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sábado, 17 de abril de 2021

JORGE ALEMÁN *** PRESENTACIÓN LIBRO IDEOLOGÍA *** PANDEMIA Y CAPITALISMO *** EFECTO JOKER, ESTALLIDO GENERAL *** ORDEN CAPITALISTA *** LO QUE SUCEDE, LA TEORÍA *** NO ES EL FIN DEL CAPITALISMO *** HACIA DONDE VAMOS ? *** FUTURO INCIERTO *** PANORAMA CATASTRÓFICO *** SERIAMOS CAPACES O NO DE CAMBIAR EL RUMBRO DE LAS COSAS ??? *** VACUNACIÓN UNIVERSAL *** CAUSA AMBIENTAL DEL CORONAVIRUS *** SE GOBIERNA DÍA A DÍA *** FICCIONES DEL SISTEMA

 



JORGE ALEMÁN *** FIN DE ÉPOCA *** IDEOLOGÍA [nuevo libro]

17 de abril de 2021

El escritor y psicoanalista publica "Ideología"

 

 JORGE ALEMÁN: "ESTAMOS CONOCIENDO POR PRIMERA VEZ UN FIN DE ÉPOCA"

Su nuevo libro es la última entrega de una trilogía. En él desmenuza las consecuencias que derivan del cruce entre pandemia y capitalismo. En esta entrevista, aparte de adelantar algunos conceptos clave, revela aspectos personales de cómo transita este momento. También analiza cómo repercute el coronavirus en el psicoanálisis y en la producción de pensamiento. 

Por María Daniela Yaccar

 

Jorge Alemán acaba de cumplir la "indecente cifra" de 70 años y espera "desesperado" su turno para la vacuna. En España ya han inoculado a los menores de 65 y los mayores de 80.

 

"Una cosa bastante usual en mi vida es caer en el limbo de los que no son llamados todavía. No me sorprendería que se demore un montón", expresa en diálogo telefónico desde Madrid. La desesperada espera no detiene la prolífica producción de pensamiento del autor, quien acaba de publicar un libro muy atento a los tiempos que corren. Se trata de Ideología.-

 

Lo que más quiere, lo que más necesita Alemán en este momento es viajar a la Argentina. Vive en España desde hace 44 años y es la primera vez que lleva "un año y pico" sin instalarse en su departamento porteño. En tiempos normales viajaba cada tres meses y pasaba uno en Buenos Aires. Prácticamente la mitad del año vivía aquí.

"Por suerte está este libro, que es mi manera de elaborar y resolver estas cosas", define. Y confiesa: "Me tuve que proponer muy seriamente alejar la idea de que no iba a poder volver nunca, que cuando era joven y me exilié en el '76 se me hacía muy presente".

El libro publicado por Editorial La Página -cuyo subtítulo es "Nosotras en la época. La época en nosotros"- es la última entrega de una trilogía que incluye los títulos Capitalismo. Crimen perfecto o emancipación Pandemónium. Notas sobre el desastre

 

La columna vertebral del nuevo material es el concepto de "ideología", pensado principalmente a partir de la definición de Louis Althusser

 

El escritor revisita también conceptos de Lacan, Freud y Foucault, entre otros, con el claro propósito de dilucidar "algunas consecuencias relevantes que se derivan del cruce entre la pandemia actual y el capitalismo".

 

La gracia es que no sólo desmenuza lo que está ocurriendo, sino que también se anima a esbozar una propuesta en relación al proyecto de Emancipación, una de sus obsesiones (ver aparte).

 

-¿Cómo están las cosas en Madrid?

 

En España ya van por la cuarta ola...
-Ya no se sabe si esto es el apocalipsis, si va en pequeñas dosis o en algún momento habrá algún punto de detención. Es todo muy incierto. En cualquier momento puede aparecer una cepa nueva, las vacunas tienen un tiempo limitado de efectividad. 

 

Tiene que haber un simulacro de orden porque si no, inevitablemente, se va a producir el efecto Joker, en cualquier momento. No sería de extrañar.

 

La gente tiene que creer en la vacuna. Hoy en día el dios, el tótem instalado es la vacuna. Si eso no funciona, chau.

 

-Explique lo del efecto Joker.

-Sería un estallido general sin que eso tenga una articulación política ni ningún sujeto histórico ni apunte a ningún proceso de nada; simplemente una explosión.

 

El cruce del capitalismo y la pandemia presenta incompatibilidades estructurales.

 

El orden capitalista no es precisamente el más adecuado para establecer reglas de juego en una pandemia.

 

¿Cómo combinar, en definitiva, las exigencias del mercado con las sanitarias?

 

A cada rato hay cortocircuitos. Si se cerraran durante dos meses las cosas seguro que habría un alivio, pero están con que quieren salvar la semana santa, el verano; todas las tensiones que la prensa denomina economía-salud, pero que en realidad tienen que ver con que esta pandemia se está desarrollando bajo unas condiciones donde las experiencias colectivas hace mucho que dejaron de existir.

 

Ahora hay que generarlas casi apelando a la responsabilidad individual y colectiva, categorías bastante endebles por otro lado.

 

-¿Qué sensaciones, qué emociones lo habitan en esta pandemia?

-Me tuve que proponer muy seriamente alejar la idea de que no iba a poder volver nunca (a la Argentina), una idea que cuando era joven y me exilié en el '76 se me hacía muy presente. No sé bien en qué estaba fundada, pero incluso la compartía con compañeras y compañeros. Nunca más me volvió a ocurrir.

 

Con la pandemia, además de que sentí que las balas venían de cualquier lado de nuevo, ahora bajo la forma del virus, también sentí...

*¿y si no vuelvo más?

*¿Y si no puedo llegar?

*¿Si no encuentro la forma de retornar?

 

Ese aspecto se me hacía muy duro. Es inevitable pensarlo. Han muerto un montón de amigos y amigas, y ninguno estaba preparado para esto. Es del orden de una contingencia fatal.

 

Había previsto catástrofes porque el capitalismo se caracteriza por no poder detenerse. Cualquier advertencia que se le haga no sirve porque tiende a la reproducción ilimitada.

 

Uno siempre está preparado para que en cualquier momento aparezca algo terrible. No obstante cuando aparece de verdad... esa es la dimensión siniestra: no es que ocurre algo que jamás imaginábamos, sino que eso que imaginábamos ahora está ahí. Y bajo una forma que no tiene control. Y que además recrudece en todos los aspectos de la injusticia mundial, la desigualdad, la tristeza, el desamparo de muchos seres humanos. 

 

Pero usted me preguntó por una razón más íntima. La más profunda fue la que me ha hecho pensar en una especie de segundo exilio. Además, no soporto estar condicionado por nada. Siempre en todas las situaciones he tratado de decidir yo. Soy muy impaciente y me cuesta mucho aceptar una situación que está fuera de mi alcance. Así que estudiaba mil maneras de cómo subir al avión, de cómo llegar allá, y todas eran bastante infundadas. Las personas razonables que me rodeaban me decían: "No, Jorge, así no va". Para mi naturaleza esto ha sido un desafío. Tengo que estar a merced de que me llamen, hacer la cola con los viejitos como yo y aceptar las reglas del juego.

 

-¿Considera viajar cuando tenga la vacuna?

-Claro, mi primer objetivo cuando tenga la inmunidad correspondiente es tomarme un avión. A pesar de que el panorama allá es bastante... pero bueno, me confío en que teniendo las dosis que corresponden... claro, también tengo hijos, nietos. Voces alrededor mío que están hartos de lo que ellos consideran mi irresponsabilidad. En un momento pensé "me voy a Buenos Aires y me vacuno con la Sputnik". Estoy empadronado allá también, en la Capital, pero en la Capital se demoró. 

 

-El coronavirus instaura no solo una realidad nueva, sino también una que muta todo el tiempo. ¿Cómo repercute esto en la producción de pensamiento?

-Tanto por la experiencia poética como por la de mi militancia en mi juventud, la relación con el psicoanálisis y con pensadores como Marx y Heidegger, siempre he tratado de sentir, de experimentar que hable primero la vida. La experiencia. Escuchar lo que ocurre.

 

No anteponer, no intentar encapsular dentro de una teoría lo que sucede, sino dejar que lo que suceda pueda llegar a ser pensable.

 

He tenido siempre, y ahora me parece que eso se redobla con la pandemia, esta actitud.

 

En ese sentido, no hay ninguna categoría que quede en pie. Hay muchísimas cosas que habrá que revisar; habrá que conjeturar y apostar por nuevas lecturas y por la gran experiencia de lo común.

 

Esto no se puede hacer desde uno mismo. Se hace escuchando, conversando, consultando distintas prácticas.

 

Es un momento de articulación de experiencias y prácticas, especialmente si uno quiere seguir apostando -a pesar de todo lo que tiene de horrible la condición humana y de lo pavoroso que se ha vuelto este mundo- por un proyecto transformador o de emancipación. 

 

-Cuando arrancó la pandemia los filósofos occidentales más encumbrados se apresuraron a augurar el fin del capitalismo. ¿No se genera en un intelectual un temor nuevo a que las ideas pronto envejezcan en un contexto así?

-Sí, hay que apostar. Escribí Pandemónium durante la cuarentena, fue traducido en Italia, aposté. Pensé que al mes el libro quedaba fuera de juego, pero sin embargo por el desarrollo ulterior que tuvo esto el libro sigue vigente. 

 

Se apresuraron un poco las muchachas y los muchachos que hablaron del fin del capitalismo porque el capitalismo se reproduce a sí mismo con Mad max, con un territorio caótico

 

No va esa idea de que las contradicciones internas del sistema lo hacen colapsar. Es una teoría metafísica. No existe más la idea de que hay tal grado de caos que el capitalismo es inviable.

 

No: está precisamente preparado para seguir como un alien reproduciéndose a sí mismo a través del caos. Esa es su potencialidad. No necesita del sentido ni de la permanencia, siquiera de lazos sociales permanentes.

 

Es un dispositivo cuyo centro más crucial es la reproducción de sí, su propia reproducción ilimitada e incesante. 

 

La pandemia ha sido absolutamente capturada por todos los dispositivos neoliberales del capitalismo y ni siquiera se ha conseguido algo que no hubiera sido anticapitalista pero sí un principio mínimo de solidaridad: liberalizar las patentes y establecer una vacunación universal

 

Es la vieja historia, viejísima, de que los países ricos concentran la mayoría de las vacunas.

 

-¿Hacia dónde vamos?

-No creo que se pueda responder. No sabemos a ciencia cierta con qué recursos cuentan hoy los seres humanos para responder a esa pregunta.

 

Habría que ver si todavía entre los seres humanos existe alguna razón que permita pensar hacia dónde vamos o si todo es una deriva de un lado para el otro sin que pueda mediar ningún proyecto.

 

-Pareciera que no se puede proyectar ni individual ni colectivamente. El futuro es incierto.


-Es incierto y a la vez hay una certeza como no hubo nunca, de que hay un panorama catastrófico. 

 

Antes el futuro era un interrogante, ahora como no cambien las cosas... es como una especie de imán que te atrae del futuro hacia un mundo de destrucción.

 

No va a ser muy difícil pensar que vendrán catástrofes ecológicas, otras pandemias, que se producirá un nivel de desigualdad espantosa y que la injusticia y la desigualdad campearán por sus fueros.

 

Ya no es tan enigmático el futuro. En la vida personal de cada uno sí. La gran pregunta es si los pueblos, la condición humana, los sujetos -son todos elementos que habría que separar, pero los integro- serían capaces o no de cambiar el curso de las cosas, el que está teniendo el amo capitalista en su dominio del mundo.

 

-¿Por qué no se dan discusiones que parecen esenciales, por ejemplo aquello de la vacunación universal o la causa ambiental del coronavirus?


-Me parece que no hay tiempo. Otro nuevo problema que se ha añadido es que el día a día se ha vuelto difícil y urgente, insostenible para los Estados, sobre todo para aquellos que todavía quieren tener una responsabilidad con respecto a la población.

 

Nunca se ha vuelto tan urgente una gestión. Se gobierna día a día y a la espera de que las cosas de algún modo vuelvan a entrar en su razón. Pero por ahora está todo fuera de quicio, entonces esos debates se dan circunstancialmente. 

 

-Algo muy llamativo de estos tiempos es la proliferación de jóvenes libertarios. Antes se decía que era imposible ser joven y no ser revolucionario. ¿Cómo se explica este fenómeno?

-Ha habido una metamorfosis en la historia. Todo lo que fue el mayo del '68, que también se podría caracterizar como "libertario", fue reabsorbido por el capitalismo, y ahora para esos jóvenes la izquierda es la regulación, la contención, la planificación, las exigencias sanitarias, lo que sería pertinente hacer o lo que no se debe hacer, entonces aparece como respuesta una desinhibición. La derecha se ha apoderado de la desinhibición, se presenta como transgresora. Y el orden ese, libertario, esa representación de la libertad se inscribe en esto: que el Estado no me imponga condiciones, que no me obligue a prescripciones sanitarias. Está totalmente separado de todo lazo social, toda idea de solidaridad, de una libertad compartida socialmente. Es el colmo del neoliberalismo. Es la iniciativa neoliberal llevada a su máximo grado.

 

-Si no se discute lo que podría ser esencial, ¿no retornará eternamente? Pensando en Lacan y la noción del espectro.

-La diferencia entre esta pandemia y otras epidemias como fue la del SIDA es que desnudó todas las ficciones del sistema. 

 

Ahora la pregunta es si se va a hacer algo con eso o no. Si va a existir el famoso freno de mano del que hablaba Walter Benjamin o no.

 

Si se tomará conciencia de que o se encuentra otro modo de habitar la tierra o esto se extingue. 

 

Hay una idea nefasta de mal infinito que introdujo el capitalismo. Hay una finitud y se puede estar aproximando en todos los aspectos. Ya están los que advierten que puede haber nuevas pandemias, los que hablan de catástrofes ecológicas serias, los que vienen teorizando desde hace tiempo con respecto al cambio climático.

 

Todos esos caminos conducen a Roma, al capitalismo, porque ninguno de esos aspectos puede ser tratado verdaderamente a fondo, en sus verdaderas causas, si uno no da cuenta del sistema en que se han generado. 

 

Este es un sistema que por definición intenta todo el tiempo satisfacer las pulsiones, incluso a costa de matar el deseo. 

 

Satisfacer las pulsiones es volver a todo el mundo una especie de consumidor consumido.

 

De hecho en la pandemia las pulsiones estuvieron felices. Todo el mundo tomó ansiolíticos, videojuegos, alcohol.

 

Es el deseo el que ha quedado tocado, porque evidentemente no hay vida en los lazos sociales.

 

-¿Está ejerciendo el psicoanálisis?

-Sí. Estuve muchos años trabajando en Málaga. Hay algunos de Málaga a los que atiendo por teléfono. La videollamada no es mi modalidad. Me parece que la introducción de la imagen no cumple ninguna función. En la experiencia analítica la palabra se escucha de otro modo. Se escucha en la palabra algo que está en ella y más allá de ella. Para eso es suficiente escuchar la voz. Aquí en Madrid atiendo no con la misma intensidad que antes, pero es algo a lo que me dediqué toda mi vida, me gusta y modestamente siento que lo hago bien.

 

También atiendo a algunos psicoanalistas y psiquiatras. Me parece una práctica clave.

 

-El libro contiene una propuesta para "hacer crujir los cimientos del capitalismo", a través de modelos ternarios y de significantes que llenan vacíos. ¿Puede explicarla?
-Pienso que un proceso transformador exige ciertos anudamientos. Por "anudamiento" no entiendo la intersección entre tres círculos, sino un instante donde se anudan distintos tipos de experiencias que afectan en primer lugar a la comunidad, pasan a la sociedad y, por último, al Estado. Un ejemplo serían las Madres, que empezaron en la comunidad, pasaron a los organismos de derechos humanos y después hubo políticas de Estado (con sus demandas). Me inspiro en Lacan en relación a qué considero un nudo. No está hecho, hay que hacerlo, es una construcción política alternativa al modo de funcionamiento del capitalismo. El otro nudo que propongo es el de duelo-memoria-deseo. El neoliberalismo obliga a todo el mundo a vivir en un presente absoluto. Un proyecto transformador exige siempre la elaboración de un duelo de experiencias anteriores, en el sentido positivo de la palabra. El duelo no es sólo un sentimiento de pérdida sino también un trabajo con esa pérdida. Y lo que siempre tiene que estar en todo proyecto es la insistencia del deseo. He armado esos nudos como alternativas al desierto comunitario en que nos obliga a vivir el neoliberalismo, que se caracteriza por un rechazo al amor por lo común. 

El pueblo que tiene que emerger

 

-¿Dónde está lo común hoy? ¿Las redes sociales son un terreno fértil o son funcionales a la derecha? ¿Y el pueblo? Horacio González dijo en una entrevista algo al respecto: "No sabemos bien qué es el pueblo argentino hoy".

-Yo hablo del "pueblo-sínthoma". Es un pueblo que tiene que emerger. No está ahí, dado de antemano.

 

El nudo duelo-memoria-deseo se sostiene si aparece el pueblo, pero está siempre por venir, es lo que falta.

 

No lo podemos dar por hecho. No se puede hablar en nombre del pueblo. No pienso sólo lo común en ese efecto secundario que puede estar en las redes. Está en uno, en cada uno de nosotros. Somos la combinatoria de distintas voces, pasiones, palabras, y así y todo no somos sólo el resultado de eso. Hay algo en cada uno de nosotros que implica todas esas voces que nos precedieron, todo aquello que nos trajo a la vida y al mundo, las experiencias que nos atravesaron, pero también algo en donde somos absolutamente singulares, irrepetibles, diferentes. 

 










martes, 13 de abril de 2021

ROBERTO POMPA *** ESTABILIDAD EN EL EMPLEO [3 parte] *** DESPIDO DISCRIMINATORIO *** DELEGADO GREMIAL *** REPRESALIA *** INTIMIDACIÓN *** AUTOAPLICACIÓN CONVENIO 158 OIT *** CONVENIO 98 OIT *** DERECHO A TRABAJAR *** REPARACIÓN A VÍCTIMA DISCRIMINACIÓN *** CONTENIDO DE LOS DERECHOS CONSTITUCIONALES *** APLICACIÓN NORMA MÁS FAVORABLE AL TRABAJADOR *** DEBERES DE LOS ESTADOS PARTES *** DERECHO A LA DEBIDA APROTECCIÓN JUDICIAL *** PROSCRIPCIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN

 



*** XI.- Del mismo modo, si se concluye como ocurre en el caso de autos que el distracto se produjo en realidad por la actividad sindical de la actora, es decir que tuvo como causa oculta reprimir la actividad sindical realizada por ésta, resulta que el despido dispuesto por la empleadora constituyó una represalia dirigida no solamente a impedir la actividad sindical en el plano individual, sino como un claro mensaje destinado a amedrentar al colectivo laboral tendiente a evitar que puedan imitarse conductas como las que se pretendieron evitar e impartir un claro mensaje, cuál sería las consecuencias que les puedan reparar a los trabajadores si igualmente decidieran llevarlas a cabo.


Ello resulta de la conclusión a la que arriban mis colegas preopinantes cuando se admite que el despido de la actora obedeció en realidad a su quehacer u opiniones gremiales.


La represalia constituye una etapa siguiente de un mismo proceso como lo es la discriminación.

 

Así ha sido entendido en el derecho español, cuando el ya derogado art. 32. c) del Real Decreto-Ley 17/1977 incluía entre los despidos discriminatorios el que constituyera una "represalia".

 

El Convenio 158 de la O.I.T. prescribe que “Entre los motivos que no constituirán causa justificada para la terminación de la relación de trabajo figuran los siguientes:

+ ...art. 5º inc. a) … la participación en actividades sindicales…

+ c) presentar una queja o participar en un procedimiento contra el empleador por supuestas violaciones de leyes o reglamentos...”. y, como ya se dijo, entre otros,

+ el Convenio 98 de la OIT cuando tutela la protección de los trabajadores contra todo acto que tenga por objeto (art. 1.b) despedir a un trabajador o perjudicarlo en cualquier otra forma a causa de su afiliación sindical o de su participación en actividades sindicales fuera de las horas de trabajo.


Tuve oportunidad de resolver que importa un despido represalia vedado en forma expresa por el Convenio 158 de la OIT cuando "se expulsa al que reclama o peticiona" (como Juez a cargo del Juzgado Nro. 38 del Fuero, S.D. 3368 del 25/9/07, en autos "Juares Albino c/ Frigorífico Máximo Paz S.A. s/ Despido").


Soy de opinión que no podrá alegarse que el Convenio 158 de la OIT no ha sido ratificado y que por eso no resulta aplicable.

 

No comparto esa tesitura por cuanto comprendiendo dicho convenio derechos que han sido considerados por la OIT como fundamentales, como el derecho a la sindicalización y a la no discriminación, considero que resulta auto aplicable en virtud de

+ la Declaración de Principios y Derechos Fundamentales del Trabajo del año 1998 del mismo organismo a la que ya se aludiera, por contener principios fundamentales del hombre, consagrados por la propia OIT, con alcance sus disposiciones de orden público internacional, es decir

+ de ius cogens, entendido "como norma aceptada y reconocida por la comunidad internacional de los Estados en su conjunto, que no admite acuerdo en contrario

+ y que solo puede ser modificada por una norma ulterior de derecho internacional general que tenga el mismo carácter, por tratarse de normas imperativas de derecho internacional y que deben ser acatadas por los Estados, como lo prescribe el art. 53 de la Convención de Viena sobre Derechos de los Tratados" (cfe. Roberto C. Pompa, Nulidad del despido discriminatorio. En camino a su consolidación", Revista La Causa Laboral, nº 41, Agosto 2009, p. 11).


Entiendo que el Máximo Tribunal admitió esa posición al menos de manera indirecta y preliminar cada vez que aludió

+ a la aplicación de esa declaración de principios de la OIT y su aplicación inmediata como fundamento de sus pronunciamientos (cfe. CSJN, caso "ATE" citado);

+ cuando reconoció la aplicación inmediata de normas internacionales pese a su falta de ratificación por nuestro país (cfe. CSJN, caso "Manauta" del 2/12/99, considerando VIIº) y,

+ ya de manera directa y explícita, cuando lo invocó como fundamento de derecho al resolver la causa “Alvarez Maximiliano y otros vs Cencosud S.A. s/acción de amparo” (del 7/12/2010, considerando 7°), ya citada, cuando sostuvo

+ que “el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en su calidad de intérprete del PIDESC, no ha dejado de considerar que los alcances del derecho al trabajo del PIDESC son determinables a la luz del Convenio 158 de la OIT, al menos en cuanto “impone, en particular, la necesidad de ofrecer motivos válidos para el despido, así como el derecho a recursos jurídicos y de otro tipo en caso de despido improcedente” (Observación General n° 18).

 

Y, es de importancia subrayarlo, dicho Convenio, además de excluir los motivos discriminatorios como causa justificada para la terminación de la relación de trabajo (art. 5.d) prevé que los tribunales llamados a resolver sobre el carácter justificado o injustificado de dicha terminación puedan, en este último supuesto, “anular la terminación” y “ordenar la “readmisión” del trabajador (art. 10).

 

A conclusiones análogas conduce el abanico de instrumentos internacionales que también enuncian y resguardan el “derecho a trabajar” (Declaración Universal de Derechos Humanos, art. 23.1.; Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, art. XIV y Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, art. 5.e.i), contemplando el Protocolo de San Salvador la “readmisión en el empleo”.

 

Ya he señalado que le corresponde a la víctima de la discriminación, en el caso el trabajador, la elección de la vía de la reparación, como a los jueces elegir del amplio abanico de normas la que le resulte más favorable.


Considero que la referencia expresa que hace el Máximo Tribunal de Justicia de la Nación a partir del precedente “Alvarez” citado, zanja la discusión sobre la auto aplicabilidad del Convenio 158 de la OIT, en tanto el mayor Tribunal Supremo de Justicia de nuestro país no podría invocar como fundamento de sus decisiones normas que no existen, o que no resulten aplicables.


XII.- Por lo dicho hasta aquí, en palabras del Máximo Tribunal, "los derechos constitucionales tienen naturalmente un contenido que por cierto le proporciona la propia Constitución.

 

De lo contrario, debería admitirse una conclusión insostenible y que a la par echaría por tierra el mentado control: que la Constitución Nacional enuncia derechos huecos, a ser llenados de cualquier modo por el legislador, o que no resulta más que un promisorio conjunto de sabios consejos, cuyo seguimiento quedaría librado a la buena voluntad de este último" (cfe. CSJN, caso "Vizzoti"), con lo cuál podría caerse en la paradoja, como enseña el Dr. Bidart Campos (en "El panorama de los derechos humanos a fin de siglo", JA 80º Aniversario) "que se proclame por un lado que una constitución es soberana y por otro se requiera del legislador común para aplicarla", correspondiendo recordar que "garantizar" un derecho significa remover todos los obstáculos para que pueda gozarse de su ejercicio (cfe. CSJN, caso "Giroldi" ya citado).


Señala por su parte el Doctor Rolando Gialdino que

"los derechos económicos, sociales y culturales han sido considerados en el panorama general del derecho internacional de los derechos humanos según diferentes criterios.

"Todos estos se proyectan de manera inevitable sobre el respeto, protección y realización de los mencionados derechos, así como sobre

"+ la aplicación e interpretación de las normas que los reconocen,

"+ su justiciabilidad y

"+ las respectivas obligaciones de los Estados entre otros muchos aspectos" (cfe. Roldando E. Gialdino, en "Investigaciones 2 (1999)", pág. 361, Secretaría de Investigación de Derecho Comparado, Corte Suprema de Justicia de la Nación de la República Argentina).

 

El mismo autor sostiene que "la dignidad humana es causa de los derechos humanos, por cuanto es de ella que se "desprenden", "derivan" o "emanan" los derechos humanos" (ídem, "Investigaciones 2/3 (2002), pág. 549).


En el mismo sentido, la Asociación Latinoamericana de Jueces del Trabajo en su declaración titulada "Frente a los despidos de trabajadores en la crisis global", emitida en abril de 2009 señala en lo pertinente:

"…La operatividad y autoaplicación de las normas internacionales de derechos humanos habilitan al trabajador discriminado a demandar la nulidad del despido discriminatorio y a la reparación de los daños y perjuicios sufridos, aun cuando no existan normas legales nacionales que regulen específicamente esta situación…".


En concordancia con ello, la C.I.D.H. ha dicho que:

"...156. Este Tribunal señala que son numerosos los instrumentos jurídicos en los que se regulan los derechos laborales a nivel interno e internacional, la interpretación de dichas regulaciones debe realizarse conforme al principio de la aplicación de la norma que mejor proteja a la persona humana, en este caso, al trabajador.

"Esto es de suma importancia ya que no siempre hay armonía entre las distintas normas ni entre las normas y su aplicación, lo que podría causar un perjuicio para el trabajador.

"Así, si una práctica interna o una norma interna favorece más al trabajador que una norma internacional, se debe aplicar el derecho interno.

"De lo contrario, si un instrumento internacional beneficia al trabajador otorgándole derechos que no están garantizados o reconocidos estatalmente, éstos se le deberán respetar y garantizar igualmente...” (conf. Corte Interamericana de Derechos Humanos, Condición jurídica y derechos de los migrantes indocumentados, Opinión Consultiva OC-18/03 de 17 de septiembre de 2003).


El acto de ratificar la Convención Americana supone la obligación no sólo de respetar la vigencia de los derechos en ella reconocidos, sino también "de garantizar la existencia y el ejercicio de todos ellos, sin jerarquización o diferenciación alguna" (C.I.D.H., Informe anual 1993, Res. 14/93. Caso 10.956, ps. 356/357, México, en "Repertorio de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Edit. Abaco de Rodolfo Depalma, p. 169).


La C.I.D.H. en su sentencia del 29 de julio de 1988 en el caso "Velásquez Rodríguez" consideró que "la obligación de respetar y garantizar el ejercicio de los derechos humanos contenida en el artículo 1.1. de la Convención Americana "implica el deber de los Estados Partes de organizar todo el aparato gubernamental y, en general todas las estructuras a través de las cuales se manifiesta el ejercicio del poder público de manera tal que sean capaces de asegurar jurídicamente el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos" (Informe anual 1990/91. Res. 8/91. Caso 10.180, p. 272. México).

 

Y garantizar implica "la obligación del Estado de tomar todas las medidas necesarias para remover los obstáculos que puedan existir para que los individuos puedan disfrutar de los derechos que la convención reconoce" (CIDH, OC.11/90, párr. 34. Informe anual 1993, Res. 6/94. Caso 10.772, p. 196. El Salvador).

 

Se trata en efecto, de "los conceptos de deber de respeto y de deber de garantía de los derechos fundamentales a cargo de los Estados.

 

Ambos deberes estatales, de respeto y de garantía, constituyen la piedra angular del sistema de protección internacional, pues ellos remiten al compromiso internacional de los Estados de limitar el ejercicio del poder y, aún de su soberanía, frente a la vigencia de los derechos y libertades fundamentales de la persona humana.

 

El deber de respeto implica que los Estados deben asegurar la vigencia de todos los derechos contenidos en la Convención mediante un sistema jurídico, político e institucional adecuado para tales fines.

 

Por su parte el deber de garantía implica que los Estados deben asegurar la vigencia de los derechos fundamentales procurando los medios jurídicos específicos de protección que sean adecuados, sea para prevenir las violaciones, sea para restablecer su vigencia y para indemnizar a las víctimas o a sus familias frente a casos de abuso o desviación del poder.

 

Estas obligaciones estatales van aparejadas del deber de adoptar disposiciones en el derecho interno que sean necesarias para hacer efectivos los derechos consagrados de la Convención (artículo 2).

 

Como corolario de estas disposiciones, existe el deber de prevenir las violaciones y el deber de investigar las producidas, pues ambas son obligaciones que comprometen la responsabilidad de los Estados.

 

Este conjunto de obligaciones de los Estados está relacionado con la disposición que reconoce el derecho a la debida protección judicial, prevista en el artículo 25 de la Convención Americana" (Informe anual 1995. Res. 1/96. Caso 10.559, ps. 162/163. Perú).


Así, también ha resuelto la C.I.D.H. que:

"167 ... la obligación general de los Estados establecida en el artículo 2 de la Convención Americana incluye la adopción de medidas para suprimir las normas y prácticas de cualquier naturaleza que impliquen una violación a las garantías previstas en la Convención, así como la expedición de normas y el desarrollo de prácticas conducentes a la observancia efectiva de dichas garantías" (Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso “Cinco Pensionistas”, sentencia de 28 de febrero de 2003, serie C Nº 98, párr. 165. Caso "Baena Ricardo y otros", sentencia de 2 de febrero de 2001, serie C Nº 72, párr. 178).


La Constitución Nacional y los Tratados Internacionales que tutelan los derechos fundamentales de las personas no son un cúmulo de textos jurídicos o reglas normativas, sino la expresión del desarrollo cultural de los pueblos, por lo que debe ser cultivada por los vientos de justicia, siguiendo el ritmo universal de la justicia, de manera que cada uno de los miembros de la comunidad en esa Aldea global participen de los bienes materiales y espirituales que ofrece el progreso de la civilización.

 

Como bien dice el Doctor Enrique Petracchi, "Es por medio de la justicia que se consigue o se tiende a alcanzar el bienestar, esto es, las condiciones de vida mediante las cuales es posible a la persona humana desarrollarse conforme a su excelsa dignidad" (cfe. Petracchi Enrique S., "Derechos humanos y Poder Judicial", CSJN, Fallos: 181:209; 289:430).


De esta manera el despido discriminatorio, como el que constituye una represalia al trabajador por su actividad sindical, tanto en el régimen local como internacional como supralegal, tienen como rango distintivo, reitero, que la discriminación debe cesar y ello se logra reponiendo al trabajador en su puesto de trabajo ya que los despidos en esas condiciones son nulos, carecen de eficacia, deben ser abonados los salarios a los que el trabajador víctima de la discriminación se vio impedido de percibir y deben ser reparados los daños materiales y morales ocasionados (cfe. tuve oportunidad de resolver, como Juez de Trabajo a cargo del Juzgado Nro. 68 del Fuero, mediante S.D. 3616 del 9/9/09, en autos "Sesto Claudio Gustavo c/ AFIP DGI s/despido).


Sólo así se alcanzaría a mi entender la reparación en forma íntegra (restituto integrum) de la víctima de discriminación, que consiste en el restablecimiento de la situación anterior y en la reparación de las consecuencias que la infracción produjo, como el resarcimiento de las costas y los gastos en que hubieran incurrido las víctimas o sus derechohabientes con motivo de las gestiones relacionadas con la tramitación de la causa ante la justicia (cfe, C.I.D.H., caso "Baena", ya citado).


En síntesis, la proscripción de la discriminación no admite salvedades o ámbitos de tolerancia que funcionarían como santuarios de infracciones, sino que se reprueba en todos los casos (cfe. CIDH, Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes, voto del Juez García Ramírez, párr. 20).

Por todos los argumentos expuestos, como lo anticipé, adhiero al voto del Dr. Balestrini.