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miércoles, 25 de febrero de 2026

UNA LIBERTAD POSITIVA: LA NECESIDAD DE UN CAPITALISMO CON JUSTICIA SOCIAL VUELVE AL CENTRO DEL DEBATE El último libro de Joseph Stiglitz y la crítica a la extrema derecha. 24/02/2026

 


Una libertad positiva: la necesidad de un capitalismo con justicia social vuelve al centro del debate

Por: César Verduga Vélez

Exministro de Gobierno de Ecuador y consultor. Desde México.

 

Joseph Stiglitz, economista estadounidense, premio nobel de economía y execonomista jefe del Banco Mundial, ha publicado un libro digno de difusión bajo el título Camino de libertad. La economía y la buena sociedad

 

Stiglitz critica a Friedrich Hayek y Milton Friedman 

por haber secuestrado la palabra libertad para impulsar una economía que favorezca a unos pocos.

 

Argumenta que la ideología de «mercados libres» sin restricciones ha generado

desigualdad extrema, crisis climática y ha erosionado la democracia, favoreciendo la explotación en lugar de la libertad real.

 

Diferencia la libertad

«de» (ausencia de restricciones) con

la verdadera capacidad para realizar el propio potencial (salud, educación, bienestar).

 

Defiende que un «capitalismo progresista» requiere

--- un Estado activo,

--- impuestos a los más ricos,

--- regulaciones ambientales y

--- una política de competencia firme para garantizar el bien común.

 

Sostiene que los mercados autorregulados son un mito y que la falta de regulación degenera en corporativismo y pérdida de libertad política.

 

El libro de Stiglitz disecciona lo que él considera males (en algún momento llega a hablar de crímenes) del neoliberalismo, centrándose especialmente en la cuestión de la libertad, y adelanta algunas ideas sobre lo que sería una buena sociedad, más justa y equitativa que, en esencia, equivaldría a «una socialdemocracia revitalizada, una versión del Estado de bienestar escandinavo para el siglo XXI».

En otras palabras, un capitalismo progresista.

 

Capitalismo porque una gran parte de la economía seguiría estando en manos de empresas con ánimo de lucro, pero controlado —regulado— por una serie de instituciones y un equilibrio entre el mercado y el Estado. 

 

Stiglitz apuesta por

«impulsar un cambio tan grande como permita el sistema democrático».

 

Propone que

la libertad debe ser la bandera del progresismo, enfocada en la justicia social y no solo en la acumulación de capital.

 

El libro de Stiglitz interesó a periodistas ilustrados en México como Sabina Berman, quien en su programa Largo Aliento entrevistó al premio nobel y obtuvo interesantes ejemplificaciones de lo que significa socialmente la libertad positiva.

 

Expresó que la banca estadounidense desregulada provocó la crisis del 2008, lo que obligó a imponer regulaciones que hoy el gobierno de Donald Trump quiere debilitar.

Una libertad positiva: la necesidad de un capitalismo con justicia social vuelve al centro del debate

 

Stiglitz señaló que Milei baja la inflación con endeudamiento.

 

La pandemia del Covid nos quitó toda libertad de movimiento hasta que los gobiernos de las grandes potencias financiaron la producción de vacunas por las empresas y nos devolvieron la más elemental de las libertades positivas, que es la de movernos y reconstruir la vida familiar y social.

 

Interrogado por BermanStiglitz manifestó su convicción de que el modelo de Javier Milei, en Argentina,

está errado porque reduce la inflación aumentando la deuda argentina hasta montos siderales de más de 80 mil millones de dólares.

 

Y añadió su preocupación en el caso de México

porque su comercio externo está excesivamente concentrado con Estados Unidos, país al cual el presidente Trump ha vuelto impredecible.

 

Además, Stiglitz y Berman abordaron el tema de la hiper-concentración de la riqueza que

ha llevado a que hoy el 0.001% de oligarcas tecnológicos se apropie de la mayor cantidad de riqueza que produce la humanidad.

 

Es imprescindible evocar a grandes líderes de la Internacional Socialista como el germano Willy Brandt, que enfrentó al nazismo alemán alistándose en fuerzas militares de otros países o al sueco Olof Palme, que quiso una zona libre de armas nucleares para los países nórdicos y fue ardiente opositor a la guerra de Estados Unidos contra el pueblo vietnamita.

 

Ambos fueron firmes partidarios de los mercados regulados por el Estado y de la libertad positiva que incluye la justicia social.

 

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