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sábado, 9 de mayo de 2026

GIANNI VATTIMO: EL VALIENTE CREADOR DEL PENSAMIENTO DÉBIL

 

GIANNI VATTIMO: EL VALIENTE CREADOR DEL PENSAMIENTO DÉBIL

 

Se le recordará como un filósofo revolucionario sin el que es imposible entender la historia del pensamiento del último medio siglo

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Gianni Vattimo, durante una visita a El Escorial en 2002

Gianni Vattimo, durante una visita a El Escorial en 2002. (Ángel de Antonio)

 

Valerio Rocco - 20/09/2023 

 

Ha muerto en Turín Gianni Vattimo, el autor principal de la corriente postmoderna definida a través de la expresión «pensamiento débil».

 

Desde edad temprana, su actividad filosófica se orientó hacia una crítica profunda de la modernidad, gracias a la influencia que ejercieron sobre su pensamiento figuras como Nietzsche y Heidegger.

 

Gianni Vattimo nació en 1936 en Turín, en cuya universidad estudió Filosofía, para seguir formándose, posteriormente, en la de Heidelberg. Fue discípulo de Luigi Pareyson, y también de figuras de la talla de Hans-Georg Gadamer y Karl Löwith. En 1964 comenzó la docencia de estética en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Turín, de la que fue decano. Fue profesor visitante de las Universidades norteamericanas de Yale, Los Ángeles, New York University, State University of New York y Johns Hopkins University, entre otras. Fue Doctor Honoris Causa por varias universidades, como la UNED, la Universidad de Palermo, la Universidad de La Plata en Argentina, la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Perú, así como vicepresidente de la Academia de la Latinidade.

 

La faceta política de Vattimo empezó como miembro del Partido Radicale y, posteriormente, en la Alleanza per Torino dentro de la campaña electoral del 'Ulivo', con los Demócratas de Izquierda en el Parlamento Europeo y, por último, en el partido Italia dei Valori.

 

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Muere Gianni Vattimo, el padre del pensamiento débil

 

Ángel Gómez Fuentes

Su producción filosófica fue extensísima. Escribió ensayos tan relevantes como 'El sujeto y la máscara', 'El pensamiento débil', 'El fin de la modernidad', 'Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna', 'Después de la cristiandad. Por un cristianismo no religioso', 'Adiós a la verdad', 'Comunismo hermenéutico', 'De Heidegger a Marx' o 'De la realidad. Fines de la filosofía'.

 

La editorial italiana Meltemi de Milán comenzó hace años el ambicioso proyecto de publicación de sus obras completas, que está previsto que lleguen a los 70 volúmenes.

 

En España, la publicación de 'El fin de la modernidad' a finales de la década de los años 80 fue decisiva para su influencia en los círculos académicos, lo que provocó la edición en castellano de sus obras más significativas.

 

Vattimo visitó nuestro país en muchas ocasiones, invitado por universidades y espacios de discusión filosófica, artística, política. Hasta su fallecimiento fue presidente de la Cátedra 'Hercritia'», una plataforma dedicada al estudio de la hermenéutica crítica, impulsada por su discípula y amiga Teresa Oñate.

 

Especialmente en los últimos años, llevó su crítica radical más allá del mundo académico, con una constante presencia en los medios de comunicación de todo el mundo, contribuyendo así al desarrollo de un dialogo público de calidad y fomentando la participación de los intelectuales en los debates acerca de la actualidad.

 

TRES PERIODOS

 

Aunque no sería apropiado encerrar su pensamiento en marcos cronológicos, vista la transversalidad y la continuidad de sus posiciones, es posible dividir la historia de su reflexión en -al menos- tres períodos.

 

El primero de ellos, que abarca los años sesenta y setenta, comienza por la ampliación de su formación con sus maestros: Luigi Pareyson del que posteriormente fue asistente en la Universidad de Turín, y Hans Georg Gadamer del que fue discípulo y también asistente gracias a la beca Humboldt que le permitió instalarse en Heidelberg.

 

También es esta una época de estudio y transmisión de los conocimientos sobre Nietzsche y Heidegger, cuyo itinerario filosófico continuó Vattimo durante toda su vida. Más allá de ellos, sin embargo, es preciso subrayar el aspecto, a menudo olvidado, de su formación clásica, recibida en la escuela de Pareyson, como testimonian sus trabajos sobre Aristóteles y poco más tarde sobre Schleiermacher.

 

En este periodo Vattimo se interesó especialmente por la estética.  En 1967 apareció su obra quizás más significativa en este ámbito, 'Poesia e Ontologia', que destaca el carácter veritativo y ontológico del arte, especialmente a través de la consideración de las vanguardias, verdadero antídoto frente a todos aquellos que intentan reducir el fenómeno artístico a estructuras originarias.

 

Sus enemigos declarados, en este punto, fueron el neo-kantismo y la fenomenología. Aquí ya están presentes los elementos más propios de su pensamiento maduro:

la ruptura con la continuidad de la tradición,

y especialmente con cualquier significado de la formación (Bildung),

entendida bien como formación del objeto artístico, bien como del sujeto creador.

 

En esta obra se formó además una de sus convicciones más radicales y duraderas: el hecho que

«el arte es el lugar privilegiado de la negación de la identidad y, precisamente por eso,

el lugar del acontecer de la verdad».

 

Los siguientes veinte años están marcados por la tesis que situó Vattimo en el panorama filosófico internacional como uno de los pensadores contemporáneos más relevantes: 

el pensamiento débil, definido por primera vez en 1988,

en el célebre volumen editado en colaboración con Rovatti.

Esta tesis nos invita a pensar

el fin de la modernidad como fin del Sujeto fuerte, del Ser-Fundamento y así, en última instancia,

el fin de toda teoría totalitaria.

 

Y es aquí donde la hermenéutica adquiere, gracias a la obra de Vattimo, un nuevo horizonte de desarrollo, pues

sólo una actitud interpretativa

nos podría acercar a la plurivocidad del Ser y

a sus más variadas declinaciones.

 

Precisamente de este punto nace

el respeto profundo, programático -se podría decir- hacia las minorías, sean estas étnicas, religiosas, culturales o de género.

 

En los últimos veinte años Vattimo se vuelve hacia una religiosidad hermenéutica que,

«sin normas, sin sumisión y sin superstición», él mismo califica de comunismo hermenéutico.

 

Tampoco aquí se pueden perder de vista los efectos profundos de su pensamiento en la realidad política (así como en la religiosa).

 

Su resistencia a toda dogmática violenta sea de origen político o religioso,

ha sido una gran inspiración para todos los que reconocían las contradicciones que emergen de la secularización.

 

Su hermenéutica ha ofrecido un modelo incluso en ámbito teológico,

poniendo la alteridad y la transcendencia del Otro como puntos inamovibles de una verdad que no se reduce a su recorrido histórico.

 

En 2019 Vattimo recibió la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes por

--- haberse atrevido a hablar de emancipación y -al mismo tiempo- de amor y caridad.

--- Por haber sabido hacerse cargo de los débiles

--- y – algo todavía más difícil para cualquier filósofo – por haber sabido hacerse cargo de la debilidad del pensamiento mismo.

--- Por haber inspirado y empujado a la acción a intelectuales de todo el mundo.

--- Por haber pensado siempre en nuestra patria común, Europa, como una solución realista frente a los grandes retos políticos y económicos mundiales, y nunca como un problema.

--- Por su valentía al declararse escéptico frente a los ídolos de la vieja metafísica y a la vez creyente en aquel Dios de los débiles y de las minorías,

---mostrándose, así como un pensador contracorriente y –en el mejor sentido de la palabra- incómodo.

 

Y, quizás por encima de todo lo anterior, por haber puesto el arte en el corazón del acontecer de la verdad, como modelo dialógico y de unidad en la pluralidad de sus expresiones y, por ende, por haber enseñado a miles de lectores que lo Bello es una herramienta poderosa contra toda opresión.

 

En la ceremonia de entrega de la medalla del Círculo, Vattimo confesó su amor por la lengua española, por ser el «idioma de la revolución». En España -y en el resto del mundo- se le recordará como un filósofo revolucionario, sin el que es imposible entender la historia del pensamiento del último medio siglo.

 

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