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domingo, 19 de julio de 2026

IA - REACCIÓN DEFENSIVA DE PARTE DEL VIEJO CONTINENTE ¿EUROPA FRENA A PALANTIR?

 




IA - REACCIÓN DEFENSIVA DE PARTE DEL VIEJO CONTINENTE

¿EUROPA FRENA A PALANTIR?

 

La política errática y poco confiable del gobierno de los EE.UU. le está pasando factura a Palantir, la empresa de Peter Thiel. Los principales países de Europa bloquean contratos y evalúan reemplazos.

Por Esteban Magnani - 19 de julio de 2026 – Publicó: DIARIO PAGINA 12

 

Palantir

Palantir está perdiendo contratos con varios estados europeos. Archivo -

 

Palantir viene penetrando en la administración de los EE.UU. y el mundo occidental.

 

El mecanismo va en línea con las ideas que expresó su fundador, Peter Thiel, sobre que

la democracia es un obstáculo para el desarrollo y la economía, o como dijo el CEO de la misma empresa,

Alex Karp, sobre que ya no son tiempos para las dudas progresistas sino para el poder duro.

 

Ocupar lugares estratégicos en los estados en lugar de cuadros administrativos y reunirse en mesas de pocos para tomar decisiones es el mecanismo que han encontrado para limitar el debate democrático.

 

Además, y por el mismo precio,

la penetración del Estado permite armar una estructura tecnológica de vigilancia capilar global basada en datos de los ciudadanos.

 

Esta política ahora se extiende por el mundo. La Argentina está siendo un caso testigo de esa avanzada, con leyes a medida para la empresa.

 

SOBERANÍA TECNOLÓGICA

 

El 9 de julio último, la vicepresidenta Victoria Villarruel se metió con un tema imprevisto:

“La soberanía tecnológica y la dignidad humana”.

 

Renglón seguido, sostuvo que

“...la innovación debe tener como norte el desarrollo humano integral, la producción nacional y la creación de fuentes de trabajo digno para nuestro pueblo”. 

 

La chicana a (su) gobierno, alineado a cualquier capricho de las corporaciones tecnológicas, fue evidente.

 

Pocos días antes, Palantir había realizado un extenso posteo celebrando (sorprendentemente)

la importancia de la “soberanía tecnológica” la cual “dicta el futuro de tu institución”.

 

Sin embargo, más abajo insistía en que

“politizar las cuestiones técnicas que involucran a la soberanía es lo que quiere tu adversario”

y recomienda

“escuchar solo instituciones, países y gente con un historial probado de tener razón”. 

 

En resumen, proponían sin ruborizarse:

“La soberanía está bien, pero confíen en nosotros. ¿Qué podría salir mal?”.

 

Evidentemente no se trata de una coincidencia. Hasta hace uno o dos años Palantir venía trabajando debajo del radar social e, incluso, político. Contratarla o no era presentado como una decisión técnica que no requería demasiado escrutinio público.

 

De hecho, este mes la OTAN acaba de completar el proceso iniciado en marzo de 2025 para hacer operativo el sistema Maven, heredado por Palantir luego de que los trabajadores de Google se negaran a continuarlo.

 

Gracias a Maven,

una empresa privada se ubica en el centro de la coordinación de las fuerzas armadas europeas,

aunque los involucrados aseguren que todo se almacena en servidores del viejo continente, fuera del alcance de la firma. 

 

EL CONTRATO TIENE UN TECHO ACTUAL DE 1300 MILLONES DE DÓLARES.

 

Todo parecía preparado para continuar el desembarco en Europa. Sin embargo, las propias declaraciones de Thiel y Karp de los últimos años más la participación de Palantir en cuestiones muy sensibles como el funcionamiento del ICE y el bombardeo de Irán, entre otras cosas, parecen estar cambiando el plan.

 

Un ejemplo: en plena pandemia, la empresa ofreció sus servicios al NHS, el servicio de salud británico, a cambio de solo una libra. En 2023, durante el breve gobierno de Rishi Sunak, le dieron un contrato por 330 millones de libras, unos 442 millones de dólares.

 

Eso no fue obstáculo para que ese mismo año Thiel asegurara que

el NHS “enferma a la gente” y debería “ser privatizado”. 

 

En su opinión era necesaria una conversación pública

(sobre la que incide tecnológicamente) para que la gente deje de pensar en la salud como un servicio universal.

 

Dar a conocer sus ideas no parece haberle servido: luego de un informe legislativo celebratorio de las mejoras alcanzadas en el NHS gracias a Palantir que parecía conducir a una renovación automática, la organización Freedom of Information detectó que el informe presentaba números sin demasiada rigurosidad.

 

Actualmente hay un debate abierto en ese país sobre si seguir con ese contrato o no, lo que plantea también serios desafíos burocráticos y técnicos a la hora de reemplazar a la empresa.

 

SEÑALES

 

El caso del NHS está lejos de ser el único.

--- El gobierno español indicó informalmente a las empresas estatales como Telefónica o Inda que no firmen nuevos contratos con Palantir. 

--- El primer ministro de Francia, Sebastien Lecornu aseguró que debían utilizar sus propios modelos de IA y que ya no podían aceptar la dependencia estratégica en la esfera digital.

 

También anunció que los servicios de inteligencia de Francia utilizarán a la empresa local ChapsVision y por otro lado, que se realizará una inversión de 665 millones de euros para infraestructura de IA. 

 

Ese país venía trabajando con Palantir desde el atentado de 2015. Una vez más, quitar a Palantir del medio llevará mucho tiempo y trabajo.

 

Alemania también se está inclinando por la misma empresa francesa, ChapsVision. Son varias las fuerzas policiales de ese país que utilizan servicios de Palantir y el ministro del Interior estaba considerando contratarla desde las fuerzas federales, algo que ahora no parece tan probable. 

 

En Reino Unido, el alcalde de Londres Sadiq Khan bloqueó un contrato que la policía local estaba por firmar con Palantir por 50 millones de euros. La empresa prometió hacer reclamos legales por la decisión.

 

La lista podría continuar. La reacción europea contra Palantir tiene muchas razones, sobre todo

el hecho de que ser el vagón de cola de los EE.UU. le genera costos económicos, sociales y políticos.

 

Las consecuencias de haberse dejado arrastrar a la guerra con Ucrania es probablemente el ejemplo más claro.

Las decisiones del errático presidente Donald Trump no parecen buenas para los EE.UU. pero mucho menos para Europa.

Por eso hacer seguidismo y entregar la gestión de mecanismos clave a una empresa tecnológica fuertemente vinculada a ese proyecto no parece una buena idea.

 

Además, tiene un costo significativo en términos políticos de corto plazo.

 

La falta de confianza podría extenderse a otras empresas de infraestructura como Starlink (el servicio de internet satelital de Elon Musk) o de muchas otras firmas vinculadas a la defensa.

 

Tampoco cayó bien que los EE.UU. prohibieran a sus empresas compartir con extranjeros los modelos de IA que consideraba peligrosos para su seguridad.

¿Aliados para comprar servicios, pero no para utilizar las herramientas más poderosas?

 

Lo que se está repitiendo, pero al revés, es un “Momento Huawei“, cuando los EE.UU. promovieron activamente un bloqueo en Occidente de los servicios de esa empresa bajo el argumento de que eran parte del proyecto político del partido comunista chino. 

 

En ese espejo ahora se reflejan Palantir y el gobierno de los EE.UU. con un proyecto cada vez más unilateral.

 

La reacción europea llega tarde y será boicoteada desde afuera y desde adentro, pero abre un espacio de discusiones que hasta hace poco no existía.

 

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