidad y urgencia que anulan garantías constitucionales.

2.  Alineamiento Ideológico: Un ejecutivo que desprecia la soberanía nacional y la considera un obstáculo para la integración al mercado global.

3.  Vulnerabilidad DigitalUna ciudadanía altamente digitalizada, pero con nulos marcos de protección de datos soberanos.

 

La “negociación turbia” no es solo por el dinero de los contratos; es por el control del futuro conductual de la sociedad argentina. 

 

El neoliberalismo pro-estadounidense, en su fase terminal, ya no puede ofrecer bienestar, por lo que ofrece orden algorítmico.

 

EPISTEMOLOGÍA DE LA RESISTENCIA

 

La pesquisa demuestra que el ingreso de Palantir es

la culminación de un proyecto de entrega soberana que trasciende lo económico para tocar lo ontológico.

 

La ciencia política debe denunciar que el “Authoritarian Stack” es la fase superior del extractivismo.

 

Ya no se trata solo de la pampa o los minerales; ahora el recurso a extraer es la libertad de pensamiento,

procesada en servidores extranjeros para garantizar la estabilidad de un modelo que, de otro modo, sería socialmente insostenible.

 

Pablo Tigani es Doctor en Ciencia Política, Profesor de Posgrado en UBA y Maestrías de UADE.

 [publicó - diario "TIEMPO ARGENTINO - 10/05/2026]