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sábado, 7 de febrero de 2026

MINISTERIO DE LA VERDAD - CONTRA LA PRENSA. CON LA TUYA: EL GOBIERNO CREÓ SU MINISTERIO DE LA VERDAD PARA "DESMENTIR OPERACIONES DE LOS MEDIOS"

 




 

Con un comunicado insólito el Gobierno anunció la creación de una cuenta de X que será la Oficina de Respuesta Oficial que tendrá como objetivo

"desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política".

 

Asociaciones como Adepa (que agrupa a más de 180 empresas periodísticas) y Fopea (que nuclea a cientos de periodistas) expresaron su rechazo.

 

El Gobierno se autopercibe como dueño de la verdad y busca atacar la libertad de expresión con fondos públicos para imponer sus dogmas y su relato.

Juan Manuel Astiazarán

Juan Manuel Astiazarán@juanmastiazaran -Jueves 5 de febrero 21:54

 

 

 

El Gobierno nacional no pierde el tiempo. Este miércoles sorprendió a propios y extraños cuando anunció, con bombos y platillos, la flamante Oficina de Respuesta Oficial.

 

Se trata de una cuenta "oficial" en redes sociales que cuenta con el respaldo de la Rosada y que tendrá por objetivo "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política".

 

Una reedición del Ministerio de la Verdad de Orwell en su famosa novela 1984, pero que se volvió realidad dentro del multiverso libertario.

 

"Vamos a combatir la desinformación brindando más información, todo lo contrario a lo que los sectores políticos vinculados a la izquierda hacen cuando gobiernan, donde buscan censurar a los opositores tanto en los medios tradicionales como en las redes sociales.

Esta decisión es contundente: estamos sumando una voz oficial para desmentir operaciones, lo contrario a la censura", asegura el comunicado.

 

Una nueva herramienta del aparato digital oficialista para controlar la verdad, aunque sin ningún tipo de oficialización (hasta el momento no existen rastros de su creación en el Boletín Oficial) y de dudoso financiamiento, algo que se repite con muchos de los otros engranajes del sistema de medios afines a LLA.

 

El debut del Ministerio de la Verdad mileísta no tardó en llegar. La primera acción fue contestar una nota del diario Clarín sobre el programa Volver al Trabajo (VAT), acusando al medio de una "burda operación" y asegurando que el programa sigue vigente. No solo eso: celebraron en redes la supuesta eliminación del artículo por parte del diario, aunque en verdad solo se había modificado el título, algo que Clarín mismo aclaró.

Pero el dato estaba lanzado:

la Oficina, desde el minuto uno, mostró que no busca el debate ni el intercambio, sino marcarle la cancha a los medios de comunicación e influir en los contenidos que producen.

 

Pero eso no fue todo: también arremetió contra la legisladora porteña del Frente de Izquierda Vanina Biasi y contra los trabajadores del Garrahan, asegurando que la persecución con sanciones y suspensiones a 11 trabajadores se debe a que "pusieron en riesgo el funcionamiento del Hospital y agredieron al personal que cumplía tareas críticas".

 

Una mentira vergonzosa para enmascarar la persecución y el disciplinamiento que quieren llevar adelante contra quienes llevaron adelante una lucha histórica que contó con una enorme simpatía popular y que lograron un importante triunfo contra el desfinanciamiento.

 

LA "BATALLA CULTURAL" Y LA CONSTRUCCIÓN DE ENEMIGOS

 

 La creación de esta "oficina" no es un invento argentino. El propio Milei y sus asesores se jactan de mirar modelos de Trump, Bolsonaro o Vox: todos gobiernos de derecha que usaron y usan las redes para rodear, hostigar o intentar directamente borrar del mapa al periodismo. De hecho la idea copia el modelo del trumpismo con su cuenta Rapid Response que reúne más de 1.4 millones de seguidores en X y que tiene como objetivo "apoyar la agenda del presidente de los Estados Unidos" y "exigir que las fake news rindan cuentas".

Interfaz de usuario gráfica, Texto, Aplicación

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Desde su asunción el presidente no se ha privado de insultos como "mentirosos", "ensobrados", "corruptos" y una frase repetida hasta el hartazgo: "No odiamos lo suficiente a los periodistas".

 

Una política orquestada desde la Casa Rosada que busca silenciar voces incómodas, vaciar los medios públicos y perseguir a quienes piensan distinto o se animan a informar casos como el escándalo de las coimas en la Agencia de Discapacidad, la estafa de la criptomoneda $LIBRA y muchos otros casos que salpican a varios funcionarios del oficialismo.

 

Ahora crea esta oficina y pone al frente de la misma a Juan Pablo Carreira, conocido en redes sociales por el seudónimo Juan Doe, un reconocido tuitero libertario que siempre renegó de estar relacionado a trabajar para el Estado pero que parece haber cambiado de opinión.

Interfaz de usuario gráfica, Texto, Aplicación

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LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y DERECHO A LA INFORMACIÓN BAJO ATAQUE

 

La creación de la Oficina generó un fuerte rechazo, pero no solo entre opositores.

--- Adepa, la entidad que agrupa a empresas periodísticas, advirtió sobre el peligro de que se convierta en una herramienta de vigilancia y disciplinamiento.

--- Fopea, que nuclea a los periodistas, también emitió un comunicado asegurando que "el gobierno no puede erigirse como un ’tribunal de la verdad’".

Las críticas llegaron, incluso, desde integrantes del PRO como Laura Alonso, quien señaló su rechazo a

"usar el aparato estatal para imponer la verdad oficial" y pidió que "esta ’oficina’ se agote en un olvidable mensaje de X".

 

Pero no se trata de una simple cuenta de redes. Es una política ejecutada con fondos del Estado para blindar el relato oficial, financiando a influencers y operadores afines al Gobierno en los principales canales de TV y redes sociales.

Fondos públicos usados para vigilar, señalar y disciplinar en momentos donde el Gobierno empieza a exhibir todas sus contradicciones luego de la euforia electoral.

 

No es casualidad que los ataques a la prensa vayan de la mano del ajuste y la represión en las calles, incluso dirigida muchas veces contra periodistas. El ejemplo de Pablo Grillo, que aún atraviesa una larga recuperación, funciona como un recordatorio permanente de quienes hablan de "libertad" pero apuntan contra el periodismo.

 

En la célebre novela de Orwell, el Ministerio de la Verdad no informaba:

reescribía la historia, borraba hechos, y perseguía el pensamiento libre.

Controlar el relato para perpetuar el poder, ese era su objetivo.

No se trata de "desenmascarar mentiras", sino de un nuevo intento por disciplinar, borrar voces, y blindar un relato que solo tiene ajuste, represión y escándalos de corrupción por donde se mire.

 

MINISTERIO DE LA VERDAD - DE LAS TELEPANTALLAS A LAS REDES SOCIALES: “1984″, LA DISTOPÍA POLÍTICA DE GEORGE ORWELL, CUMPLE 75 AÑOS Y SIGUE VIGENTE

 

Imagen que contiene texto, libro

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LA NACION Daniel Gigena

 

Publicada el 8 de junio de 1949, hace 75 años, la sátira política por antonomasia del siglo XX, 1984, del británico nacido en la India George Orwell (seudónimo de Eric Arthur Blair, 1903-1950), forma parte del imaginario global.

 

Dio lugar a uno de los reality shows más populares, Gran Hermano, tanto como a reinterpretaciones literarias.

Portada del clásico de George Orwell, que dio origen al adjetivo "orwelliano" para designar políticas extremas de control y vigilancia

Portada del clásico de George Orwell, que dio origen al adjetivo "orwelliano" para designar políticas extremas de control y vigilancia

 

Obra maestra de la distopía, que debe mucho a la novela Nosotros, del ruso Yevgueni Zamiatin, y a Un mundo feliz, del británico Aldous Huxley1984 cuenta la historia de Winston Smith, un empleado que trabaja en las oficinas del Ministerio de la Verdad, dependiente de una de las superpotencias que dominan el mundo y donde se reescribe la historia de acuerdo con el guion oficial.

 

En Oceanía, la libertad individual es una de las principales amenazas a la causa nacional y las únicas manifestaciones permitidas son las que apoyan al gobierno. 

 

Orwell escribió su última novela en el periodo de auge del fascismo, el nazismo y el estalinismo.

 

“Cada línea en serio que he escrito desde 1936 ha sido escrita, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democrático como yo lo entiendo”, sostuvo el autor en 1941.

 

La novela resume mejor que las teorías de muchos pensadores las transformaciones de las sociedades de control y vigilancia.

 

La telepantalla recibía y transmitía simultáneamente. Cualquier sonido que hiciera Winston superior a un susurro, era captado por el aparato. Además, mientras permaneciera dentro del radio de visión de la placa de metal, podía ser visto a la vez que oído”,

se lee al inicio de 1984.

 

La Policía del Pensamiento,

al servicio de Gran Hermano y del Partido Único, controla a los habitantes a través de la sospecha, la manipulación y la tortura.

 

La acción se activa cuando Winston, enamorado de Julia, se une a la Hermandad para combatir al régimen totalitario.

 

George Orwell, novelista, periodista y crítico británico

George Orwell, novelista, periodista y crítico británico WikiCommons

 

PESADILLAS AUTORITARIAS

 

1984 funcionó como buena parte de la ‘ciencia ficción’ del siglo XX -dice el escritor y sociólogo Hernán Vanoli a LA NACION-.

 

Es un libro que anticipa con clarividencia mecanismos centralizados de control, y especialmente la pesadilla de la burocracia, pero no es tan fino al captar el anverso de esos procesos.

 

Cualquier plataforma de extracción de datos (Instagram, WhatsApp, TikTok) es un mecanismo de vigilancia mucho más profundo que los que imaginaba Orwell. Pero estos mecanismos eran grises, represivos, aunque había un Ministerio del Amor. 

 

Lo que Orwell quizás no pudo imaginar fue que las personas también usamos esos mecanismos con fines expresivos, y que ya no nos importa tanto que nos vigilen, por un lado, y que por otro

la burocracia estalinista iba a venir más desde las empresas de tecnología que fascinan a Javier Milei.

 

Hoy Orwell tendría compasión hacia el Estado y pavor ante las redes sociales, y en especial ante proyectos como Worldcoin”.

 

En el culto (y la resistencia) a Gran Hermano se forja la trama de "1984"

En el culto (y la resistencia) a Gran Hermano se forja la trama de "1984"MGM - Europa Press

 

La novela sigue inspirando a los escritores contemporáneos. “Mi novela Urbanización X dialoga con 1984 y con La naranja mecánica, de Burgess -dice a LA NACION la escritora española Marta López Luaces-. 1984 resulta una novela clave en este momento:

su representación de un gobierno totalitario, ejercido por un partido sin un signo político definido, que controla todos los aspectos de la vida de los habitantes, nos advierte sobre los peligros de la atracción que una parte de la población siente por los regímenes autoritarios. 

 

Urbanización X continúa esa línea: el Partido Único de 1984 se convierte aquí en la Administración, una organización centrada en una motivación económica.

 

En 1984, el Gran Hermano ve todo a través de pantallas que se encuentran en las casas y los lugares de trabajo.

 

Hoy nos hace pensar en Google, Facebook, X y otras redes sociales que acopian todos nuestros datos para después venderlos. 

 

En la época en que se desarrolla Urbanización X, que es el fin del siglo XXI, la tecnología ya ha progresado lo suficiente para que todos los habitantes lleven un chip con el que se comunican, hacen sus compras y se guían, pero también se emplea para controlarlos”.

 

En 1984, el control opera mediante la tergiversación del lenguaje con la “neolengua” y el “doblepensar” (neologismos creados por Orwell).

 

“Así, los cuatro ministerios, Abundancia, Amor, Paz y Verdad producen hambruna, represión, guerra y falsedades -resume López Luaces-. 

 

Las autoridades trastornan y simplifican el idioma, reduciendo el vocabulario al máximo como modo de allanar la subjetividad de los individuos. 

 

En Urbanización X la tecnología llega a trastornar el subconsciente de los habitantes mediante la inserción de imágenes y falsos recuerdos.

Los datos se tergiversan para crear una realidad diseñada por la Administración para su propia conveniencia.

El protagonista de 1984, Winston, que trabaja para el Ministerio de la Verdad, donde se dedica a falsear los hechos que difunde, encuentra su liberación mediante la redacción de un diario y su relación amorosa con Julia. 

Lenguaje y sentimiento, palabra y unión sexual se transforman en modos de preservar su humanidad y liberarse de la violencia a la que ambos se encuentran sometidos. Pero las autoridades los obligarán a traicionarse mediante la palabra”.

 

En opinión de la escritora, la vigencia de 1984 

“no solo se percibe hoy día en cierta literatura de ficción, sino, lamentablemente, en muchos aspectos de la realidad que estamos viviendo”.

 

Para la doctora en Letras e investigadora Valeria Castelló-Joubert, el gran hallazgo de 1984 consiste en

“la economía de la coerción del sujeto llevada a cabo por medio de una nueva lengua capaz de remodelar la conciencia, reescribir la historia y la literatura, y

suprimir, a causa de sus débiles conexiones lógicas y su pobreza léxica, todo pensamiento distinto y original, es decir,

el crimen de los crímenes: el ‘crimental’”, término que en la novela describe los “pensamientos inaceptables” para la ideología dominante en Oceanía.

 

“Como señaló George Steiner en 1983, meses antes del año que la ficción orwelliana había marcado a fuego, de todas las profecías la única que no se ha cumplido con rigor es la de la reducción de la lengua -destaca la investigadora y docente-. Antes bien, parecería que la profusión eufemística acompañara todo proyecto totalitario.

 

En 2024 es una afirmación consistente. 

Lo políticamente correcto y la ideología woke han establecido un sistema de nombramiento de las existencias que atiende a la susceptibilidad de cada particular y que arroja a la hoguera al hablante que no lo respete.

La lengua, dispositivo enderezador del pensamiento, delata al rebelde que se niega a llamar a las cosas por su nombre”.

 

LA OBRA “OBSCENA Y VULGAR” DE UN PINTOR REVOLUCIONARIO CATALOGADO COMO “SUBVERSIVO PELIGROSO”

 

“Guerra es Paz”, “Libertad es Esclavitud” e “Ignorancia es Fuerza” son algunos de los lemas del Partido Único en 1984.

“La figura que habilita con absoluta economía que ocurra algo y su contrario al mismo tiempo es la paradoja -destaca Castelló-Joubert-.

Es la que subtiende la obra de Orwell, definiendo de antemano el destino de Winston, cuya conciencia se resiste a asentarse en la inconsistencia paradójica.

 

La paradoja, al contener los opuestos en virtud de una ilusión lógica, cerca toda tentativa de sedición. Si ‘la guerra es la paz’, la paz es también la guerra y en esa reversibilidad lo que se oculta es una tautología que conduce a la parálisis del pensamiento y de la voluntad. 

 

Una de las mayores paradojas implícitas en la obra está estrechamente relacionada con las utopías sociales del siglo XIX, desde la de Charles Fourier, retomada en parte por Nikolai Chernishevski en Qué hacer de 1863, hasta la que elabora Paul Scheerbart en su Arquitectura de cristal en 1912. 

Se trata de la idea de la transparencia arquitectónica como vehículo y prueba a la vez de las conciencias y los comportamientos humanos.

 

La arquitectura de la Revolución que aspira a la transparencia absoluta del pensamiento mediante la reducción a lo mínimo de su expresión construye en cemento y sin ventanas.

Los únicos elementos de cristal son remanentes del pasado y todos, indefectiblemente, están destinados a quebrarse, salvo los vasos en los que beber el gin necesario para soportar la rigidez del orden”.

 

EL ÚLTIMO VERANO DE VAN GOGH: LOS DÍAS CON MARGUERITE GACHET EN UN BUCÓLICO PUEBLO FRANCÉS

En 1984, el Ministerio del Amor, por ejemplo, es descripto como “terrorífico”, con celdas sin ventanas y siempre custodiado por guardias “con caras de gorila y uniformes negros”.

 

Un objeto de la novela funciona, dice Castelló-Joubert, como “epítome de la tradición utópica de la transparencia”. “Se trata del pisapapeles de cristal, ‘con forma de hemisferio, curvo como por un lado y plano por el otro’ -describe-. Lo que le atrae a Winston es ‘su aire de pertenecer a una época muy distinta de la actual’ y ‘su aparente inutilidad’. Compra el objeto, arriesgando su vida, y tiene la idea de alquilar el cuarto del anticuario para encontrarse con Julia. De esta manera, la semiesfera de cristal, objeto incongruente y comprometedor, se manifiesta como una exteriorización de la conciencia de Winston en su deseo de transparencia, al mismo tiempo que necesita ocultarse. 

 

La noción que aparece puesta en crisis es la de la intimidad:

--- ¿hasta qué punto nos debemos a lo público, a la sociedad a la que pertenecemos?

--- ¿Hay una obligación de transparencia en nuestras relaciones?

--- ¿Cuánto de mí tengo que mostrar y bajo qué forma? 

 

Hoy nos preguntamos: ¿la participación en redes sociales es vinculante respecto del deber de transparencia? 

--- ¿De qué modo regulan estas la conciencia?

---¿Funcionan al modo de vigilancia remota como las telepantallas?

 

Como Borges con El Aleph, Winston se pone en abismo dentro del pisapapeles, y a nosotros, lectores, con él, señalando una salida utópica del horror ominoso”.

Por Daniel Gigena