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martes, 9 de marzo de 2021

YUVAL NOAH HARARI *** ¿CARECEMOS DE LIBRE ALBEDRIO? *** PANDEMIA *** INTELIGENCIA ARTIFICIAL *** Por Bárbara Schijman *** VIGILANCIA Y CONTROL PESONAL Y SOCIAL *** CAMBIOS TECNOLÓGICOS *** INFORMACIÓN CIENTÍFICA PRECISA O TEORIA CONSPIRATIVA *** INVERTIR EN SISTEMAS DE SALUD PÚBLICA *** EFECTOS ECONÓMICOS DE LA PANDEMIA *** CAMBIO CLIMÁTICO *** INCREMENTO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL *** LOGROS DE LA HUMANIDAD *** SABIDURÍA POLÍTICA *** NACIONALISMO, GLOBALIZACIÓN *** COLAPSO DE LA SOLIDARIDAD NACIONAL *** VIGILANCIA BAJO LA PIEL *** TECNOLOGÍA DE LA DOMINACIÓN *** MANIPULACIÓN DE NUESTRAS ELECCIONES *** ÉTICA DIGITAL *** DICTADURA DIGITAL

 




DIÁLOGOS

08 de marzo de 2021 [publicó "Página 12"]

Yuval Noah Harari, historiador y filósofo israelí

“La creencia en el libre albedrío es más peligrosa hoy que nunca antes”

El académico analiza el mundo de la pospandemia a partir del auge de la vigilancia y el incremento del control.

Además, los cambios tecnológicos, su influencia en los sistemas políticos y la inteligencia artificial.

Por Bárbara Schijman


Yuval Noah Harari es uno de los intelectuales más influyentes de la actualidad. Lo consultan y convocan de todo el mundo, desde el presidente de Francia, Emmanuel Macron, al empresario Bill Gates y la canciller alemana, Ángela Merkel.

 

Dice que uno de sus principales objetivos es “hacer llegar información científica precisa al mayor número de personas posible”.

 

En esta coyuntura, “si no se hace un esfuerzo por llevar la ciencia al público en general, se deja el terreno libre para todo tipo de ridículas teorías conspirativas”, apunta.

 

En este sentido, y frente a este peligro, sostiene que “el trabajo de los intelectuales públicos es tomar las últimas teorías científicas y encontrar una manera de traducirlas en una historia accesible, sin abandonar el compromiso con los hechos fundamentales”.

 

Sus obras Sapiens: De animales a diosesHomo Deus: Breve historia del mañana21 lecciones para el siglo XXI; y Sapiens. Una historia gráfica, entre otras, revisan los orígenes del mundo y marcan escenarios de futuros posibles. Esto último, atravesado por uno de sus intereses y focos centrales: la ética del desarrollo científico y tecnológico en el siglo XXI.

 

En diálogo con Página/12 y a más de un año del comienzo de la pandemia de la covid-19, Harari repasa los distintos aspectos de la crisis que desató el virus y sus corolarios.

 

--¿Cuál es su análisis sobre los tiempos que corren y qué ideas disparó en usted la situación de pandemia en el mundo?

 

--La primera lección de la pandemia es que debemos invertir más en nuestros sistemas de salud pública. En este momento, esto debería ser obvio para todos.

Aunque todos los seres humanos son huéspedes potenciales del virus, éste no es democrático en dos aspectos fundamentales.

En primer lugar, supone un mayor riesgo para algunas personas.

En segundo lugar, sus impactos económicos no se sentirán por igual en todas las partes del mundo.

Deberían preocuparnos especialmente los efectos económicos de esta pandemia en los países en desarrollo.

Creo que, aunque el virus en sí no sea democrático, podemos esforzarnos por mantener los principios democráticos en nuestra respuesta al virus.

En otro nivel, esta crisis ha demostrado el grave peligro que supone la desunión mundial.

Se han perdido muchas vidas debido a la incapacidad de los líderes mundiales para trabajar juntos.

Ya ha transcurrido un año desde el comienzo de la crisis y, lamentablemente, todavía no tenemos un plan de acción mundial.

Es evidente que esta crisis ha puesto de manifiesto lo fracturado que está el sistema internacional y ha revelado lo peligrosa que es esta situación.

De alguna manera, es casi como si la naturaleza estuviera poniendo a prueba nuestro sistema de respuesta global para ver cómo podríamos manejar algo mucho peor en el futuro.

Desafortunadamente, la forma en que hemos manejado la pandemia no inspira mucha confianza en que podamos manejar algo más complejo como el cambio climático o el aumento de la inteligencia artificial.

Espero que esta pandemia sirva como una llamada de atención para la humanidad.

 

--En relación con un plan de acción mundial, usted dice que “tenemos el conocimiento científico para solucionar esta crisis, pero no la sabiduría política para hacerlo”. ¿A qué se refiere con “sabiduría política”?

 

--Todos los grandes logros de la humanidad, desde la construcción de las pirámides hasta el vuelo a la Luna, no fueron el resultado de un genio individual, sino de la cooperación entre incontables extraños.

Demostrar sabiduría política significaría actuar de manera que se maximice este poder de cooperación para el beneficio de todos.

Sabemos que la humanidad es capaz de este tipo de colaboración. Basta con mirar la investigación científica.

Ahora, siempre que hablamos de cooperación global, algunas personas se oponen inmediatamente. Dicen que hay una contradicción inherente entre el nacionalismo y el globalismo, y que debemos elegir la lealtad nacional y por lo tanto rechazar la cooperación global.

Esto es un error. No hay ninguna contradicción entre nacionalismo y globalismo. El nacionalismo se trata de cuidar a tus compatriotas; no de odiar a los extranjeros.

Una pandemia es exactamente una situación así. Si todos los países cooperaran existe la posibilidad de que la covid-19 sea la última gran pandemia de la historia.

 

--Señala la crisis del nacionalismo mientras otras voces subrayan su auge.

 

--Si bien es común hablar del resurgimiento del nacionalismo, lo que estamos viendo en todo el mundo es el colapso de la solidaridad nacional y su sustitución por un tribalismo divisorio.

El nacionalismo no se trata de odiar a los extranjeros. El nacionalismo se trata de amar a tus compatriotas. Y actualmente, hay una escasez global de tal amor.

En países como Irak, Siria y Yemen, los odios internos han llevado a la completa desintegración del Estado y a guerras civiles asesinas.

En países como Estados Unidos, el debilitamiento de la solidaridad nacional ha llevado a crecientes fisuras en la sociedad. Las animosidades dentro de la sociedad estadounidense han alcanzado tal nivel que muchos estadounidenses odian y temen a sus conciudadanos mucho más de lo que odian y temen a los rusos o a los chinos.

Hace 50 años, tanto los demócratas como los republicanos temían que los rusos llegaran a imponer un régimen totalitario en la "tierra de la libertad".

Ahora, tanto demócratas como republicanos están aterrorizados de que el otro partido esté empeñado en destruir su forma de vida. En esta crisis de nacionalismo, muchos líderes que se presentan como patriotas son de hecho todo lo contrario.

En lugar de fortalecer la unidad nacional, amplían intencionadamente las divisiones dentro de la sociedad utilizando un lenguaje incendiario y políticas divisorias, y describiendo a cualquiera que se oponga a ellos no como un rival legítimo sino más bien como un traidor peligroso. Donald Trump y Jair Bolsonaro son los principales ejemplos.

 

--Sus escritos advierten sobre el incremento de la vigilancia y el control a partir de la pandemia. ¿Podría explicar el punto?

 

--Algunos comentaristas han sostenido que la forma relativamente eficiente en que China enfrentó la pandemia es una prueba de que los sistemas autoritarios son más adecuados para hacer frente a crisis como ésta.

Pero esto no es necesariamente cierto. También vemos cómo países más descentralizados como Nueva Zelanda y Corea del Sur lo han hecho bastante bien sin abandonar sus valores democráticos y sin sacrificar las libertades y los derechos humanos de sus ciudadanos.

También hay países autoritarios como Irán que han demostrado su incompetencia. No necesitamos aceptar el principio de que los estados autoritarios centralizados están necesariamente mejor equipados para sobrevivir a este tipo de choques.

Tal vez el peligro real sea el tema de la vigilancia, y cómo ciertos tipos de vigilancia “bajo la piel” pueden ser intensificados o normalizados por la pandemia.

Si usás un brazalete biométrico que monitorea lo que sucede bajo la piel, el gobierno también puede saber lo que estás sintiendo, por ejemplo, mientras leés esto mismo que estoy diciendo ahora.

La vigilancia bajo la piel puede crear el mejor sistema de salud de la historia, un sistema que sabe que estás enfermo incluso antes de que te des cuenta. Pero también puede crear el régimen más totalitario que jamás haya existido --un régimen que sabe lo que estás pensando y del que no podés esconderte--.

 

--En algunos círculos existe una suerte de deslumbramiento por la inteligencia artificial, que usted dice puede ser “una tecnología de dominación”. ¿De qué manera cree que la tecnología puede interactuar o influir en los sistemas políticos?

 

--Como historiador, me inclino a mirar cómo las eras anteriores de cambio tecnológico influyeron en los sistemas políticos.

En el siglo XIX, vemos cómo unos pocos países como Gran Bretaña y Japón se industrializaron primero, y luego pasaron a conquistar y explotar la mayor parte del mundo.

Si no tenemos cuidado, lo mismo ocurrirá con la Inteligencia Artificial (IA) y la automatización.

No necesitamos imaginar un escenario Terminator de ciencia ficción de robots rebelándose contra los humanos.

Hablo de una inteligencia artificial mucho más primitiva, que sin embargo es suficiente para alterar el equilibrio global.

Consideremos cómo podría ser la política en Argentina dentro de 20 años, cuando alguien en San Francisco o Beijing conozca toda la historia médica y personal de cada político, periodista o juez de su país, incluyendo sus escapadas sexuales, tratos corruptos o debilidades mentales.

¿Seguirá siendo un país democrático independiente?

¿O sería una colonia de datos?

 

--La discusión sobre la función y la finalidad que se da a la tecnología...

 

--Pero quiero subrayar que éstas son sólo posibilidades, no certezas. No debemos ser víctimas del determinismo tecnológico. Todavía es posible evitar que esto suceda y podemos asegurarnos de que la inteligencia artificial sirva a todos los humanos, en lugar de a una pequeña élite.

Por ejemplo, en lo que hace a cuestiones de vigilancia, en la actualidad los ingenieros están desarrollando herramientas de IA al servicio de los gobiernos y las empresas, para vigilar a los ciudadanos. Pero podemos desarrollar herramientas de IA que monitoreen a los gobiernos y las corporaciones al servicio de los ciudadanos.

Técnicamente, es muy fácil desarrollar una herramienta de IA que exponga la corrupción.

Para un ciudadano individual, es imposible revisar todos los datos y descubrir qué políticos nombraron a sus familiares para trabajos lucrativos en el gobierno. Para una IA, eso tomaría dos segundos. Esto es algo que los ciudadanos pueden y deben exigir.

 

--En relación con esto último, sus trabajos insisten en que “la gente más fácil de manipular es la que cree en el libre albedrío”.

¿Qué es el libre albedrío y por qué sostiene que la sensación de libre albedrío tiende trampas?

 

--La gente toma decisiones todo el tiempo. Pero la mayoría de estas decisiones no se toman libremente. Son moldeadas por varias fuerzas biológicas, culturales y políticas.

La creencia en el “libre albedrío” es peligrosa porque cultiva la ignorancia sobre nosotros mismos. Nos ciega a lo sugestionable que somos y a las cosas de las que ni siquiera somos conscientes para dar forma a nuestras decisiones.

Cuando elegimos algo --un producto, una carrera, un cónyuge, un político-- nos decimos a nosotros mismos: “elegí esto por mi libre albedrío”.

Si este es el caso, entonces no hay nada más que investigar. No hay razón para ser curioso o escéptico acerca de lo que pasa dentro de mí, y acerca de las fuerzas que dieron forma a mi elección.

Esto es particularmente peligroso hoy en día, porque las corporaciones y los gobiernos están adquiriendo tecnologías nuevas y poderosas para dar forma y manipular nuestras elecciones.

En consecuencia, la creencia en el libre albedrío es más peligrosa hoy que nunca antes. La gente no debería creer sólo en el libre albedrío. Debería explorarse a sí misma y entender qué es lo que realmente da forma a sus deseos y decisiones.

Es la única manera de asegurarnos de no convertirnos en marionetas de un dictador o de una computadora superinteligente.

Si los gobiernos o las corporaciones llegan a conocernos mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos, entonces pueden vendernos lo que quieran, ya sea un producto o un político.

 

--Frente a estos riesgos, ¿qué sistema global debería establecerse para impedir las consecuencias negativas de esto?

 

--El desarrollo de una tecnología más ética requerirá cambios institucionales e infraestructurales. Pero hay algunos pequeños ajustes que podemos hacer para empezar.

Por ejemplo, un médico no puede empezar a ejercer sin tener algún tipo de educación ética; todos estamos de acuerdo.

Sin embargo, no esperamos que los programadores de computadoras tomen cursos de ética a pesar de que tienen una tremenda influencia sobre las vidas humanas. Estas son las personas que están escribiendo los códigos con los que funcionan nuestras sociedades.

Muchas de las preguntas que los filósofos han debatido durante miles de años han migrado ahora al departamento de informática.

Tenemos que asegurarnos de que los programadores que diseñan los algoritmos que impulsan los vehículos autónomos han aprendido a pensar éticamente.

A mayor escala, hay algunos principios más generales para la tecnología ética.

 

--¿Por ejemplo?

 

--Primero, no permitir que demasiados datos se concentren en un solo lugar. Muchos países verán la necesidad de centralizar los datos epidemiológicos después de esta pandemia.

Esta sería una herramienta maravillosa, pero sería mejor establecer una autoridad de salud independiente que recoja y analice estos datos y los mantenga alejados de la policía o de las grandes corporaciones. Sí, eso es ineficiente, pero la ineficiencia es una característica, no un error.

Si el sistema es demasiado eficiente, puede convertirse fácilmente en una dictadura digital.

En segundo lugar, los datos personales de las personas siempre deben ser utilizados para ayudarlas en lugar de dañarlas o manipularlas.

Este principio se aplica, por ejemplo, a los médicos. Compartir datos para encontrar una cura para la covid-19 es bueno, pero no lo es compartir datos para ayudar a una corporación a evitar el pago de sus impuestos o ayudar a un régimen autoritario a reprimir a los disidentes.

En tercer lugar, siempre que se aumenta la vigilancia de los ciudadanos individuales, se debe aumentar simultáneamente la vigilancia de los gobiernos y las grandes corporaciones.

Si la vigilancia sólo va de arriba a abajo, esto lleva a la dictadura digital.  La vigilancia siempre debe ir en ambos sentidos.

 

--Nadie desconoce la posición de Trump frente a la pandemia. Sin embargo, y aunque haya perdido la elección presidencial, recibió un caudal de votos importante. En Brasil sucede algo similar en términos de apoyo a Bolsonaro. ¿Qué análisis hace al respecto?

 

--Trump y Bolsonaro han pasado los últimos años socavando la confianza del público en la ciencia, los organismos gubernamentales y los medios de comunicación.

Como era de esperar, esos países están luchando ahora para que la gente escuche las directrices científicas y tome las precauciones básicas de seguridad.

No es demasiado tarde para reconstruir la confianza, pero esto requerirá invertir en instituciones y en educación.

En última instancia, sin embargo, este enfoque es mejor para todos. Una población bien informada puede afrontar la crisis mejor que una población ignorante y vigilada. Los países con líderes como Trump y Bolsonaro han experimentado mucho sufrimiento innecesario. Y estos líderes deben ser considerados responsables.

Cuando la Peste Negra se extendió en el siglo XIV, la humanidad simplemente carecía de los conocimientos necesarios para superar la plaga, por lo que difícilmente se podía culpar a los reyes medievales de la catástrofe. Pero hoy en día tenemos todo el conocimiento científico necesario para contener y derrotar a la pandemia. Si a pesar de todo no lo hacemos, la culpa es de políticos incompetentes.

 

sábado, 6 de marzo de 2021

BUYNG CHUL-HAN *** HIPERCONSUMO ACTUAL *** EL OTRO DESAPARECE *** NARCICISMO CONTEMPORÁNEO *** SELFIES *** NARCICISMO NEGATIVO *** ECONOMÍA COLABORALTIVA


 



BYUNG-CHUL HAN: "LA HIPERCOMUNICACIÓN ESTABLECE CONTACTOS PERO DESTRUYE NUESTRAS RELACIONES"

  • 7 noviembre 2020 – publicado por “CULTURA INQUIETA”

 

***Byung-Chul Han (Seúl, 1959) es uno de los pensadores más subversivos de Alemania.

Byung-Chul Han, ex metalúrgico coreano que se convirtió en profesor de filosofía en Berlín, confía poco en los medios de comunicación.

Byung-Chul Han es un destacado diseccionador de la sociedad del hiperconsumismo, que empezó a interesarse por la Filosofía por un problema de exceso de atención. Leía demasiado despacio.

Su incapacidad para adecuar su ritmo de lectura al que, según él, exige la literatura, le llevó a interesarse por la primera de las ciencias.

Compartimos una entrevista al filosofo alemán Byung-Chul Han, para la publicación francesa Phychopolitics en la que evoca el narcisismo contemporáneo y la desaparición de la cercanía y la amistad.

 

"La hipercomunicación actual solo establece contactos pero destruye relaciones. Elimina la distancia, pero al mismo tiempo destruye la cercanía y la amistad". 

 

***Entrevistador: El "otro", dices, desaparece. ¿Cuáles son las causas de esta desaparición?

 

Byung-Chul Han:

El otro es algo que duele; sin embargo, hoy evitamos cualquier forma de lesión. No queremos arriesgar nada. Espolvoreamos energías libidinosas a medida que diversificamos nuestras inversiones, para evitar una pérdida total.

 

***También nos comunicamos mucho. ¿No es esto una prueba de que las relaciones están más vivas que nunca?

 

Byung-Chul Han:

La hipercomunicación actual solo establece contactos pero destruye relaciones. Elimina la distancia, pero al mismo tiempo destruye la cercanía y la amistad.

En un poema de amor, Paul Celan escribe: “Estás tan cerca como si ya no estuvieras aquí.»

La proximidad está ligada a la distancia. Si el alejamiento se destruye por la ausencia de distancia, la cercanía e incluso el amor se destruyen.

 

***En tus obras acusas de narcisismo. Pero no es una invención de nuestro tiempo ni de nuevas tecnologías. ¿Cuál crees que es la especificidad del narcisismo contemporáneo?

 

Byung-Chul Han:

El narcisismo actual se basa en el vacío. El ego se ha empobrecido mucho en formas de expresión estables con las que podría identificarse y que le darían una identidad firme.

Hoy nada dura, nada persiste. Este carácter efímero actúa sobre él, lo desestabiliza, lo hace perder las certezas.

Es precisamente esta incertidumbre, este miedo por uno mismo lo que conduce al funcionamiento “vacío” del ego.

En reacción, el individuo intenta en vano que ocurra. Esta es, por ejemplo, la manía por las selfies.

En realidad, estos no se generan por vanidad o enamoramiento, sino que ilustran con precisión este vacío interior.

En lugar de un ego narcisista estable, se trata de un "narcisismo negativo".

 

***Internet y las nuevas tecnologías también permiten la creación de comunidades de intercambio y el desarrollo de redes de ayuda mutua...

 

Byung-Chul Han:

En todas partes, la gente habla de compartir y de comunidad. Se supone que la economía de "compartir" reemplaza a la economía de propiedad.

Un centro de carpooling digital como WunderCar en Alemania, que nos convierte a cada uno de nosotros en taxistas, también está promocionando la idea de “comunidad”.

Pero nos equivocamos al creer que la economía colaborativa, como afirma Jeremy Rifkin en su libro The New Society of Zero Marginal Cost (Los Vínculos que Liberan), es un paso hacia el fin del capitalismo, hacia una sociedad global, donde lo colectivo tendría más importancia que la propiedad.

Es lo contrario: la economía colaborativa conduce en última instancia a la comercialización total de la vida.

Airbnb, por ejemplo, una plataforma comunitaria que convierte cualquier hogar en un hotel, llega incluso a proporcionar un marco económico para la hostelería. En una sociedad basada en la evaluación mutua, todo se comercializa, incluida la amabilidad. Nos volvemos amables para tener mejores apreciaciones. Incluso en el corazón de la economía colaborativa reina la dura lógica del capitalismo.

En este hermoso compartir, paradójicamente, nadie se deshace voluntariamente de nada.

 

***Los recientes movimientos de concentración, provocados entre otras cosas por los atentados en Francia, ¿no son una prueba de que en la menor oportunidad estamos dispuestos a encontrarnos de nuevo y que la solidaridad persiste?

 

Byung-Chul Han:

No veo ninguna señal de verdadera solidaridad aquí. El sujeto neoliberal no es capaz de tener relaciones con otros que serían inútiles. Porque es su propio emprendedor: optimiza y opera él mismo de forma voluntaria. La autoexplotación es más eficaz que la explotación por parte de un tercero: produce mejores frutos porque va de la mano del sentimiento de libertad.

El sistema neoliberal sigue destruyendo la solidaridad. En el pasado, las empresas competían entre sí. Dentro de la organización, en cambio, la solidaridad era posible. Hoy en día, todos compiten con todos los demás, incluso "en" el negocio. Esta competencia absoluta ciertamente aumenta la productividad, pero destruye la solidaridad y el espíritu de comunidad.

 

*** ¿Cómo escapar de este oscuro futuro?

 

Byung-Chul Han:

El neoliberalismo conduce a un vacío y angustia existencial. Y siempre destruye más seguridad, más y más enlaces. Ninguna profesión es inmune hoy. Nadie se siente seguro en este sistema puramente competitivo. Muchos padecen ansiedades difusas: miedo a no estar a la altura, a fracasar, a abandonar.

Nada es sólido, nada es duradero. Vivimos en una sociedad de miedo. Surge así una nostalgia por el vínculo obligatorio que utilizan tanto el fundamentalismo islámico como el extremismo de derecha.

En una entrevista, Michel Houellebecq dice que varias muertes a su alrededor en poco tiempo lo impulsaron a escribir su novela. Sumisión..

Su ateísmo no pudo digerir la muerte de su amado perro ni la de sus padres. La pérdida fue, para él, casi insoportable.

El protagonista de su novela, François, impulsado por un nostálgico deseo de vínculos, de obligación, también se lanza en busca de sentido.

El título original de la novela no iba a ser Sumisión , sino Conversión.. En el proyecto inicial, el narrador se convirtió al catolicismo. En la versión final, se aleja del Occidente decadente y exhausto y se convierte en musulmán.

Lo que necesitamos hoy es otro tipo de vida capaz de crear obligación y vínculo, sin que esto se traduzca en violencia y exclusión.

Una especie de vida en la que se le dará espacio a la espiritualidad más allá del esoterismo, visto como una forma de terapia que solo repara los daños causados ​​por el sistema.

Un tipo de vida en la que un verdadero don, un verdadero espíritu de compartir será posible más allá de compartir.

 



miércoles, 3 de marzo de 2021

FRANCO BERARDI *** libro: "LA FÁBRICA DE INFELICIDAD - NUEVAS FORMAS DE TRABAJO Y MOVIMIENTO GLOBAL" *** comentario: EDUARDO ALFONSO DEPETRIS *** NEW ECONOMY *** SEMIOKAPITALISMO *** LA FELICIIDAD COMO IDEOLOGÍA *** REVOLUCIÓN INDUSTRIAL *** MODERNIDAD *** GLOBALIZACIÓN DESHUMANIZADA *** VACIAMIENTO DE LA DEMOCRACIA *** CRISIS PSICOLÓGICA INDIVIDUAL Y SOCIAL *** COMPETITIVIDAD PAISES POBRES *** BARBARIE ESCLAVISTA ***

 

 


El autor de esta obra Franco Berardi (alias Bifo), nació en la ciudad de Bolonia, Italia en el año 1949; es  escritor, filósofo y activista italiano.

 

En la actualidad se desempeña como docente en Bolonia y es un referente del movimiento autonomista italiano.

 

Se graduó en Estética en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Bolonia. Cuando fue estudiante participó en el movimiento estudiantil italiano del 68.-

 

En la contratapa de la obra se indica:

“Una ola de euforia ha recorrido los mercados en los últimos años. Desde los mercados se ha extendido a los medios y desde éstos ha invadido el imaginario social de Occidente.

“La tercera edad del capital, la que sigue a la época clásica del hierro y el vapor y a la época moderna del fordismo y la cadena de montaje, tiene como territorio de expansión la infosfera, el lugar donde circulan signos mercancía, flujos virtuales que atraviesan la mente colectiva.

“Una promesa de felicidad recorre la cultura de masas, la publicidad y la misma ideología económica.

“En el discurso común la felicidad no es ya una opción, sino una obligación, un must; es el valor esencial de la mercancía que producimos, compramos y consumimos.

“Ésta es la filosofía de la “new economy”  que es vehiculada por el omnipresente discurso publicitario, de modo tanto más eficaz cuanto más oculto.

“Sin embargo, si tenemos el valor de ir a ver la realidad de la vida cotidiana, si logramos escuchar las voces de las personas reales con quienes nos encontramos todos los días, nos daremos cuenta con facilidad de que el semiocapitalismo, el sistema económico que funda su dinámica en la producción de signos, es una fábrica de infelicidad.”

 

El concepto de felicidad es una mera ideología, cuyo objetivo es el rédito económico, el control social y personal a través del deseo que lleva al consumo, como bien lo señalara Zygmund Bauman la felicidad para el capitalismo, se encuentra dentro de las tiendas.-

 

Se analiza en profundidad el trabajo cognitivo en la red el que se desarrolla en la infosfera donde se comunican los trabajadores cognitivos transmitiendo los signos que sintetizan sus conocimientos, los que a su vez se correlacionan con los de otros trabajadores cognitivos y se recombinan produciendo valorizando otros nuevos.-

 

Este proceso produce una inteligencia universal que surge de la recombinación del conocimiento de cada trabajador cognitivo, pero que es independiente y ajena a ellos, con una lógica propia que no pueden controlar.-

 

Se afirma que se ha superado el humanismo, atento a las transformaciones antropológicas a las que nos están llevando estas nuevas tecnologías, construyendo una nueva realidad que exige nuevos parámetros de análisis, siendo anacrónicos los de la edad moderna.-

 

Como consecuencia de ello surge la globalización, con su desterritorialización y desaparición de la revolución industrial, con su orden jerárquico, horarios fijos de trabajo, desarrollo social alrededor de la fábrica, fuerza y unidad de los trabajadores como medio de transformación social.-

 

Esta nueva época, a su vez, destruye fuentes de trabajo y no existe reposición de lo cual surge la marginalidad, exclusión y amen de ello la rapidez y exigencias de la red produce una serie de enfermedades mentales en los trabajadores cognitivos, las que se incrementan con la filosofía de la competitividad y del empresario de si mismo; produciendo exigencias que superan la capacidad del ser humano.-

 

La realidad discurre marcada por diversas formas de neurosis, tales como el pánico que se presenta como colapso subjetivo frente a la híper-estimulación contenida en el trabajo digital y en la vida en las grandes ciudades; la depresión, o sea, la anestesia neuronal, ante la crisis de sentido derivada de la prolongación de situaciones sometidas a un altísimo estrés.

 

Como podemos apreciar nos conduce a una crisis de la subjetividad, crisis psíquica que se aneja a la social y económica.

 

La “New economy” y el “semiokapital”, son los nuevos fenómenos económico-políticos que rigen desterritorializados, consecuencia de la recombinación de los símbolos que crean valor, que sustituyen la voluntad y decisión personal; ergo, la resistencia es inútil ya que se carece de un “Palacio de Invierno”, donde tomar el poder, poder que carece de corporeidad y ubicación específica.-

 

La democracia ha sido vaciada de contenido y poder ya que las decisiones políticas carecen de poder para su realización, el ejemplo es Grecia, país donde nació la democracia y que votó un programa determinado y a los pocos días su Presidente fue obligado a dejarlo de lado por los grupos financieros de Europa, postrando a Grecia en la pobreza y la humillación política.-

 

Afirma expresamente Franco Berardi:

*** "Este libro se propone señalar y cartografiar un nuevo campo disciplinar que se encuentra en la intersección de la economía, la tecnología comunicativa y la psico-química. Una cartografía de este nuevo campo disciplinar es imprescindible si queremos describir y comprender el proceso de producción del capital y la producción de subjetividad social en la época que sigue a la modernidad industrial mecánica y, por tanto, si queremos elaborar estrategias de sustracción".

 

***”Además, los gobiernos de los países pobres no son muy conscientes de que su competitividad en el mercado mundial depende de que sus salarios sean bajos, y de que no exista legislación alguna que defienda a los trabajadores.- Lo único que hace competitivos a los países pobres es la esclavitud y la posibilidad de cometer  cualquier violencia contra la vida humana es el incentivo que anima a las empresas occidentales a invertir en los países pobres”

 

***” La clase Obrera de los países pobres tiene una debilidad contractual y una escasez de experiencia política tan fuerte, y sufre un terror represivo tan difuso que no hay muchas esperanzas de que se desarrolle un movimiento obrero a corto plazo en ese segmento del trabajo mundial, que puede hacer frente a la barbarie esclavista”

 

***”En la actualidad ya sucede que para vencer en la competencia económica es necesario ser capaz de reducir al mínimo lo humano que hay en nosotros y potenciar nuestros automatismos agresivos competitivos y despiadados”

” ¿Es feliz esta perspectiva? ¿Es feliz para los organismos conscientes y sensibles que pertenecen al género humano? La ideología de la    “new economy” responde, eufórica que si.-

 

Es un libro que me llevó a pensar en profundidad en la realidad y su transformación que se nos impone silenciosa  y perseverante, pero Franco Berardi nos aclara que si bien es una realidad que debemos aceptar, siempre hay un camino alternativo y que muchos caminos de transformación válidos para la revolución industrial no lo son en esta encrucijada.-

 

 




JULIO FERRERAS: “HAY QUE REEDUCAR A LA SOCIEDAD” - EUROPA LAICA - ESCUELA PÙBLICA Y LAICA - DEMOCRACIA - TOTALITARISMO E INTEGRISMO - SISTEMA PATRIARCAL AUTORITARIO - CIENCIA CLÀSICA MECANICISTA - SE EDUCA A CONSUMIDORES NO A PERSONAS - EDUCACIÒN NO ES UN MEDIO DE UN PARTIDO PARA IMPONER SUS IDEAS - PACTO NACIONAL DE LA EDUCACIÒN - VICTIMAS DEL CONSUMO - CRISIS DE LA EDUCACIÒN - VIDA COMO VALLE DE LAGRIMAS - LA VIDA ES MARAVILLOSA - TRANSFORMAR EL MUNDO - PODER DE LA MÙSICA DE TRANSFORMAR AL HOMBRE -

 



JULIO FERRERAS: “HAY QUE REEDUCAR A LA SOCIEDAD”

Publicado 24/12/2015 17:14:20

Entrevista al escritor Julio Ferreras: 

“La educación actual es heredera de la Revolución Industrial. Las escuelas parecen fábricas”. 

“El sistema educativo español necesita un gran pacto entre los principales partidos”. 

“La música es arte, es ciencia y es magia”. 

Comentaba al terminar nuestro encuentro con Julio Ferreras, que cuando un periodista está entrevistando a alguien siempre hay un momento en el que al escucharle se ilumina una luz interior que dice que has encontrado el titular. 

A Julio le confesé que durante la más de media ahora que estuvimos hablando esa sensación la tuve, como mínimo, diez veces, y que me lo había puesto muy difícil. 

Él me contestó, que “a veces son buenos los retos”. 

Pues bien Julio, no he conseguido superar el desafío que me propusiste. No podría incluir en un único titular y un par de subtítulos todo lo que puede ser de interés para el lector de Diario Digital de León (España). Por ello, lanzaremos la entrevista en dos entregas. Esta primera más orientada a la cuestión de la educación, al ciclo de conferencias que ha iniciado en la Biblioteca Pública de León y a su trayectoria en el mundo de la música. 

Para quien no conozca a Julio Ferreras, lo mejor es que le lea. Autor de Hacia una nueva humanidad libre y responsable, ha dedicado su vida a la enseñanza y a la música, llegando a ser el director del Conservatorio de León. En la entrevista que hemos tenido con él, y de la cual a continuación os reproducimos la primera parte, hemos hablado de temas tan dispares como educación, religión, política, humanismo, filosofía o literatura. Espero que la disfruten tanto leyendo, como nosotros haciéndola. 

-¿Qué valoración hace de la primera charla del ciclo de conferencias “Una visión del mundo y de la educación en el siglo XXI”? 

Estuvo muy bien, de la mano del presidente de Europa Laica, una persona entregada al tema del laicismo, una asignatura pendiente en nuestro país. La palabra laico, es casi sinónimo de demócrata, al venir del griego “laikós”: alguien del pueblo. En este sentido, analizó que en nuestro país no ha habido un pasado de escuela pública laica, salvo con la Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Ríos, a finales del siglo XIX. La escuela pública y laica es la de democracia, como sucede en los países más desarrollados del planeta. 

El laico no es un ateo, es alguien que siente un profundo respeto por todas las creencias. Un país progresa en la medida que posea una escuela pública y laica, y si no la tiene no lo hará. 

Si domina el totalitarismo y el integrismo, la sociedad no progresa y se enfrenta. La escuela pública laica es abierta y nadie la puede controlar. Es de todos y caben todos. 

-La temática general de las conferencias es la educación ¿Cuál es el diagnóstico que hace de la salud del sistema educativo en nuestro país? 

Pues no es muy bueno. Es algo que no solo lo saben las personas que están en la educación, sino también los padres y la sociedad, en general. 

El fracaso escolar, el acoso escolar y demás problemas son hereditarios del sistema patriarcal autoritario y de la ciencia clásica mecanicista. 

Es una educación heredera de la Revolución Industrial, en la que lo importante es producir. No hay nada más parecido a una fábrica, que la escuela de hoy. 

Parece que se trata de hacer personas para el consumo, no educar a personas. Eso no interesa al sistema neoliberal. 

Educar a consumidores, y no a personas, es algo que está condenado al fracaso. Los niños y los jóvenes de hoy tienen conciencia de que esto no funciona y, por ello se revelan. 

Por medio de la ONG a la que pertenezco, Amnistía Internacional, doy charlas en colegios e institutos y compruebo el tremendo malestar que hay entre ellos. Se han dado cuenta de que son números y no personas. Hay que cambiarlo de raíz. 

-¿Alguna solución posible? 

La solución posible es reeducar a la sociedad. Desde los gobernantes tiene que haber un pacto social. 

La educación no puede ser un medio de un partido para imponer sus ideas particulares. Es algo de Estado, muy serio. Los verdaderos estadistas, hombres de Estado y no de partido, siempre llegan a acuerdos para todos. 

-¿Entonces es necesario un gran pacto nacional en materia educativa entre los partidos políticos mayoritarios? 

Totalmente. Es uno de los primeros pasos y, en ellos, deben estar los grandes educadores. Y no solo de España, porque sabemos que la educación funciona en otros países. En el mundo de la empresa primero se observa lo que se hace en otros países para aprender y luego se aplica. Esto es lo que habría que hacer, por ejemplo fijarnos en Finlandia, que en educación es un país a imitar. Los países nórdicos son ejemplos de escuela pública y laica. En esos países casi no existe escuela privada, por algo es. 

-No obstante, las cifras de suicidio en los países nórdicos son más alarmantes… 

Es un sistema que también tiene sus fallos. Son sociedades que son víctimas del consumo. En la esfera de la educación son un ejemplo, pero eso no significa que sean ideales. El mundo occidental está muy influido por el consumo y lo material, eso es parte del ser humano. Somos mente y cuerpo, espíritu y materia. La educación debe encaminarse a compaginar estos dos aspectos del ser humano, en un equilibrio. Algo que quizá en Finlandia no hayan conseguido del todo y puede que de ahí venga esa marginación. 

-¿Es más importante la educación en los centros académicos o fuera de ellos, es decir, en la casa y la familia? 

La educación, tal y como lo han entendido siempre los grandes educadores como Rousseau, Pestalozzi o Montessori, ocupa toda la vida. Empieza con el nacimiento y termina con la muerte. La etapa primaria y secundaria pone las bases, pero eso no significa que termine la educación. 

La crisis de la educación precisamente reside en que se cree que es como formar a un obrero, en un período que lleva una preparación concreta. 

La educación es algo mucho más profunda, por ello, educadores y seres humanos deben estar aprendiendo siempre. 

La educación no formal, fuera de los colegios, es tan importante como la que se pueda dar en los centros. 

-Las conferencias están diseñadas en base a la temática de su libro “Hacia una nueva humanidad libre y responsable” ¿Cómo presentaría su obra”? 

El subtítulo “Una visión del mundo y la educación en el tercer milenio” da las claves. Todos sabemos que vivimos en un mundo nuevo. En crisis, pero los períodos en crisis son tránsitos de una época a otra, de ahí radica su importancia. Son pasos. 

La humanidad ha estado muy dominada por el capitalismo de occidente, por sistemas totalitarios y por religiones llenas de negatividad, que pintan la vida como un valle de lágrimas. Pero no es eso, hay que pensar que la vida es maravillosa si se sabe entender. 

-“Hacia una nueva humanidad libre y responsable” es su primer libro ¿Por qué ha decidido dar el salto a la literatura una vez concluida su etapa como docente? 

Más que dar un salto a la literatura, al acabar mi etapa como educador en los centros me di cuenta que tenía todavía mucho por enseñar a los demás. Me gusta mucho el sistema oriental, concretamente el hindú, que tiene un principio que dice que todo lo que recibe un individuo es para darlo. Es decir, estamos dentro de un todo. 

En este libro he querido plasmar lo que es la educación, cómo la entiendo y lo que pienso que es el mundo en el que estamos viviendo que es necesario transformar. 

Entonces, no es que haya dejado de lado la educación por la literatura. He escrito el libro como consecuencia de mi pasado y de mi presente, no como escritor en sí. 

-Los derechos de autor de su libro están destinados íntegramente a colaborar con la financiación de proyectos educativos de organizaciones humanitarias ¿Por qué optó por tomar esta decisión? 

Esto es consecuencia de mi manera de ver el mundo. Si hablo constantemente de la solidaridad y la colaboración, tengo que ser consecuente con ello. Vivo de mi pensión de funcionario, no tengo la necesidad de ganarme la vida económicamente la vida con el libro que he escrito. Me interesa su aspecto humanitario, no económico. 

-Su segunda obra tendrá temática musical y usted siempre ha confesado que sus pasiones son la educación y la música. Ha llegado incluso a ser director del Conservatorio de León ¿Cómo ha desarrollado esta trayectoria a lo largo de su vida? 

Puedo decir que yo me siento músico desde que nací. Mi padre era un tamborilero de pueblo, que sentía y vibraba con la música. Yo lo heredé y una gran parte de lo que soy se lo debo a la música. Estoy escribiendo este libro porque es un deber para mi. La música es otra gran desconocida y hay mucho que decir de ella, como de la educación. 

En todos los sitios que he estado, de España y de fuera, he terminado dando clases de música, por diversas circunstancias. Soy catedrático de francés, pero he dado tantas clases de francés como de música. 

-¿Y en qué sentido está enfocada esta segunda obra? 

Pues os adelanto que el título será algo parecido a “Música, conciencia y vida”, algo que creo que es muy indicador. En el libro hablo del poder de la música de transformar al hombre. La música es arte, es ciencia y es magia. 

La música sirve para transformar una sociedad. Hay dichos como “allí dónde oigas cantar, no temas”. Sería maravilloso que en nuestros parlamentos tuvieran un coro y un rato para cantar. Sería muy difícil que luego se enfrentaran, ya que la música une. Es un lenguaje universal. 

-Usted ha estado a lo largo de su vida como educador en el extranjero ¿Cómo fueron aquellas experiencias? 

Estuve como profesor de hijos de los inmigrantes, a principios de los años ochenta. Primero estuve en París y, luego, en una ciudad del exilio como lo es Toulouse. Fue una experiencia muy interesante. España en las horas difíciles de su historia siempre ha mirado a Francia, siendo un país en el que hemos encontrado el consuelo. Para mi dar clases a personas españolas que habían tenido que huir del país, fue algo muy interesante.

 

IMPUESTO GLOBAL A LAS CORPORACIONES *** FISCALIDAD JUSTA *** EMPRESAS MULTINACIONALES *** ASPECTO TOXICO DE LA GLOBALIZACIÓN *** EVASIÓN IMPOSITIVA DE LAS MULTINACIONALES *** PARAISOS FISCALES *** MENORES IMPUESTOS NO GARANTIZAN MAYORES INVERSIONES Y PRODUCTIVIDAD *** MUNDO POST-PANDEMIA MÁS JUSTO

 

PROPUESTA DE RECONOCIDOS ECONOMISTAS A JOE BIDEN   -   IMPUESTO GLOBAL A LAS CORPORACIONES

Por Natalí Risso

 



 

Joseph Stiglitz, José Antonio Ocampo y Jayati Ghosh, con el apoyo de otros economistas como Thomas Piketty, le escribieron una carta abierta a Joe Biden pidiendo remodelar el sistema tributario internacional para garantizar una fiscalidad justa de las multinacionales y eliminar "uno de los aspectos más tóxicos de la globalización: el fraude fiscal y la evasión de las corporaciones multinacionales".

"Una tributación justa de las multinacionales es necesaria para crear el tipo de sociedades a las que aspiramos, y debe ser una parte central de cualquier sistema fiscal progresista destinado a impulsar el crecimiento económico y crear altos estándares de vida para todos.

Poner fin a la evasión impositiva de las empresas también es una de las mejores maneras de hacer frente a la creciente desigualdad de riqueza e ingresos".

Los economistas calculan que con las desviaciones de ganancias a paraísos fiscales, las grandes empresas privan a los gobiernos en todo el mundo de por lo menos 240.000 millones de dólares por año en ingresos fiscales: "Este déficit afecta no sólo a Estados Unidos, donde alrededor del 50 por ciento de las ganancias en el exterior generadas por multinacionales norteamericanas se transfiere a paraísos fiscales cada año, sino también al Sur Global, donde las fuentes de ingresos son más limitadas y donde, en consecuencia, la dependencia de la recaudación impositiva corporativa para financiar los servicios públicos es mayor", agregan los economistas.

La propuesta más fuerte en este sentido es la de imponer un impuesto mínimo global: si los países del G20 acordaran imponer un impuesto corporativo mínimo del 25 por ciento sobre el ingreso global de sus empresas multinacionales, más del 90 por ciento de las ganancias mundiales automáticamente estaría gravado con el 25 por ciento o más.

"Por supuesto, también es esencial que un impuesto de estas características esté diseñado para asignar potestad tributaria de manera justa entre los países de origen y los países receptores de las empresas", explica la carta.

Los economistas reforzaron que no existe ninguna evidencia de que la tendencia reciente hacia tasas más bajas del impuesto corporativo haya estimulado una inversión y un crecimiento productivos.

"Está plenamente en nuestro poder construir un mundo post-pandemia que sea más sustentable, cooperativo y justo, donde las multinacionales paguen los impuestos que deberían pagar", concluyen