Páginas vistas en total

miércoles, 12 de abril de 2017

LCT - FLEXIBILIDAD LABORAL - COSTOS LABORALES O PÉRDIDA DE DERECHOS DE LOS TRABAJADORES - Por: MARTA NOVIK --- SÍNTOMAS DE ESTANCAMIENTO EN LA ECONOMÍA --- REDUCCIÓN COSTO LABORAL PARA CREACIÓN MÁS EMPLEOS --- AUMENTO PRODUCTIVIDAD --- COMPETITIVIDAD --- TRABAJO FUENTE PRINCIPAL DE INGRESOS PARA LA MAYORÍA DE LA POBLACIÓN --- RESIGNIFICACIÓN DEL CONCEPTO DE TRABAJO --- EMPLEO DE CALIDAD REDUCE LA DESIGUALDAD --- FLEXIBILIDAD LABORAL --- PÉRDIDA DE DERECHOS LABORALES --- DESEMPLEO --- TRABAJO PRECARIO --- EMPEORAMIENTO DE LA DISTRIBUCIÓN --- DEBILITAMIENTO DE LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA --- LA COMPETITIVIDAD DEBE SER CON TRABAJO DIGNO

Resultado de imagen para DESOCUPACIÓN FOTOS



REDUCCIÓN COSTOS LABORALES O REDUCCIÓN DE DERECHOS DE LOS TRABAJADORES 

En una economía con síntomas de estancamiento donde se reduce un 5 por ciento el PBI industrial, cierran empresas, cae el consumo, aumentan las tarifas de los servicios públicos y crece el desempleo, llama la atención que se vuelva a plantear la reducción de costos laborales como incentivo para la creación de trabajo. 

Más allá de la necesidad de plantear el debate sobre el conjunto del sistema tributario y su papel en la distribución del ingreso, esta propuesta acotada a los trabajadores y a sus derechos no sólo parece repetida, sino centralmente ineficaz, tanto para la creación de empleo, como para el aumento de la productividad y la necesaria mejora de la competitividad. 
El trabajo, como señalaba el sociólogo francés Robert Castel, es el  “vehículo concreto sobre cuya base se erigen los derechos y deberes sociales, las responsabilidades y el reconocimiento, al mismo tiempo que las sujeciones y coacciones” y es, a su vez, el principal mecanismo de transmisión de la economía a los hogares, ya que constituye la fuente principal de generación de ingresos para la mayoría de los individuos.
Durante la primera década del siglo XXI, en América Latina hemos asistido a una resignificación del concepto de trabajo, al mismo tiempo que a un crecimiento del empleo, sobre todo del registrado en la región. 

Siendo el continente más desigual del mundo, se ha podido reducir la desigualdad por el aumento del empleo de calidad, crecimiento de los salarios reales y una fuerte recuperación de las instituciones laborales. 

Por lo tanto, genera sorpresa  que volvamos a un debate remanido, estudiado y saldado por múltiples  investigaciones nacionales y de diversos organismos internacionales sobre el eventual crecimiento del empleo si se reducen los costos laborales o si, para no mencionar un término manoseado y con múltiples significados como flexibilidad laboral, se verifica una pérdida de derechos laborales.
Los resultados de diferentes estudios del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, la CEPAL y la OIT señalan que la flexibilidad puede generar –con suerte– efectos positivos de creación de empleo en el corto plazo, pero en el medio y largo atacan y deterioran las condiciones de trabajo. 

La reducción de los costos laborales se transforma entonces en una trampa, estableciendo un círculo vicioso de desempleo y trabajo precario y, por lo tanto, en un aumento de la desigualdad. 

Estos estudios muestran que el empeoramiento distributivo tiene mucho que ver con la desregulación del mercado de trabajo (“una carrera hacia el fondo”), con la pérdida de importancia del poder de negociación de los trabajadores. 
Entonces, si ya se sabe que desregular no crea trabajo y además aumenta la desigualdad, situación que en el largo plazo complica el crecimiento; ¿cuál es la lógica del debate actual? 

¿Por qué insistir con políticas vetustas del siglo XX? ¿Por tozudez que refleja carencia de ideas? Ello no descarta que, en algunos casos, haya que corregir distorsiones, excesos o desequilibrios, pero eso es privativo de la negociación colectiva que son acuerdos entre trabajadores y empresarios. La realidad argentina muestra que los sectores más rentables o de mayor productividad pagan salarios altos porque pueden hacerlo.
En síntesis, creemos que la generación de empleo genuino y mayor competitividad de la economía argentina debe darse en base a  la innovación, a la inversión, en particular en ciencia y tecnología, a la educación continua de calidad para el desarrollo de competencias del conjunto de los trabajadores y de la ciudadanía toda para una mayor equidad; a mejoras en la organización del trabajo y a organizaciones productivas más eficientes, a políticas que luchen contra la segmentación del mercado de trabajo y no a un modelo basado en la disminución de los derechos  del trabajo y aumento de la desigualdad. 

Alemania no baja ni sus costos salariales ni los no salariales, tampoco países más equitativos como los nórdicos. Nuestra competitividad debe ser por la “vía alta” y no por la “baja”, desvalorizando al trabajo y a los trabajadores. 
* Directora del Centro de Innovación de los Trabajadores-Conicet-UMET.