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domingo, 24 de mayo de 2026

CONTROL SOCIAL - LOS PELIGROS QUE EL GOBIERNO OCULTA AL ANUNCIAR EL PRIMER “GEMELO DIGITAL SOCIAL”

 

LA NOVEDAD ENVUELTA EN MARKETING PODRÍA ESCONDER RIESGOS PARA LOS DATOS DE LOS ARGENTINOS

LOS PELIGROS QUE EL GOBIERNO OCULTA AL ANUNCIAR EL PRIMER “GEMELO DIGITAL SOCIAL”

 

--- Capital Humano utilizará IA para integrar información y diseñar políticas públicas.

--- En la superficie, promete mejorar la gestión, sin embargo, ¿qué sucederá con esos datos?

--- ¿El gobierno podrá compartirlos?

--- ¿Qué corporaciones estarían interesadas en la iniciativa?

Por Pablo Esteban - 23 de mayo de 2026 – publicó “DIARIO PÁGINA 12

 


Una toma del video con que el gobierno presentó la inquietante iniciativa. Capturas de Video

 

El gobierno, a través del Ministerio de Capital Humano, presentó al primer “gemelo digital social”. Con estridencia, la cartera que conduce Sandra Pettovello difundió un video en el que se describe cómo comenzará a aplicar IA con el objetivo de analizar datos y, en base a ello, definir políticas públicas. Es una novedad que el propio presidente Javier Milei definió como “un cambio de paradigma”.

 

Si el marketing se despeja a un lado, afloran los temores:

¿qué podría suceder con los datos de los argentinos?

¿Qué implica la intención de construir un “modelo de carácter global”?

 

Los especialistas advierten sobre lo que podría suceder

si compañías como Palantir se inmiscuyen en la información sensible de la población local y construyen redes de vigilancia masiva.

 

Por el momento, aunque no hay ninguna confirmación al respecto de su involucramiento en este lanzamiento, lo que sí se sabe es que el fundador Peter Thiel estrechó lazos con la administración libertaria de manera reciente.

 

La noticia fue comunicada desde el Ministerio de Capital Humano en un video cuya voz en off dice:

Por primera vez Argentina lidera el futuro social. Un cambio de paradigma en las políticas sociales con el uso de IA. Durante décadas, el Estado reaccionó sin poder anticipar. Estamos entrando en una nueva era, hoy Argentina da un paso histórico. Lanza el primer gemelo digital social: un sistema que integra datos reales para simular, anticipar y optimizar políticas públicas”.

 

Y continúa: “Integramos información de múltiples fuentes en una base unificada que, mediante IA, identifica lo relevante y proyecta escenarios posibles. El gemelo digital convierte la experiencia social en inteligencia pública”.

 

En otro apartado, el anuncio convoca a “los principales actores del mundo” para construir “el primer modelo global”. Es un punto controvertido de la novedad, porque no se sabe quiénes son esos otros actores. 

 

Beatriz Busaniche, directora de la Fundación Vía Libre, no cree en meras coincidencias y confía en que el enigma tiene nombre. 

 

Este es un anuncio que se iba a hacer en algún momento porque no es accidental ni casual que Peter Thiel esté instalado aquí en Buenos Aires. Se ha reunido varias veces con el presidente Milei, con Caputo y otros funcionarios. Está claro que vino a hacer negocios. Peter Thiel es una figura altamente representativa del tecnofascismo emergente que trabaja para sostener la hegemonía de EE. UU. en este momento geopolítico tan particular”, explica. De hecho, el gemelo digital es uno de los productos que conforma la cartera de Palantir; es un producto que le han vendido a varias gestiones en el mundo”.

 

De manera reciente, Palantir difundió un manifiesto que establece los objetivos de la empresa.

 

Busaniche comenta:

“Ellos sostienen que la empresa tecnológica le debe mucho a EE. UU. y por lo tanto debe involucrarse activamente en su defensa. Esencialmente porque es una firma que ha sido desarrollada con fondos de la inteligencia, de la CIA”.

Y sigue: “Afirman que la sociedad occidental está en decadencia y promueven que se debe crecer económicamente a partir de la vigilancia, el hard power.

Las tecnologías que vende son para la toma de decisiones, para la gestión; van más allá de la simple automatización de un proceso

En EE. UU. la empresa cruza datos útiles a la policía migratoria para rastrear objetivos de deportación”.

 

¿QUÉ SON LOS GEMELOS DIGITALES?

 

Javier Milei compartió el video de Capital Humano y se mostró exultante en X: “Argentina se adelanta al futuro, porque el futuro no espera” y luego celebró la aplicación de la IA. “El ministerio de Capital Humano presenta el gemelo digital, un cambio de paradigma en la política social con el uso de IA”, expresó.

 

Referentes opositores como Agustín Rossi publicaron en X:

“Presenté un pedido de informes solicitando información que permita corroborar la transparencia, legalidad y garantía de protección de derechos. El futuro no puede convertirse en vigilancia sobre la ciudadanía

 

Natalia Zuazo, especialista en tecnopolítica, señala a Página/12: 

Lo anunciado por el gobierno se parece a un sistema de puntuación social.

Básicamente es un mecanismo que recopila datos de las personas para asignarles un lugar en un ranking.

Es lo que se conoce como social scoring. Eso después permitiría ordenar la entrega de beneficios sociales, asistencia, vouchers, créditos o lo que sea. 

Se producirá a partir de un cruce y perfilado de la información que tenga el Ministerio y de otras bases de datos, que no sabemos cuáles son”.

 

Emmanuel Iarussi, investigador del Conicet en el Laboratorio de IA de la Universidad Torcuato Di Tella, define:

“Un gemelo digital es una copia de algo que existe en la realidad.

Podés tener un gemelo del motor de tu auto y te sirve para realizar pronósticos. Le brindás datos como la vibración, la temperatura exterior, las condiciones de uso, y con esos datos poder ver su comportamiento y si va a resistir la instancia próxima en una carrera o un paseo por la ciudad. 

Los gemelos son simulaciones, abstracciones de la realidad”.

 

PELIGROS EN PUERTA

 

En todo lo referido al manejo de datos sensibles, los organismos internacionales recomiendan

una gestión “lo más transparente posible”.

Sin embargo, Zuazo duda de esa posibilidad con el actual gobierno.

Hay un tema muy importante vinculado a la opacidad.

 

Tenemos que saber qué empresas están trabajando, quién las contrató, cuánto les pagan y qué datos recogerán.

Una cosa es si acceden a datos del Anses y otra si se cruzan datos provenientes de plataformas, como las redes sociales.

Cosas que ya hacen empresas como Palantir; eso implicaría ir un paso más hacia un futuro muy peligroso”.

Consumos, deudas, historias clínicas, antecedentes judiciales: básicamente toda la información que el Estado ha recolectado a lo largo de los años y que los argentinos no saben que tiene.

 

Iarussi comparte la incertidumbre:

No se entiende qué datos utilizarán.

¿Son públicos? ¿De dónde provienen? ¿Quién los va a usar?

No sabemos si están alojados en servidores nacionales o están en servidores de otros lados”.

 

Busaniche agrega: “El Estado recopila una cantidad inmensa de datos, arrancando por el día en que nacemos, cuando nos asignan un DNI. De ahí en adelante, reúne un gran volumen, desde nuestra filiación, nuestra historia clínica, estado de salud, recetas, nuestro patrimonio, inmuebles y vehículos a nuestro nombre y educación. Lo que propone el gobierno es unificarlos en una sola base; hay que pensar que Capital Humano es la cartera con la mayor cantidad de datos sensibles en el presente”.

 

Zuazo refiere a la experiencia internacional:

“Hay países que utilizan estos sistemas.

China es el caso más conocido; India tiene un sistema muy estructurado y complejo; Singapur también; así como las naciones árabes.

Hay otras regiones donde el social scoring está prohibido, por ejemplo, en la Unión Europea; 

toda esa información junta puede generar discriminación y estigmatización.

Es por este motivo que se necesita contar con un sistema de seguridad de datos muy robusto”.

 

A contramano, Argentina destaca por su vulnerabilidad a filtraciones y hackeos. Zuazo apunta:

Hay una estructura de seguridad de información del Estado que cambia permanentemente y no tiene un trabajo sólido.

En paralelo, nuestra Ley de protección de datos es del 2000 y no está actualizada para este tipo de situaciones en las que se agrega información y se utiliza a la IA. Esto se puede tornar sumamente peligroso”.

 

Hablar de datos en el 2000 no tenía nada que ver con lo que se puede llegar a discutir hoy Hay autores que, basados en el protagonismo de la información en esta era, llaman a la fase actual como

“capitalismo de datos”.

Otros iluminan su reverso y lo bautizan “capitalismo de plataformas” porque

son esas compañías intermediarias (Amazon, Uber, Mercado Libre, Facebook) las que aglutinan y aprovechan datos, quienes mejor se valorizan.

 

Busaniche observa:

“Hay un fallo muy reciente de la Corte Suprema en el caso Torres/Abad, que refiere

que el Estado no puede hacer un uso libre de los datos de los ciudadanos. No puede pasárselo entre distintas oficinas públicas. 

Hoy en día este antecedente constituye la única esperanza de frenar esta iniciativa de Capital Humano, este experimento de Peter Thiel de convertir a nuestro país en su laboratorio de experimentación”.

 

QUIEREN EVIDENCIA, PERO NO QUIEREN CIENCIA

 

Como perlita, en el video oficial, desde el gobierno mencionan el objetivo de

lanzar políticas públicas basadas en evidencia.

De hecho, manifiestan que por primera vez “entenderán cómo se construye el capital humano de una sociedad y (buscarán) entender cómo cada intervención impacta en el desarrollo de capacidades a lo largo de toda la vida”.

 

En Argentina, desde hace décadas, las universidades y el sistema científico constituyen los espacios primordiales en los que se generan evidencias para instrumentar políticas.

 

Por ello, en cada debate sobre un tema de interés público, hay una mirada experta proveniente de algún referente universitario o algún investigador del Conicet.

Precisamente,

Capital Humano es la cartera de gobierno que insiste en incumplir la Ley de financiamiento para las universidades y empuja a las casas de estudio a la parálisis.

 

 

El gobierno busca impulsar a la IA en todos los sectores para mostrarse a la vanguardia. Sin embargo,

la IA es entrenada, manejada e interpretada por inteligencias humanas, que

se forman en instituciones públicas que el propio gobierno está desguazando.

 

CONTROL SOCIAL - LA MANO QUE MECE EL ALGORITMO - RICARDO MONREAL - diario: EL SOL DE MÉJICO

 

 

LA MANO QUE MECE EL ALGORITMO

google

Antes se decía que quien controlaba la información controlaba el mundo

Hoy, en cambio, es quien controla las narrativas, y el algoritmo controla el ritmo del mundo

 

Hay algo inquietante en abrir el teléfono creyendo que uno está eligiendo lo que quiere ver, cuando

en realidad alguien —o mejor dicho, algo— ya decidió antes qué debía aparecer frente a nuestros ojos. 

 

Lo hacemos todos los días: 

despertamos, desbloqueamos la pantalla y comenzamos a consumir una fila interminable de videos, opiniones, noticias y tendencias.

 

Parece libertad. Parece decisión propia. Pero

gran parte de lo que pensamos hoy nace de una selección invisible hecha por algoritmos.

 

Los algoritmos no son neutrales. No son simples herramientas tecnológicas que acomodan contenido al azar. 

Funcionan bajo un objetivo muy claro: 

mantener nuestra atención el mayor tiempo posible.

 

Y para lograrlo, aprendieron algo fundamental sobre el comportamiento humano:

reaccionamos más rápido al miedo, a la indignación, al conflicto y a la emoción extrema.

Por eso las redes sociales no suelen premiar lo más cierto, sino lo que genera más interacción.

 

Una noticia moderada rara vez se vuelve viral; una exagerada, sí.

 

Un análisis complejo aburre; una frase agresiva se comparte millones de veces.

Poco a poco, las plataformas fueron entendiendo que polarizar mantiene a la gente conectada.

 

El problema es que, después de cierto tiempo, 

dejamos de notar que las personas estamos siendo moldeadas.

Creemos que pensamos por cuenta propia, cuando en realidad

muchas de nuestras opiniones nacen de patrones repetidos constantemente en nuestra pantalla.

Si alguien consume durante semanas contenido que culpa a cierto grupo político de todos los problemas, pronto empezará a verlo como una verdad absoluta.

 

Lo mismo ocurre con teorías conspirativas, estereotipos o discursos radicales.

 

La manipulación moderna ya no necesita censura directa.

Ya no hace falta prohibir ideas.

Basta con invisibilizar unas y amplificar otras.

Hoy el verdadero poder no siempre está en quien habla, está en quien decide qué se vuelve visible.

 

Y eso cambia completamente las reglas de la conversación pública.

 

Antes, las narrativas eran dominadas principalmente por gobiernos, periódicos o televisoras.

Hoy, cualquier tendencia puede instalarse globalmente en cuestión de horas

gracias a millones de usuarias y usuarios replicando contenido.

 

Pero detrás de esa aparente espontaneidad

existe una estructura diseñada para priorizar ciertos temas sobre otros.

 

Las consecuencias ya son visibles. 

--- Personas que viven atrapadas en burbujas digitales donde todas y todos piensan igual.

--- Gente incapaz de escuchar posturas distintas sin reaccionar con enojo inmediato. 

--- Noticias falsas viajando más rápido que las verificaciones reales.

--- Y una sensación constante de que el mundo está en crisis absoluta, aunque muchas veces solamente estamos viendo una versión amplificada del conflicto.

 

Lo más preocupante es que el algoritmo no entiende de ética.

No distingue entre información útil y manipulación. Únicamente detecta patrones de comportamiento.

Si el miedo engancha, mostrará miedo.

Si la furia genera tiempo en pantalla, impulsará furia.

mientras más tiempo pasamos ahí, más precisión tiene para conocernos.

 

Sabe qué nos molesta. Qué nos emociona. Qué tipo de contenido nos hace reaccionar. Con el tiempo 

deja de mostrarnos el mundo como es y empieza a mostrarnos el mundo que más nos mantiene atrapados.

 

Tal vez la mayor ilusión de nuestra época es 

creer que tenemos control total sobre nuestras ideas solo porque nadie nos obliga físicamente a pensar de cierta manera.

 

Pero influir no siempre significa imponer. A veces basta con repetir una narrativa miles de veces hasta que parezca natural.

 

Por eso el reto moderno no es únicamente tener acceso a información, sino 

desarrollar criterio para cuestionarla.

Aprender a detenerse antes de compartir algo.

Entender que viral no significa verdadero.

Y recordar que detrás de cada pantalla existe una competencia feroz por controlar algo mucho más valioso que nuestro dinero: nuestra atención.

 

Quien controla lo que vemos termina, tarde o temprano, influyendo también en lo que pensamos.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

Ricardo Monreal