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sábado, 28 de diciembre de 2013

Entender la existencia humana a partir de la teoría de la complejidad es enriquecedor. - Cuidado del cuerpo versus culto del cuerpo - 2013-12-13 - POR: LEONARDO BOFF - los dualismos que la cultura persiste en mantener - la unidad de la vida humana - la mujer un «objeto» de consumo - culto al cuerpo - integración cuerpo-mente - el vestuario representa un lenguaje - belleza propia de cada edad - cultura que no cultiva el cuidado propio de cada fase de la vida -


Cuidado del cuerpo versus culto del cuerpo - 2013-12-13


Entender la existencia humana a partir de la teoría de la complejidad es enriquecedor. 

Somos seres complejos, vale decir, en los que se da la convergencia de un sinnúmero de factores, materiales, biológicos, energéticos, espirituales, terrenales y cósmicos. 

Poseemos una exterioridad con la cual nos hacemos presentes unos a otros y pertenecemos al universo de los cuerpos. 

Y tenemos una interioridad, habitada por vigorosas energías positivas y negativas que forman nuestra individualidad psíquica. 

Somos portadores de la dimensión de lo profundo por donde rondan las preguntas más significativas del sentido de nuestro paso por este mundo. 

Estas dimensiones conviven e interactúan permanentemente influenciándose unas a otras y moldean eso que llamamos el ser humano.
Todo en nosotros tiene que ser cuidado, si no, perdemos el equilibrio de las fuerzas que nos construyen y nos deshumanizamos. 

Al abordar el tema del cuidado del cuerpo es menester oponerse conscientemente a los dualismos que la cultura persiste en mantener: por un lado el «cuerpo», desvinculado del espíritu y por otro el «espíritu» desmaterializado de su cuerpo. 

Y así perdemos la unidad de la vida humana.
La propaganda comercial explota esta dualidad, presentando el cuerpo no como la totalidad de lo humano, sino parcializándolo, sus músculos, sus manos, sus pies, en fin, sus distintas partes. 

Las principales víctimas de esta fragmentación son las mujeres, pues la visión machista se refugió en el mundo mediático del marketing usando partes de la mujer, sus pechos, su sexo y otras partes, para seguir haciendo de la mujer un «objeto» de consumo de hombres machistas. 

Debemos oponernos firmemente a esta deformación cultural.
También es importante rechazar el «culto al cuerpo» promovido por la infinidad de gimnasios y otras forma de trabajo sobre la dimensión física, como si el hombre/mujer-cuerpo fuese una máquina desposeída de espíritu que busca desarrollos musculares cada vez mayores. 

Con esto no queremos de ninguna manera desmerecer los distintos tipos de ejercicios de gimnasia al servicio de la salud y de una mayor integración cuerpo-mente, los masajes que renuevan el vigor del cuerpo y hacen fluir las energías vitales, en particular las disciplinas orientales como el yoga, que favorece tanto una postura meditativa de la vida, o el incentivo a una alimentación equilibrada, incluyendo también el ayuno, bien como ascesis voluntaria o como forma de armonizar mejor las energías vitales.
El vestuario merece una consideración especial. No solo tiene una función utilitaria para protegernos de las intemperies. 

También tiene que ver con el cuidado del cuerpo, pues el vestuario representa un lenguaje, una forma de revelarse en el teatro de la vida. 

Es importante cuidar de que el vestuario sea expresión de un modo de ser y que muestre el perfil humano y estético de la persona. 

Es especialmente significativo en la mujer pues ella tiene una relación más íntima con su propio cuerpo y con su apariencia.
Nada más ridículo y demostrativo de anemia de espíritu que las bellezas construidas a base de botox y de cirugías plásticas innecesarias. 

Sobre este embellecimiento artificial hay montada toda una industria de cosméticos y de prácticas de adelgazamiento en clínicas y spas que difícilmente sirven a una dimensión más integradora del cuerpo. 

Esto no quiere decir que haya que invalidar los masajes y los cosméticos importantes para la piel y para el justo embellecimiento de las personas. 

Pero hay una belleza propia de cada edad, un encanto que nace del trabajo de la vida y del espíritu en la expresión corporal del ser humano. 

No hay photoshop que sustituya la ruda belleza del rostro de un trabajador tallado por la dureza de la vida, los rasgos faciales modelados por el sufrimiento. 

La lucha de tantas mujeres trabajadoras en el campo, en las ciudades y en las fábricas dejó en sus cuerpos otro tipo de belleza, frecuentemente con una expresión de gran fuerza y energía. 

Hablan de la vida real y no de la vida artificial y construida. 

Por el contrario, las fotos trabajadas de los iconos de la belleza convencional, casi todos moldeados por tipos de belleza a la moda, mal disfrazan la artificialidad de la figura y la vanidad frívola que ahí se revela.
Tales personas son víctimas de una cultura que no cultiva el cuidado propio de cada fase de la vida, con su belleza y luminosidad, y también con las marcas de una vida vivida que dejó estampada en el rostro y en el cuerpo las luchas, los sufrimientos, las superaciones. 

Tales marcas crean una belleza singular y una luminosidad específica, en vez de fijar a las personas en un tipo de perfil de un pasado ya vivido.
Cuidamos positivamente del cuerpo regresando a la naturaleza y a la Tierra, de las cuales nos habíamos exiliado hace siglos, con una actitud de sinergia y de comunión con todas las cosas. 

Esto significa establecer una relación de biofilia, de amor y de sensibilización hacia los animales, las flores, las plantas, los climas, los paisajes y la Tierra. 

Cuando nos la muestran desde el espacio exterior –esas preciosas imágenes del globo terrestre trasmitidas por los telescopios o por las naves espaciales–, irrumpe en nosotros un sentido de reverencia, de respeto y de amor por nuestra Gran Madre, de cuyo útero venimos todos. 

Ella es pequeña, cosmológicamente ya envejecida, pero radiante y llena de vida.

Tal vez el mayor desafío para el ser humano-cuerpo consiste en lograr un equilibrio entre la autoafirmación sin caer en la arrogancia y el menosprecio de los otros, y la integración en un todo mayor, la familia, la comunidad, el grupo de trabajo y la sociedad, sin dejarse masificar y caer en una adhesión acrítica. 

La búsqueda de este equilibrio no se resuelve de una vez por todas, debe de ser trabajada diariamente, pues se nos pide en cada momento. 

Hay que encontrar el balance adecuado entre las dos fuerzas que nos pueden desgarrar o integrar.
El cuidado de nuestro estar-en-el-mundo incluye también nuestra dieta: lo que comemos y bebemos. 

Hacer del comer más que un acto de nutrición, un rito de celebración y de comunión con los otros comensales y con los frutos de la generosidad de la Tierra. 

Saber escoger los productos orgánicos o los menos quimicalizados. De ahí resulta una vida sana que asume el principio de precaución contra eventuales enfermedades que nos pueden sobrevenir por el ambiente degradado.
De esta manera el ser humano-cuerpo deja transparentar su armonía interior y exterior, como miembro de la gran comunidad de vida.         

jueves, 26 de diciembre de 2013

Chomsky: "EE.UU. asesinaba a los seguidores del Evangelio en América Latina"

Chomsky: "EE.UU. asesinaba a los seguidores del Evangelio en América Latina"

Publicado: 14 dic 2013 | 2:16 GMT Última actualización: 14 dic 2013 | 2:16 GMT
Durante décadas EE.UU. libró una guerra contra los católicos que seguían las enseñanzas que ahora predica el papa Francisco. Eso afectó profundamente a los religiosos y la situación política en Latinoamérica, afirma el filósofo político Noam Chomsky.

El analista internacional ha destacado en su entrevista con el activista para la justicia social Abel Collins, recogida en el portal The Raw Story, que la restauración del Evangelio a la Iglesia católica en el Concilio del Vaticano del 1962 tuvo efectos profundos en los líderes religiosos de América Latina. 


Según Chomsky, en aquella época en Latinoamérica sacerdotes y laicos formaban grupos junto con campesinos para leer el Evangelio y animarlos a exigir más derechos a las dictaduras militares de la región, algo que pronto se convirtió en la corriente llamada 'teología de la liberación', que une la visión espiritual del cristianismo con las teorías económicas del marxismo y otras ideologías sociales.  
EE.UU. lanzó una guerra amarga, brutal y violenta contra la Iglesia

"El Evangelio es un texto radical, es básicamente un pacifismo radical con una opción preferencial por los pobres", explica el filósofo.  

Los practicantes de la teología de la liberación, por su parte, según el analista, fueron martirizados sistemáticamente durante más de 20 años por fuerzas respaldadas por Washington para evitar que en los países latinoamericanos se instalaran en el poder Gobiernos socialistas que buscaran beneficiar a sus propios pueblos en lugar de satisfacer los intereses estadounidenses. 

"EE.UU. lanzó una guerra amarga, brutal y violenta contra la Iglesia", dijo Chomsky.  

El analista añade que EE.UU. apoyó el "derrocamiento de los Gobiernos y la institución de las dictaduras", como parte de una guerra que terminó en 1989 con el asesinato de seis jesuitas y dos mujeres en la Universidad Centroamericana por parte de las tropas salvadoreñas. 

Chomsky asegura que esas tropas habían recibido entrenamiento en la Escuela de las Américas, fundada en Panamá como instrumento para preparar a las naciones latinoamericanas para cooperar con EE.UU., y actuaban bajo las órdenes oficiales del comando salvadoreño, relacionado con la embajada estadounidense. 

De acuerdo con las declaraciones de Chomsky, el propio Gobierno estadounidense acepta que la Escuela de las Américas entrenó a los oficiales asesinos latinoamericanos y que el Ejército de EE.UU. colaboró significativamente a derrocar la teología de la liberación. 

No obstante, poco después de su elección como pontífice, el jesuita argentino Francisco hizo el gesto simbólico de volver a aceptar a la teología de la liberación en el seno de la Iglesia después años de condenas de sus aspiraciones políticas por parte de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. 

Su reciente 'Evangelii Gadium' -o la 'La alegría del Evangelio'- fue considerado por muchos como un ataque contra el capitalismo y la economía del mercado libre, pero Chomsky ha señalado que hasta el momento las palabras del Papa aún no han sido puestas en acción.  

"Me alegra que el tono haya cambiado y que se hable más de la justicia social, pero tenemos que ver si esto se lleva a la práctica", confesó Chomsky.  


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/114192-chomsky-eeuu-asesinar-evangelio-america-latina

¿Una justicia sin venda, sin balanza, sólo con la espada? 2013-12-06 - Por: LEONARDO BOFF - carácter político de la sentencia - presunción de inocencia -

¿Una justicia sin venda, sin balanza, sólo con la espada?

2013-12-06

A la justicia tradicionalmente se la representa con una estatua que tiene los ojos vendados para simbolizar la imparcialidad y la objetividad; con una balanza para simbolizar el equilibrio y ponderación, y con una espada, la fuerza y la coerción para imponer el veredicto.

Al analizar el largo proceso de la Causa Penal 470 que juzgó a los implicados en la denominada compra de votos para proyectos del gobierno del PT, en medio de un montaje de espectáculo mediático, destacados juristas de diversas tendencias han criticado la falta de imparcialidad así como el carácter político de la sentencia.

No vamos a entrar en el fondo de la causa penal 470 que acusó a 40 personas. Admitamos que hubo delitos, sujetos a las penas de la ley. 

Pero todo el proceso judicial debe cumplir con dos reglas básicas del derecho: presunción de inocencia y, en caso de duda, ésta debe favorecer al acusado.

En otras palabras, nadie puede ser condenado sin evidencia material consistente; no puede serlo por indicios y deducciones. 

Mientras hay duda, se beneficia al acusado para evitar condenas erróneas. 

La Justicia como institución desde tiempos inmemoriales fue establecida exactamente para evitar que se hiciera ajusticiamiento por la propia mano y se condenase a personas inocentes, pero teniendo siempre en cuenta estos dos principios fundamentales.

En algunos Magistrados de nuestra Corte Suprema no parece haber prevalecido esta norma básica del Derecho Universal. 

No soy yo quien lo dice, sino destacados juristas de distintas procedencias. 

Me valgo de dos de notable saber y gran respetabilidad entre sus pares. 

Me abstengo de citar las críticas del notable jurista Tarso Genro por ser del PT.

El primero es Ives Gandra Martins, 88 años, jurista, autor de decenas de libros, profesor de la Mackenzie, del Estado Mayor del Ejército y de la Escuela Superior de Guerra. 

Políticamente se encuentra en el polo opuesto al PT sin que ello menoscabe su imparcialidad. 

El 22 de septiembre de 2012 en la Folha de São Paulo (FSP) en una entrevista de Mónica Bergamo con referencia a la condena de José Dirceu por conspiración dijo claramente: todo el proceso que yo he leído no contiene ninguna prueba. La condena se hizo basándose en indicios y deducciones, usando una categoría jurídica cuestionable utilizada en la época del nazismo, la “teoría del dominio del hecho”. 

José Dirceu, por la función que ejercía “debería saber”. Excluyendo las pruebas materiales y negando el principio de presunción de inocencia y el “in dubio pro reo “, se le enmarcó dentro de esa teoría. 

Claus Roxin, jurista alemán que profundizó esta teoría, en una entrevista a la FSP del 11/11/2012 alertó sobre el error del STF al haberla aplicado sin pruebas. 

De forma displicente, la Ministra Rosa Weber dijo al dar su voto: “No tengo prueba cabal contra Dirceu, pero voy a condenarlo porque la literatura jurídica me lo permite”. 

¿Qué literatura jurídica? ¿La de los nazis o la del conocido jurista del nazismo Carl Schmitt? 

¿Puede una jueza del Supremo Tribunal Federal permitirse tal liviandad ético-jurídica?

Gandra es contundente: “Si yo tengo la prueba material del crimen, no necesito la teoría del dominio del hecho para condenar”. 

Pero dicha prueba no fue presentada. Los jueces se quedaron con los indicios y las deducciones. 

Advierte de la “inseguridad jurídica monumental” que se puede aplicar a partir de ahora. Si cualquier subordinado comete un delito y acusa al director, a éste se le puede aplicar la “teoría de dominio del hecho”, porque “debería saber”. 

Basta esta acusación para condenarlo. 

Otro notable jurista es Antônio Bandeira de Mello, 77 años, profesor de la Universidad Pontificia Católica de Sao Paulo, PUC-SP, en la misma FSP del 22/11/2013, afirma: 

“Ese juicio estuvo viciado de principio a fin. Las condenas fueron políticas. Se hicieron porque así lo determinaron los medios de comunicación. En realidad, el Supremo funcionó como la longa manus de los medios. Era un punto fuera de la curva”.

Escandalosa y autocrática, sin consultar a sus pares, fue la determinación del magistrado Joaquim Barbosa. En principio, los condenados deben cumplir su condena lo más cerca posible a sus hogares. 

“Si yo fuera del PT” ―dice Bandeira de Mello― “o de la familia, pediría que el presidente del Supremo fuese procesado. Parece más partidista que hombre imparcial”. 

Eligió el día 15 de noviembre, día de fiesta nacional, para llevar a Brasilia, de forma ostentosa en un avión militar, a los prisioneros, encadenados e incomunicados. 

José Genuino, enfermo y a quien se le había desaconsejado volar, podría haber visto su vida puesta en peligro. 

Puso a todos en prisión cerrada, incluso a aquellos que deberían estarían en prisión semiabierta. 

Los detuvo ilegalmente antes de concluir el proceso con el análisis de “embargos infractores”.

El animus condemnandi (el deseo de condenar) y de alcanzar letalmente al PT es innegable en las actitudes apresuradas e irascibles del Magistrado Barbosa. 

Y todavía tuvimos que defenderlo contra tantos prejuicios que oímos de muchas partes debido a su ascendencia afrobrasilera. 

Contra eso afirmo siempre: “todos somos africanos”, porque fue allí donde irrumpimos como especie humana. Pero no aceptamos las arbitrariedades de este magistrado, culto pero enrabietado. 

Con el Magistrado Barbosa la Justicia quedó sin venda porque no fue imparcial, abolió la balanza porque no fue equilibrado. Sólo usó la espada para castigar, incluso contra los principios del derecho. 

No honra su cargo y empequeñece la más alta instancia jurídica de la Nación.

Él, como dice san Pablo a los romanos: “aprisionó la verdad en la injusticia” (1,18). La frase completa del Apóstol la considero demasiado dura para aplicársela al magistrado.          

martes, 24 de diciembre de 2013

MANDELA - ¿Por qué en medio del dolor los negros cantan, ríen y bailan? - por LEONARDO BOFF -2013-12-17 . Africa, el continente más olvidado y vandalizado - los humanos podemos ser inhumanos y terribles. - La actual neocolonización -conexión que todas las cosas guardan entre sí - “yo soy lo que soy porque pertenezco a la comunidad” - “yo soy lo que soy a través de ti y tú eres tú a través de mí” -

¿Por qué en medio del dolor los negros cantan, ríen y bailan?

2013-12-17

Miles de personas en toda Sudáfrica mezclaron el llanto con la danza, la fiesta con los lamentos por la muerte de Nelson Mandela. 

Es la forma como realizan culturalmente el rito de paso de la vida de este lado a la vida del otro lado, donde están los ancianos, los sabios y los guardianes del pueblo, de sus ritos y de sus normas éticas. 

Allí está ahora Mandela de forma invisible pero plenamente presente, acompañando al pueblo que él tanto ayudó a liberar.
Momentos como éstos nos hacen acordarnos de nuestra más alta ancestralidad humana. 

Todos tenemos nuestras raíces en África, aunque la gran mayoría no lo sepa o no le dé importancia. 

Pero es decisivo que volvamos a apropiarnos de nuestros orígenes, que, de un modo u otro, están inscritos en nuestro código genético y espiritual.
Voy a referirme aquí a aspectos de un texto que escribí hace tiempo con el título: “Todos somos africanos”, actualizado teniendo en cuenta la situación mundial, que ha cambiado.
De entrada, es importante denunciar la tragedia africana: es el continente más olvidado y vandalizado por las políticas mundiales. 

Solamente cuentan sus tierras. Las compran grandes consorcios mundiales y China para organizar inmensas plantaciones de granos con el fin de asegurar la alimentación, no de África, sino de sus países, o para negociarlos en el mercado especulativo. 

Las famosas “land grabbing”, juntas tienen la extensión de Francia entera. 

Hoy África es una especie de espejo retrovisor de cómo nosotros los humanos pudimos en el pasado, y todavía hoy podemos, ser inhumanos y terribles. 

La actual neocolonización es más perversa que la de siglos pasados.
Sin olvidar esta tragedia, concentrémonos en la herencia africana que se esconde en nosotros. 

Hoy en día hay consenso entre los paleontólogos y antropólogos acerca de que la aventura de la hominización se inició en África hace unos siete millones de años. 

Y luego se aceleró pasando por el homo habilis, erectus, neanderthal... hasta llegar al homo sapiens hace unos noventa mil años. 

Después de estar 4,4 millones de años en suelo africano, se trasladó a Asia, hace sesenta mil años; a Europa, hace cuarenta mil años; y a las Américas hace treinta mil años. 

Es decir, gran parte de la vida humana ha sido vivida en África, hoy olvidada y despreciada.
África no es solamente el lugar geográfico de nuestros orígenes. Es el arquetipo primitivo, el conjunto de marcas impresas en el alma del ser humano. 

Fue en África donde el ser humano elaboró sus primeras sensaciones, donde se articularon sus crecientes conexiones neuronales (cerebralización), brillaron los primeros pensamientos, irrumpió la creatividad y emergió la complejidad social que permitió el surgimiento del lenguaje y de la cultura. 

El espíritu de África está presente en todos nosotros.
Veo tres ejes principales del espíritu de África que pueden ayudarnos a superar la crisis sistémica global que nos asola.
El primero es la Madre Tierra, la Mamá África. Al extenderse por los vastos espacios africanos, nuestros antepasados entraron en profunda comunión con la Tierra, sintiendo la conexión que todas las cosas guardan entre sí: las aguas, las montañas, los animales, los bosques y selvas, y las energías cósmicas. 

Necesitamos volver a apropiarnos de este espíritu de la Tierra para salvar a Gaia, nuestra Madre y única Casa Común.
El segundo eje es la matriz relacional (relational matrix, al decir de los antropólogos). Los africanos usan la palabra ubuntu que significa: “yo soy lo que soy porque pertenezco a la comunidad” o “yo soy lo que soy a través de ti y tú eres tú a través de mí”. 

Todos necesitamos unos de otros; somos interdependientes. 

Lo que la física cuántica y la nueva cosmología enseñan acerca de la interdependencia de todos con todos es una evidencia para el espíritu africano.
A esa comunidad pertenecen también los muertos como Mandela. 

Ellos no «van» al cielo, pues el cielo no es un lugar geográfico, sino un modo de ser de este mundo nuestro. 

Ellos se quedan en medio del pueblo como consejeros y guardianes de las tradiciones sagradas.
El tercer eje son los ritos y las celebraciones. Nos admira que se dedique un día entero a rezar por Mandela con misas y oraciones. 

Los africanos sienten a Dios en la piel, los occidentales en la cabeza. Por eso, bailan y mueven todo el cuerpo, mientras que nosotros permanecemos fríos y rígidos como un palo de escoba.
Las experiencias importantes de la vida personal, social y estacional se celebran con ritos, danzas, músicas y presentaciones de máscaras. 

Éstas representan energías que pueden ser benéficas o maléficas. 

Es en los rituales donde las fuerzas negativas y positivas se equilibran y se festeja la primacía del sentido sobre el absurdo. 

Si reincorporamos el espíritu de África, la crisis no tendrá que ser una tragedia.
Sabemos que a través de las fiestas y los ritos la sociedad rehace sus relaciones y se refuerza la cohesión social. 

Además no todo es trabajo y lucha. Está también la celebración de la vida, el rescate de las memorias colectivas y el recuerdo de las victorias sobre las amenazas vividas.
Me complace presentar el testimonio personal de uno de nuestros más brillantes periodistas, Washington Novaes: 

«Hace algunos años, en Sudáfrica, me impresionó ver que bastaba que se reuniesen tres o cuatro negros para empezar a cantar y a bailar con una amplia sonrisa. Un día, le comenté a un joven taxista: “Su pueblo sufrió y todavía sufre mucho. Pero basta que se reúnan unas pocas personas y ustedes ya están bailando, cantando y riendo. ¿De dónde viene tanta fuerza?” 

Y él me contestó: “Con el sufrimiento, aprendemos que nuestra alegría no puede depender de nada fuera de nosotros. Tiene que ser sólo nuestra, estar dentro de nosotros”».
Nuestra población afrodescendiente nos da esa misma muestra de alegría, que ningún capitalismo ni consumismo puede ofrecer.         

sábado, 21 de diciembre de 2013

DERECHOS HUMANOS - VIOLACIONES - Por LEONARDO BOFF - Derechos: de las personas, de los pueblos, de los ecosistemas - Drones - latinoamericanización de Estados Unidos - espionaje mundial - neocolonización - globalización de la insensibilidad - situación de muchas mujeres - estructuras de violencia sistémica - comunidades pobres - fundamento último de los derechos humanos - sociedad mundial - razón es solo utilitarista -



Los aviones no pilotados, la violación más cobarde de los derechos humanos

2013-12-20


  
Vivimos en un mundo en el cual los derechos humanos son violados, prácticamente en todos los niveles, familiar, local, nacional y planetario. 

El Informe Anual de Amnistía Internacional de 2013 con referencia a 2012, que cubre 159 países, hace exactamente esta dolorosa constatación. 

En vez de avanzar en el respeto a la dignidad humana y a los derechos de las personas, de los pueblos y de los ecosistemas estamos retrocediendo a niveles de barbarie. 

Las violaciones no conocen fronteras y las formas de esta agresión se sofistican cada vez más.

La forma más cobarde es la acción de los «drones», aviones no pilotados que desde una base de Texas, dirigidos por un joven militar ante una pantalla de televisión, como si estuviera jugando, consigue identificar a un grupo de afganos que están celebrando un matrimonio, en el cual presumiblemente debe de haber algún guerrillero de Al Quaeda. 

Basta esta suposición para, con un pequeño clic, lanzar una bomba que aniquila a todo el grupo, con muchas madres y niños inocentes.

Es la forma perversa de la guerra preventiva, inaugurada por Bush y llevada adelante criminalmente por el presidente Obama, que no ha cumplido las promesas de su campaña en lo referente a los derechos humanos, bien sea el cierre de Guantánamo o la supresión del «Acto Patriótico» (antipatriótico) por el cual cualquier persona en Estados Unidos puede ser detenida por terrorismo, sin necesidad de avisar a su familia. 

Esto significa secuestro ilegal que nosotros en América Latina conocemos de sobra. 

En términos económicos y también de derechos humanos se está produciendo una verdadera latino-americanización de Estados Unidos en el estilo de nuestros peores momentos de la época de las dictaduras militares. 

Hoy, según dicho Informe de Amnistía Internacional, Estados Unidos es el país que más viola los derechos de las personas y de los pueblos.

Con la mayor indiferencia, como un emperador romano absoluto, Obama se niega a dar cualquier justificación sobre el espionaje mundial que lleva a cabo su gobierno con el pretexto de la seguridad nacional, cubriendo áreas que van desde el intercambio de emails amorosos entre dos enamorados hasta los negocios sigilosos y multimillonarios de Petrobrás, violando el derecho a la privacidad de las personas y a la soberanía de todo un país. 

La seguridad anula la validez de los derechos irrenunciables.

El continente que más violaciones sufre es África. Es el continente olvidado y vandalizado. 

Las grandes corporaciones y China compran tierras (land grabbing) para producir en ellas alimentos para sus poblaciones. 

Es una neocolonización más perversa que la anterior.

Los miles y miles de refugiados e inmigrantes por causa del hambre y de la erosión de sus tierras son los más vulnerables. Conforman una subclase de personas, rechazadas por casi todos los países, “en una globalización de la insensibilidad” como la llamó el Papa Francisco. 

La situación de muchas mujeres, dice el Informe de Amnistía Internacional, es dramática. Son más de la mitad de la humanidad, muchas de ellas sujetas a violencias de todo tipo y en varias partes de África y de Asia todavía sometidas obligatoriamente a la mutilación genital.

La situación de nuestro país es preocupante dado el nivel de violencia que campea por todas partes. 

Diría que no es violencia, sino que estamos montados sobre estructuras de violencia sistémica que pesa sobre más de la mitad de la población afrodescendiente, sobre los indígenas que luchan por preservar sus tierras contra la voracidad impune del agronegocio, sobre los pobres en general y sobre los LGBT, discriminados y hasta asesinados. 

Porque nunca hicimos una reforma agraria, ni política, ni tributaria, vemos que nuestras ciudades se llenan de cientos y cientos de «comunidades pobres» (favelas) donde los derechos a la salud, a la educación, a la infraestructura y a la seguridad están deficientemente garantizados.

El fundamento último del cultivo de los derechos humanos reside en la dignidad de cada persona humana y en el respeto que le es debido. 

Dignidad significa que ella es portadora de espíritu y de libertad que le permiten moldear su propia vida. 

El respeto es el reconocimiento de que cada ser humano posee un valor intrínseco, es un fin en sí mismo y jamás un medio para ninguna otra cosa. 

Delante de cada ser humano, por anónimo que sea, todo poder encuentra su límite, también el Estado.

El hecho es que vivimos en un tipo de sociedad mundial que ha puesto a la economía como su eje estructurador. 

La razón es solo utilitarista y todo, hasta la persona humana, como lo denuncia el Papa Francisco, es convertido en «un bien de consumo que una vez usado se puede descartar». 

En una sociedad así no hay lugar para derechos, sólo para intereses. 

Hasta el derecho sagrado a la comida y la bebida únicamente está garantizado para quien puede pagar. 

Si no puede, estará al pie de la mesa, junto a los perros, esperando alguna migaja que caiga de la mesa repleta de los epulones. ¨(Hombre que come y se regala mucho.)

En este sistema económico, político y comercial se asientan las causas principales, no exclusivas, que llevan permanentemente a la violación de la dignidad humana. 

El sistema vigente no ama a las personas, solamente su capacidad de producir y de consumir. 

Del resto, son solamente resto, aceite gastado en la producción.

La tarea además de humanitaria y ética es principalmente política: cómo transformar este tipo de sociedad malvada en una sociedad donde los humanos puedan tratarse humanamente y gozar de derechos básicos. 

De lo contrario, la violencia es la norma.