|
|
Publicada
en EL SALTO Diario por Ignasi Franch 14 de junio de
2025. Obra relacionada: Mattei, Clara; El
orden del capital. Cómo los economistas inventaron la austeridad y
allanaron el camino al fascismo, (503 pp.) Capitan Swing Libros, Madrid
2025 ISBN 978-84-129532-5-1
|
|
“EL
LIBERALISMO Y EL FASCISMO ESTÁN UNIDOS EN SU PROTECCIÓN DEL ORDEN DEL
CAPITAL”
por:
Clara Mattei:
|
|
La
economista Clara Mattei habla de un pasado muy vinculable con nuestro
presente en el fascinante libro El orden del capital (Capitán
Swing, 2025).
---
Trata de recortes de los presupuestos públicos que estrechan los horizontes
de lo que parece política y económicamente posible.
---
Y habla de discursos tecnócratas que dotaban de una pátina de racionalidad
a la imposición de medidas dañinas para la mayoría social y que benefician
solo a las élites.
Según
la autora, tanto el modelo liberal como el modelo fascista persiguieron
“un objetivo similar dentro de países disimiles:
---
la necesidad de rehabilitar la acumulación de capital”.
|
|
Preg.:
Eres economista, pero afirmas constantemente en tu libro que la economía es
política, aunque abunden los expertos que presentan sus recetarios como
objetivos, neutrales, ajenos a las ideologías.
Resp.:
Sí, mediante El orden del capital intenta
mostrar lo obvio: cuan político es nuestro sistema económico. El
capitalismo es política, evidentemente, porque implica que la gente tiene
que aceptar ir a trabajar por un salario que, por lo general, es bajo. Y no
hay nada de espontáneo en este sistema económico.
|
|
Preg:
¿En qué sentido?
Resp.:
En que este sistema tiene que ser forzado y reforzado constantemente, tiene
que disciplinar a las personas para que estas naturalicen y por último
acepten el sistema capitalista. ¿Y como lo hace? Por ejemplo, través de la
austeridad.
Por
otro lado, la economía es política como disciplina porque suele justificar
el capitalismo y la austeridad.
Muchos
economistas se atribuyen una neutralidad y una objetividad que les confiere
de una autoridad supuesta para afirmar que la austeridad es buena para
todos porque es buena para el capitalismo, aunque se base en la subyugación
de los trabajadores.
Mantener
a los trabajadores lejos de la toma de decisiones es clave para la economía
como disciplina.
|
|
Cuando
la economía pierde sus cimientos de supuesta objetividad, los liberales
se asocian de una forma evidente con regímenes autoritarios
|
|
|
|
Preg:
En tu libro confrontas unas cuantas ideas asumidas, como esa insistencia
estructural en entronizar la iniciativa privada y la competitividad entre
particularidades como incuestionablemente más eficaz que la planificación
pública. Defiendes que Gran Bretaña ganó la I Guerra Mundial gracias a que
abandonó el laissez faire liberal, por ejemplo.
Resp. : Creo que esta
afirmación en concreto no es controvertida.
Todos
tenemos que admitir que la forma en que se sobrevivió la I Guerra Mundial
fue a través de una nacionalización masiva, de una economía planificada y
de un replanteamiento de la denominada mano invisible.
Eso
queda muy claro en los archivos históricos, yo solo lo introduje en un
marco más teórico.
Los
gobiernos tuvieron que renunciar a las formas de manejarse habituales de la
economía. Eso hizo que quedase claro que la economía es política, que no
tiene nada de natural, y abrió los espacios a la imaginación política de
economías alternativas que son interesantísimas.
Lo
que es menos ortodoxo de mi libro es que afirmo que el liberalismo y el
fascismo están unidos en su protección del orden del capital. Lo hemos
visto con el neoliberalismo y Pinochet, y con muchos otros ejemplos a lo
largo del tiempo.
Pero
yo creo que no solo se trata de neoliberalismo, sino que se trata de
capitalismo. Cuando la economía pierde sus cimientos de supuesta
objetividad, los liberales se asocian de una forma evidente con regímenes
autoritarios que coartan o erradican el poder de negociación de la clase
trabajadora.
En
los cimientos del fascismo está la idea de proteger al capital en perjuicio
de los trabajadores, y a menudo nos olvidamos de eso.
|
|
|
En tu recorrido histórico
dimensionas las experiencias cooperativas y socialistas que emergieron en
la posguerra en el Reino Unido y en Italia. Hemos podido ver montones de
películas sobre la Gran Depresión y el New Deal, pero muy pocas sobre
estos momentos. ¿Fueron momentos clave, momentos bisagra, en que la
historia política del mundo podría haber seguido por otro camino?
|
Preg.:
En tu recorrido histórico dimensionas las experiencias cooperativas y
socialistas que Clara Mattei: emergieron en la posguerra en el Reino Unido
y en Italia. Hemos podido ver montones de películas sobre la Gran Depresión
y el New Deal, pero muy pocas sobre estos momentos. ¿Fueron momentos clave,
momentos bisagra, en que la historia política del mundo podría haber
seguido por otro camino?
---
Sí, gracias por apuntarlo. Los historiadores hablan mucho de las
entreguerras, de la depresión, del New Deal y de los años treinta, pero
hablan poco de lo que pasó antes. Y hay mucho material interesante que
puede resultar inspirador en el presente si nos fijamos en el Bienio Rojo
italiano, por ejemplo.
Fueron
momentos en que se planteaba que la libertad económica está vacía de
contenido si no se habla de la autogobernanza de la producción, de que los
trabajadores tengan control de lo que se produce y se distribuye y cómo se
distribuye.
Creo
que es algo útil para que confrontemos las tragedias actuales, como el
genocidio o la catástrofe climática.
Vemos
trabajadores estadounidenses que se rebelan contra la construcción de
bombas que asesinan a niños y población civil.
Aunque
algunas personas ganen mucho dinero como ingenieros de corporaciones como
Microsoft, están siendo explotadas porque no tienen nada que decir sobre su
trabajo, tienen que aceptar que sirva para el beneficio de unos pocos y
para ejercer la violencia.
El
problema es cómo cambiar eso. Y diría que hay que llevar la democracia a
los lugares de trabajo para que estos se rijan por una lógica más humana,
en lugar de regirse únicamente por la lógica del lucro.
|
|
Estos momentos históricos se pueden ver como derrotas del pasado
susceptibles de demostrar que el “no hay alternativa” neoliberal es cierto,
pero también pueden nos estimulen y nos inspiren, aunque nos adviertan de
las dificultades.
Sí,
por supuesto, esa es la idea básica. Ese es el aspecto de mi libro que no
es deprimente y que puede inspirar a las personas que buscan alternativas,
que quieren economías solidarias, que reclaman lo común, que quieren
fiscalizar los procesos de producción y el uso de materias primas.
Todo
eso parece difícil, parece que supone un gran esfuerzo, pero lo que supone
un gran esfuerzo es preservar un sistema que no funciona para la gente.
|
|
La austeridad no tiene que
ver con que el Estado dé un paso atrás, sino con expropiar más
recursos de todos para beneficio de élites rentistas
|
|
|
|
|
Con
la austeridad se dio una vuelta de tuerca a los discursos tecnócratas. Se
administran unas políticas implícitamente clasistas, no porque haya una
voluntad política de aplicarlas, sino porque es necesario por un supuesto
buen común.
Debió
funcionar la escenificación, porque seguimos moviéndonos en estos marcos un
siglo después.
Totalmente.
Es evidente que este ideario tiene como objetivo crear conciencias pasivas
que acepten una austeridad que, en realidad, es muy violenta.
La
austeridad no tiene que ver con que el Estado dé un paso atrás, sino con
expropiar más recursos de todos para beneficio de élites rentistas. Y se
impone a través de recortes de gastos sociales, de privatizaciones, de
fiscalidades regresivas…
Es
algo que sale muy caro a la gente. La gente ve el expolio y el saqueo, pero
la manera como se enseña economía contribuye a que las cosas sigan así,
porque se lava el cerebro de los estudiantes.
Por
eso me he mudado a Oklahoma. En el Centro de Economías Heterodoxas que
dirijo intentamos transmitir a los alumnos que la economía es política, que
tenemos que conseguir que las personas participen en la construcción de un
conocimiento que se vincule con las luchas sociales del pasado y del
presente.
La
economía no es algo que solo pertenece a unos expertos que son los únicos
que la pueden entender.
|
|
Una
de las paradojas de la actualidad es que una parte del supuesto descontento
hacia los efectos de la economía dominante termina reflejándose en apoyos
electorales a partidos en la órbita del fascismo que no cuestionan
precisamente el estado de las cosas.
Sí,
claro, ahí se ve el éxito de la austeridad. No reduce la extracción de
riqueza por parte de unas élites y mata la conciencia de clase y la
solidaridad de clase.
Votar
a Trump y a gente de su calaña es la expresión de eso. Ahora mucha gente
está muy insatisfecha, pero vota por aquellos que van a continuar con la
misma dinámica. La pregunta es hasta cuándo.
Espero
que existan formas de romper con esto, aunque sea difícil tener tiempo
siquiera para hablar de ello, porque estamos ocupados buscando un trabajo
para pagar un alquiler, unos gastos médicos…
|
|
Se
ha generado una idealización del keynesianismo de postguerra que no se
sostiene y por eso quiero escribir ese nuevo libro
|
|
|
|
Es
curioso que se cuestione tanto a los gobiernos que están en el poder
durante la gestión de una crisis, pero que el escrutinio no acostumbre a
llegar, ni siquiera desde la izquierda, a los bancos centrales.
¿A
qué crees que se debe ese olvido casi sistemático? ¿No es una asunción de
que la economía está emancipada de cualquier toma de decisiones remotamente
democrática?
Esta
es una pregunta difícil de responder. Lo que puedo decir es que estos
bancos centrales no son de fiar porque no se preocupan de las crisis
sociales, y forman parte de los cimientos del sistema.
Se
basan en la idea de que nunca tienen que explicar sus decisiones ni pedir
perdón por los efectos de estas. Implementan medidas económicas que dañan
las vidas de las personas sin asumir ninguna responsabilidad, es su
propósito.
Este
diseño permite que las instituciones implementen la austeridad sin rendir
cuentas. Es algo que se puede hacer de una manera fascista, eliminando los
derecho de los trabajadores, o mediante la forma liberal, a través de
instituciones tecnocráticas.
Pero
la historia nos ayuda a ver lo que verdaderamente hay detrás de ese
discurso tecnócrata.
|
|
Estás preparando un nuevo
libro que trataría sobre los años posteriores a la II Guerra Mundial.
Sí,
es la idea. Estoy promocionando El orden del capital a la
vez que dirijo el centro que te comentaba en la Universidad de Tulsa, así
que no sé cómo lo voy a hacer. Pero sí, estoy documentándome e
investigando.
Creo
que puede percibirse el inicio de mi crítica al keynesianismo si lees El
orden del capital. Cuando Keynes intenta hacer algo diferente, en esta
supuesta época dorada de los países privilegiados, la austeridad todavía
estaba ahí.
La
pregunta que me hago es: ¿cuánta redistribución social es compatible con el
capitalismo? Y creo que es poca.
Trasladarse
a esa posguerra en que supuestamente el sistema trabajaba de una forma
humana es interesante. Se ha generado una idealización de ese momento que
no se sostiene y por eso quiero escribir ese libro. ¿Cuándo lo voy a hacer?
No lo sé todavía.
|
|
Si
en ese futuro ensayo se cuestionan las economías occidentales posteriores a
la II Guerra Mundial, a menudo idealizadas como una especie de paraíso
perdido de un capitalismo más comedido, será como si ya no habrá un pasado
bueno al que volver. Y quizá tendremos que mirar hacia el futuro en lugar
de intentar restituir pasados…
Esa
es exactamente la idea.
Desear
volver al pasado limita nuestra capacidad de mirar hacia el futuro y
entender que los problemas de nuestro sistema económico son estructurales.
No
hay que esperar que un buen Estado te solucione los problemas, porque el
Estado protege la explotación capitalista y eso requiere la subordinación
de la mayoría.
Hubo
diferentes momentos históricos con sus diferentes especificidades, pero el
fondo del asunto es ese. Creo que tendremos que mirar hacia adelante si
queremos encontrar maneras de hacer que sirvan para encarar el futuro de la
humanidad.
|
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario