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domingo, 23 de agosto de 2026

DESOCUPACIÓN - FALTA DE TRABAJO - DISMINUCIÓN DE PERSONAL - HAMBRE - DESCRIPCIÓN DE LOS TRABAJADORES ARGENTINOS EN 2026





PUBLICADO POR  Hector Boleso en facebook - lo tomé sin pedir autorización . mil disculpas DOC   


 Emilio Zola. "Germinal"

 

"...—¿Hay fábricas en Montsou? —le preguntó el joven.
—¡Oh! Fábricas no faltan —respondió—. Tendría que haber visto esto hace cuatro o cinco años.
Por todas partes se trabajaba, hacían falta obreros, jamás se había ganado tanto…  
Pero ahora… ahora se muere uno de hambre. Es una desolación; de todos lados despiden trabajadores, y los talleres y las fábricas van cerrándose unos tras otros…
No digo yo que tenga la culpa el Emperador; pero, ¿a qué demonios se va a guerrear en América? Todo esto sin contar los animales y personas que se están muriendo del cólera.
Entonces los dos continuaron lamentándose con frases entrecortadas y acento de desesperación. Esteban relataba sus gestiones inútiles desde hacia una semana:
¿tendrían que morirse de hambre? Pronto los caminos se verían llenos de gente pidiendo limosna.

 

—Sí —decía el viejo—, y esto acabará mal; porque Dios no tiene el derecho de dejar morir así a sus hijos.
—No todos los días se come carne.
—¡Toma! ¡Si al menos se pudiera comer pan!
—¡Es verdad; si hubiera siempre pan!
—¡Mire! —dijo el carretero, volviéndose hacia el mediodía—; allí está Montsou…
Y con la mano extendida de nuevo, iba señalando en la oscuridad puntos invisibles a medida que los nombraba: allí, en Montsou, la fábrica de Fauvelle trabajaba todavía, aunque mal; la de Hoton acababa de disminuir el personal, y solamente las de Dutilleul y Bleuze, que hacen cables para minas, siguen trabajando.
Luego, en un ademán elocuente, señaló al horizonte por la parte Norte: los talleres de construcción de Someville no han recibido ni la tercera parte de sus pedidos acostumbrados; en las fundiciones de Marchiennes se han apagado multitud de hornos, mientras en la fábrica de vidrio de Gagebois hay conatos de huelga, porque se habla de disminuir los jornales.
—Ya lo sé, ya lo sé —repetía el joven a cada indicación—; ya lo sé; vengo de allí.
—Aquí vamos bien hasta ahora —añadió el carretero—. Estas minas no han disminuido mucho la extracción; pero, allí enfrente, en La Victoria, ha aflojado mucho el trabajo.
Escupió y volvió a echar a andar detrás de un soñoliento caballo, después de haberlo uncido al tren de carretillas vacías.
En aquel momento Esteban dominaba toda la región. Las profundas tinieblas no habían desaparecido, pero la mano del anciano le había hecho ver a través de ellas multitud de miserias, que el joven, inconscientemente, sentía en aquel instante a su alrededor, rodeándole en la extensión sin limites, por todas partes.
¿No eran gritos de hambre los que llevaban consigo aquellas ráfagas de viento frío de marzo, a través de aquellos áridos campos? Y el vendaval continuaba arreciando, y parecía llevar consigo la muerte del trabajo, una epidemia que había de causar muchas víctimas.
Esteban se esforzaba por sondear las tinieblas, atormentado por el deseo, y a la vez por el temor de ver. Todo continuaba, sin embargo, oculto en el fondo de las sombras de aquella noche oscura, y no conseguía distinguir sino allá, a lo lejos, los resplandores de las hogueras de otras minas. Era de una tristeza de incendio, y no se veían más astros en el amenazador horizonte que estos fuegos nocturnos de las regiones de la hulla y del hierro...".
Emilio Zola. "Germinal".

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