Con un comunicado
insólito el Gobierno anunció la creación de una cuenta de X que será la Oficina
de Respuesta Oficial que tendrá como objetivo
"desmentir
activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las
operaciones de los medios y la casta política".
Asociaciones como
Adepa (que agrupa a más de 180 empresas periodísticas) y Fopea (que nuclea a
cientos de periodistas) expresaron su rechazo.
El Gobierno se
autopercibe como dueño de la verdad y busca atacar la libertad de expresión con
fondos públicos para imponer sus dogmas y su relato.
Juan Manuel Astiazarán@juanmastiazaran -Jueves 5 de febrero 21:54
El Gobierno nacional
no pierde el tiempo. Este miércoles sorprendió a propios y extraños cuando
anunció, con bombos y platillos, la flamante Oficina de Respuesta
Oficial.
Se trata de una cuenta
"oficial" en redes sociales que cuenta con el respaldo de la Rosada y
que tendrá por objetivo "desmentir activamente la mentira, señalar
falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta
política".
Una reedición del
Ministerio de la Verdad de Orwell en su famosa novela 1984, pero
que se volvió realidad dentro del multiverso libertario.
"Vamos a combatir
la desinformación brindando más información, todo lo contrario a lo que los
sectores políticos vinculados a la izquierda hacen cuando gobiernan, donde
buscan censurar a los opositores tanto en los medios tradicionales como en las
redes sociales.
Esta decisión es
contundente: estamos sumando una voz oficial para desmentir
operaciones, lo contrario a la censura", asegura el comunicado.
Una nueva herramienta
del aparato digital oficialista para controlar la verdad, aunque sin ningún
tipo de oficialización (hasta el momento no existen rastros de su creación en
el Boletín Oficial) y de dudoso financiamiento, algo que se repite con muchos de
los otros engranajes del sistema de medios afines a LLA.
El debut del
Ministerio de la Verdad mileísta no tardó en llegar. La primera acción fue
contestar una nota del diario Clarín sobre el programa Volver
al Trabajo (VAT), acusando al medio de una "burda operación" y
asegurando que el programa sigue vigente. No solo eso: celebraron en redes la
supuesta eliminación del artículo por parte del diario, aunque en verdad solo
se había modificado el título, algo que Clarín mismo aclaró.
Pero el dato estaba
lanzado:
la Oficina, desde el
minuto uno, mostró que no busca el debate ni el intercambio, sino marcarle la
cancha a los medios de comunicación e influir en los contenidos que producen.
Pero eso no fue todo:
también arremetió contra la legisladora porteña del Frente de Izquierda Vanina
Biasi y contra los trabajadores del Garrahan, asegurando que la persecución con
sanciones y suspensiones a 11 trabajadores se debe a que "pusieron en
riesgo el funcionamiento del Hospital y agredieron al personal que cumplía
tareas críticas".
Una mentira vergonzosa
para enmascarar la persecución y el disciplinamiento que quieren llevar
adelante contra quienes llevaron adelante una lucha histórica que contó con una
enorme simpatía popular y que lograron un importante triunfo contra el
desfinanciamiento.
LA "BATALLA
CULTURAL" Y LA CONSTRUCCIÓN DE ENEMIGOS
La creación de esta "oficina" no es
un invento argentino. El propio Milei y sus asesores se jactan de mirar modelos
de Trump, Bolsonaro o Vox: todos gobiernos de derecha que usaron y usan las
redes para rodear, hostigar o intentar directamente borrar del mapa al
periodismo. De hecho la idea copia el modelo del trumpismo con su cuenta Rapid
Response que reúne más de 1.4 millones de seguidores en X y que tiene
como objetivo "apoyar la agenda del presidente de los Estados Unidos"
y "exigir que las fake news rindan cuentas".
Desde su asunción el
presidente no se ha privado de insultos como "mentirosos",
"ensobrados", "corruptos" y una frase repetida hasta el
hartazgo: "No odiamos lo suficiente a los periodistas".
Una política
orquestada desde la Casa Rosada que busca silenciar voces incómodas, vaciar los
medios públicos y perseguir a quienes piensan distinto o se animan a informar
casos como el escándalo de las coimas en la Agencia de Discapacidad, la estafa
de la criptomoneda $LIBRA y muchos otros casos que salpican a varios
funcionarios del oficialismo.
Ahora crea esta
oficina y pone al frente de la misma a Juan Pablo Carreira, conocido en redes
sociales por el seudónimo Juan Doe, un reconocido tuitero libertario que
siempre renegó de estar relacionado a trabajar para el Estado pero que parece
haber cambiado de opinión.
LIBERTAD DE EXPRESIÓN
Y DERECHO A LA INFORMACIÓN BAJO ATAQUE
La creación de la
Oficina generó un fuerte rechazo, pero no solo entre opositores.
--- Adepa, la entidad
que agrupa a empresas periodísticas, advirtió sobre el peligro de que se
convierta en una herramienta de vigilancia y disciplinamiento.
--- Fopea, que nuclea
a los periodistas, también emitió un comunicado asegurando que "el
gobierno no puede erigirse como un ’tribunal de la verdad’".
Las críticas llegaron,
incluso, desde integrantes del PRO como Laura Alonso, quien señaló su rechazo a
"usar el aparato
estatal para imponer la verdad oficial" y pidió que "esta ’oficina’
se agote en un olvidable mensaje de X".
Pero no se trata de
una simple cuenta de redes. Es una política ejecutada con fondos del Estado
para blindar el relato oficial, financiando a influencers y operadores afines
al Gobierno en los principales canales de TV y redes sociales.
Fondos públicos usados
para vigilar, señalar y disciplinar en momentos donde el Gobierno empieza a
exhibir todas sus contradicciones luego de la euforia electoral.
No es casualidad que
los ataques a la prensa vayan de la mano del ajuste y la represión en las
calles, incluso dirigida muchas veces contra periodistas. El ejemplo de Pablo
Grillo, que aún atraviesa una larga recuperación, funciona como un recordatorio
permanente de quienes hablan de "libertad" pero apuntan contra el
periodismo.
En la célebre novela
de Orwell, el Ministerio de la Verdad no informaba:
reescribía la
historia, borraba hechos, y perseguía el pensamiento libre.
Controlar el relato
para perpetuar el poder, ese era su objetivo.
No se trata de
"desenmascarar mentiras", sino de un nuevo intento por disciplinar,
borrar voces, y blindar un relato que solo tiene ajuste, represión y escándalos
de corrupción por donde se mire.
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